¿QUIÉN MATÓ A LOS 32 MILITARES CUBANOS QUE PROTEGIAN A MADURO EN VENEZUELA? NUEVAS DENUNCIAS PONEN BAJO SOSPECHA LA VERSIÓN OFICIAL
La muerte de los 32 militares cubanos en Venezuela durante la operación estadounidense que terminó con la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 vuelve a estar bajo escrutinio. Una investigación publicada por elToque recoge testimonios e hipótesis según las cuales algunos de esos efectivos podrían no haber muerto exclusivamente por ataques de fuerzas estadounidenses, como sostiene oficialmente La Habana, sino por disparos procedentes de fuerzas venezolanas. Esa versión, sin embargo, no ha sido demostrada de forma independiente.
El asunto adquiere mayor peso porque, semanas después de la operación, funcionarios forenses venezolanos vinculados a las investigaciones de Fuerte Tiuna fueron detenidos tras presuntamente negarse a modificar pruebas. La Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela, creada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, confirmó en marzo que había recibido reportes de alrededor de 30 funcionarios del CICPC y familiares detenidos después de que algunos investigadores supuestamente se negaran a falsear evidencias relacionadas con el ataque del 3 de enero.
La versión oficial de Cuba sobre los 32 militares muertos
El Gobierno cubano informó el 4 de enero que 32 miembros de las FAR y el Ministerio del Interior habían muerto en Venezuela mientras cumplían misiones solicitadas por instituciones de ese país. Según la explicación oficial, los cubanos fallecieron “en combate directo contra los atacantes” o como consecuencia de los bombardeos realizados durante la operación estadounidense.
La Habana convirtió posteriormente las muertes en un episodio de fuerte carga política y simbólica. Los restos llegaron a Cuba el 15 de enero y fueron recibidos con honores militares, mientras los fallecidos fueron ascendidos póstumamente y homenajeados en ceremonias oficiales. Meses después, las autoridades cubanas continuaron describiéndolos como combatientes que ofrecieron una “firme resistencia” durante los acontecimientos en Caracas.
Lo que nunca se ha divulgado públicamente es un informe forense detallado que establezca cómo murió cada uno, dónde se encontraba exactamente o qué tipo de proyectil o explosión causó cada fallecimiento.
La hipótesis que apunta hacia fuerzas venezolanas
Ese vacío de información es precisamente el que alimenta las nuevas preguntas.
El periodista venezolano y defensor de derechos humanos Luis Carlos Díaz declaró a elToque que existe una “enorme sospecha” de que algunos de los cubanos encargados de la seguridad de Maduro no habrían caído enfrentándose a soldados estadounidenses, sino que podrían haber sido eliminados por agentes venezolanos durante el caos de la operación.
El sociólogo Rafael Uzcátegui, director de Laboratorio de Paz, expresó una preocupación similar en abril. Según relató, había recibido información privada sobre posibles “ajusticiamientos” de funcionarios cubanos y pidió una investigación independiente que permita determinar qué ocurrió realmente.
Ambos planteamientos deben tratarse como hipótesis y testimonios, no como hechos probados. Hasta ahora no se ha presentado públicamente evidencia forense que permita concluir que efectivos venezolanos mataron deliberadamente a miembros del dispositivo cubano.
El elemento que complica el caso: investigadores detenidos
Las sospechas encontraron un elemento adicional en lo sucedido posteriormente dentro del CICPC venezolano.
Runrun.es reportó en febrero que varios especialistas encargados de investigar las muertes producidas durante la operación del 3 de enero fueron detenidos por la Dirección General de Contrainteligencia Militar después de negarse supuestamente a alterar los resultados de sus peritajes. Familiares denunciaron además que algunos fueron torturados.
El Pitazo documentó una versión similar: funcionarios del CICPC habrían sido presionados para modificar elementos como trayectorias de disparos, fotografías forenses y otras evidencias relacionadas con Fuerte Tiuna. Entre los detenidos identificados por familiares figura Joharlim Enrique Luzardo Noria, inspector jefe de fotografía forense.
Lo más relevante es que estas denuncias llegaron hasta una instancia internacional. El 12 de marzo, María Eloísa Quintero, integrante de la Misión de Determinación de los Hechos sobre Venezuela, señaló ante el Consejo de Derechos Humanos que se había reportado la detención de alrededor de 30 miembros del CICPC y familiares después de que algunos funcionarios presuntamente se negaran a falsear evidencias vinculadas a la operación militar.
Manipular pruebas no demuestra quién mató a los cubanos
Este punto es fundamental.
Las denuncias sobre presiones para modificar peritajes no prueban automáticamente que los 32 cubanos hayan sido asesinados por fuerzas venezolanas. Tampoco demuestran que todos murieran de la misma manera.
Lo que sí introducen es una duda legítima sobre la transparencia de las investigaciones realizadas después de los combates. Si profesionales encargados de estudiar trayectorias de disparos, fotografías y otras evidencias fueron presionados o detenidos por negarse a alterar sus conclusiones, conocer los informes originales se vuelve esencial para reconstruir qué ocurrió en Fuerte Tiuna.
Hasta ahora esos peritajes no están disponibles públicamente.
Cuba homenajeó a los muertos, pero no explicó cómo murió cada uno
El Gobierno cubano publicó nombres, rangos y biografías parciales de los 32 fallecidos, pero no detalles forenses individuales. elToque logró además identificar a uno de los oficiales de mayor rango, el coronel Humberto Alfonso Roca Sánchez, como integrante del primer anillo de seguridad de Maduro mediante el análisis de fotografías previas.
Esa constatación refuerza que al menos parte del personal cubano desempeñaba tareas directamente relacionadas con la protección del dirigente venezolano, algo que La Habana había evitado reconocer de manera explícita antes de los acontecimientos de enero.
Siete meses después, la pregunta no es si hubo cubanos protegiendo a Maduro —eso quedó reconocido oficialmente— sino cómo murió realmente cada uno de ellos.
Mientras no se publiquen autopsias, peritajes balísticos, fotografías forenses o una investigación independiente, existen dos niveles de información claramente diferentes: una versión oficial cubana que atribuye las muertes a las fuerzas estadounidenses y una hipótesis surgida de periodistas, activistas y fuentes venezolanas que plantea posibles responsabilidades internas.
Convertir cualquiera de las dos en verdad definitiva sin las pruebas correspondientes sería adelantarse a los hechos.
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