UNA “EPIDEMIA” DE ROBOS DE ACEITE DIELÉCTRICO DE TRANSFORMADORES SE EXTIENDE POR CUBA Y AGRAVAN LOS APAGONES
Los robos de aceite dieléctrico de transformadores en Cuba se han convertido en un problema creciente para un sistema eléctrico que ya funciona bajo fuertes tensiones. Solo en Holguín se reportan 28 casos durante 2026, según datos divulgados por autoridades del sector, mientras incidentes similares han sido documentados en otras provincias y han dejado comunidades, instalaciones y servicios sin electricidad.
La magnitud del fenómeno llevó a un especialista de la Empresa Eléctrica de Holguín a describirlo como una “especie de epidemia extendida por todo el país”. La expresión no corresponde a una clasificación oficial nacional, sino a la valoración del funcionario ante la repetición de hechos que continúan ocurriendo pese al endurecimiento de las sanciones y a procesos judiciales que pueden terminar en largas penas de prisión.
QUÉ ES EL ACEITE DIELÉCTRICO Y POR QUÉ SU ROBO DEJA SIN CORRIENTE
El aceite dieléctrico cumple una función esencial dentro de determinados transformadores eléctricos: permite aislar sus componentes y contribuye a controlar la temperatura del equipo. Retirarlo puede dejar al transformador fuera de servicio y provocar averías que requieren reparación o sustitución.
El problema adquiere una dimensión especialmente delicada en Cuba porque ocurre en medio de una crisis energética prolongada, con apagones frecuentes y dificultades para reparar o reemplazar infraestructura dañada. Las propias autoridades cubanas han reconocido en varias ocasiones el impacto del robo de aceite y otros componentes sobre el suministro eléctrico y el abasto de agua en diferentes comunidades.
En Holguín, los 28 incidentes reportados abarcan diferentes municipios. Según Directorio Cubano, a partir de información de autoridades provinciales, Moa acumula siete casos, Mayarí seis y Urbano Noris y Cueto cuatro cada uno.
UN ROBO LLEGÓ A AFECTAR UN CENTRO DE MEDICINA MOLECULAR
Las consecuencias no se limitan a viviendas particulares. El 20 de agosto, 14ymedio informó que el robo de aceite dieléctrico de un transformador dejó afectado el centro de Medicina Molecular de Santiago de Cuba y obligó a trasladar muestras de un paciente grave hasta Granma para realizar análisis urgentes.
La Empresa Eléctrica de Santiago de Cuba señaló entonces que la sustracción provocó gastos adicionales de combustible y movilización de recursos que habrían podido evitarse. El episodio muestra cómo un robo aparentemente localizado puede terminar repercutiendo en servicios esenciales que dependen de una alimentación eléctrica estable.
¿POR QUÉ ROBAN ESTE ACEITE?
Una de las razones señaladas reiteradamente por medios y autoridades es su comercialización clandestina. Granma informó anteriormente que el aceite dieléctrico llega a venderse en el mercado negro y que algunas personas lo utilizan como sustituto de combustibles o lubricantes debido a la escasez.
El propio diario oficial aseguró en 2024 que un litro podía superar los 1,000 pesos en operaciones ilegales. Esa cifra corresponde a aquel momento y no debe interpretarse como el precio actual, pero ayuda a entender el incentivo económico que existe detrás de estos robos.
El fenómeno expone una contradicción difícil de ignorar: mientras las autoridades intentan sostener un sistema eléctrico deteriorado, parte de su propia infraestructura es desmantelada para alimentar un mercado informal impulsado, precisamente, por la escasez de combustibles y otros recursos.
CONDENAS DE HASTA 12 AÑOS NO HAN DETENIDO LOS ROBOS
El Gobierno ha respondido con sanciones severas. En Artemisa, un hombre fue procesado este año después de sustraer 70 litros de aceite de un transformador perteneciente a una subestación eléctrica. La Fiscalía calificó el hecho como sabotaje y el tribunal propuso una sanción de 12 años de prisión, aunque la sentencia todavía podía ser recurrida cuando se publicó la información.
La legislación cubana permite tratar determinados ataques contra infraestructura energética como sabotaje, con penas que pueden oscilar entre siete y 15 años de privación de libertad en los supuestos citados por las autoridades. El Gobierno ha pedido además mayor vigilancia sobre transformadores, parques fotovoltaicos, grupos electrógenos y otras instalaciones estratégicas.
Sin embargo, la continuidad de los robos demuestra que las condenas no han eliminado el problema.
UNA CRISIS DENTRO DE OTRA CRISIS
Los robos de aceite dieléctrico no explican por sí solos los apagones que sufren los cubanos, cuyo origen está relacionado con un conjunto mucho más amplio de problemas de generación, combustible, mantenimiento y averías. Pero cada transformador inutilizado introduce una dificultad adicional en una red eléctrica que ya opera con escaso margen.
Por eso el crecimiento de estos incidentes resulta especialmente preocupante. En una situación energética normal, un transformador averiado sería un problema localizado. En la Cuba actual, puede convertirse en otra pieza fuera de servicio dentro de un sistema donde cada equipo disponible cuenta.
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