ESTUDIANTES DE MEDICINA EN SANTIAGO DE CUBA ALERTAN: TRASLADOS Y COMIDA PODRÍAN COSTARLES MÁS DE 5,000 PESOS POR SEMANA
Estudiantes de primer año de Medicina procedentes de municipios como Songo-La Maya y Palma Soriano han expresado su rechazo a una decisión que concentraría su formación en la Facultad de Ciencias Médicas No. 2 de Santiago de Cuba, obligándolos a trasladarse hasta la capital provincial y, en algunos casos, permanecer becados para poder continuar sus estudios.
La preocupación no gira únicamente alrededor de la organización académica. Los jóvenes aseguran que sus familias no pueden asumir fácilmente los gastos adicionales de transporte, alimentación y artículos básicos que supone permanecer en Santiago de Cuba. Según cálculos atribuidos a los propios estudiantes, una semana podría superar los 5,000 pesos cubanos por persona, una cantidad que convierte la decisión educativa en un problema económico para hogares ya sometidos a fuertes limitaciones.
“¿ESTUDIAR O COMER?”
Los testimonios fueron recopilados de forma anónima por el periodista Yosmany Mayeta Labrada, debido, según explicó, al temor de los estudiantes a posibles represalias. En esos mensajes aparece una pregunta que resume el conflicto: “¿Estudiar o comer?”.
Los jóvenes plantean que viajar desde sus municipios hasta Santiago de Cuba implica asumir gastos que pueden resultar insostenibles para sus familias. Uno de los testimonios recogidos señala las dificultades del transporte, el deterioro de la economía y los problemas para conseguir alimentos, mientras otros estudiantes aseguran que no desean abandonar Medicina, pero temen no poder costear la nueva organización docente.
El conflicto resulta especialmente sensible porque no se trata de estudiantes cuestionando la carrera que eligieron, sino de jóvenes que afirman querer continuarla y que ven en las condiciones materiales el principal obstáculo para hacerlo.
DENUNCIAN MALAS CONDICIONES EN LA RESIDENCIA ESTUDIANTIL
A los gastos se añaden las condiciones que los propios estudiantes atribuyen a las instalaciones donde deberían permanecer. Según los testimonios publicados, existirían baños clausurados y aulas todavía sin persianas después de los daños provocados por el huracán Melissa en el oriente cubano durante 2025.
CubaBajoLupa no ha podido verificar independientemente el estado actual de esas instalaciones. Hasta el momento, la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba no había divulgado una respuesta pública específica sobre las condiciones denunciadas ni sobre las preocupaciones planteadas por esos estudiantes.
UNA DECISIÓN QUE CONTRASTA CON EL DISCURSO DE DESCENTRALIZACIÓN
La controversia adquiere mayor relevancia porque ocurre cuando el propio sistema de Educación Superior cubano está defendiendo oficialmente una política de descentralización y reducción de desplazamientos.
El Ministerio de Educación Superior informó el 20 de agosto que el curso 2026-2027 comenzaría en un contexto de fuerte escasez de combustible y que la enseñanza se organizaría apoyándose en modalidades semipresenciales, a distancia y en actividades desarrolladas desde municipios y territorios de residencia. El organismo señaló que las actividades presenciales podrían realizarse también en Centros Universitarios Municipales, filiales y entidades locales.
La decisión denunciada por los estudiantes de Medicina parecería ir en dirección contraria: concentrar parte de la formación en Santiago de Cuba obligaría precisamente a desplazarse a jóvenes que viven fuera de la capital provincial.
No obstante, hay que introducir una precisión importante: la información general divulgada por el Ministerio se refiere al sistema de Educación Superior y no necesariamente establece que todas las carreras, organismos formadores o asignaturas deban funcionar de manera idéntica. Por ello, todavía falta conocer públicamente la explicación académica específica de la Universidad de Ciencias Médicas para justificar esa centralización.
NO ES EL PRIMER RECLAMO DE ESTUDIANTES DE MEDICINA EN 2026
Las inconformidades tampoco aparecen en un vacío. Durante 2026 se han divulgado otros reclamos de estudiantes de Ciencias Médicas relacionados con alimentación, agua, electricidad y organización académica.
CiberCuba documentó denuncias en Santiago de Cuba por problemas de agua y alimentación en residencias durante marzo; cuestionamientos en mayo por la interrupción de prácticas hospitalarias para actividades de “Preparación para la Defensa”; protestas en junio relacionadas con los exámenes finales y las condiciones para realizarlos; y un cacerolazo protagonizado en julio por estudiantes extranjeros después de más de 24 horas sin electricidad en una facultad.
Estos antecedentes no prueban por sí mismos que las actuales denuncias sean responsabilidad de una única decisión administrativa, pero sí muestran que las condiciones materiales de la enseñanza médica se han convertido en una fuente recurrente de tensión.
CUANDO EL COSTO DE ESTUDIAR SE CONVIERTE EN EL PROBLEMA
La formación de médicos ha sido durante décadas uno de los pilares del discurso oficial cubano. Precisamente por eso resulta significativo que algunos estudiantes estén planteando ahora que continuar la carrera puede depender de algo tan básico como poder pagar transporte y alimentación.
La pregunta “¿estudiar o comer?” contiene una crítica que va más allá de una facultad concreta. Expone el impacto que la crisis económica tiene sobre jóvenes cuya permanencia en la universidad depende cada vez más de recursos que muchas familias aseguran no tener.
Por ahora, queda pendiente conocer si la Universidad de Ciencias Médicas modificará la decisión, si ofrecerá alternativas para quienes viven en otros municipios o si establecerá ayudas para reducir el costo que supondría estudiar de forma centralizada en Santiago de Cuba.
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