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Cuba Bajo Lupa

“ESTO NO ES NORMAL”: CUBANA DENUNCIA QUE LA ARENA DE LAS PLAYAS DEL ESTE ESTÁN CUBIERTAS DE LATAS, PLÁSTICOS Y BASURA

Una denuncia publicada en Facebook por la cubana Yuliet Teresa volvió a poner el foco sobre la basura en Playas del Este, uno de los principales polos recreativos de La Habana. La publicación estuvo acompañada por fotografías en las que se observan latas, envases, plásticos, restos de comida y otros desperdicios esparcidos sobre la arena, incluso en zonas donde permanecían bañistas.

La autora describió lo encontrado durante una visita reciente como el resultado de una combinación de indisciplina ciudadana, falta de infraestructura para depositar residuos y abandono de los espacios públicos. Su texto es una opinión personal y no constituye una evaluación oficial de todas las playas del litoral habanero, pero las imágenes aportadas documentan acumulaciones visibles de basura en los lugares fotografiados.

BASURA EN PLAYAS DEL ESTE: LO QUE MUESTRAN LAS FOTOS

Las imágenes entregadas junto a la denuncia muestran numerosos envases metálicos, vasos, bolsas plásticas, recipientes desechables y otros residuos directamente sobre la arena. En una de las fotografías, la basura aparece concentrada en un área cercana a la vegetación; en otra, se extiende por una franja considerable de playa mientras personas continúan bañándose en el mar.

Yuliet Teresa cuestionó tanto a quienes dejan sus desperdicios como a las autoridades encargadas del mantenimiento. En su publicación afirmó no haber encontrado recipientes adecuados para depositar basura y resumió su crítica en tres problemas: falta de conciencia cívica, ausencia de servicios públicos suficientes y una creciente normalización del deterioro.

CubaBajoLupa no ha podido verificar de forma independiente qué playa específica de La Habana del Este aparece en cada fotografía, cuándo fueron tomadas exactamente ni con qué frecuencia se realiza allí la recogida de residuos. Tampoco puede establecerse únicamente a partir de estas imágenes que todas las Playas del Este se encuentren en condiciones similares.

NO ES LA PRIMERA VEZ QUE SE DENUNCIA EL PROBLEMA

Lo que sí puede verificarse es que las quejas por suciedad en este litoral llevan años apareciendo. Reseñas públicas de visitantes han mencionado de forma reiterada la presencia de basura y la insuficiencia de depósitos. Una opinión publicada en 2024 por una residente de La Habana describía arena sucia y atribuía parte del problema precisamente a la falta de recipientes para desperdicios.

Otro visitante relató haber encontrado basura tanto en la arena como en el agua y sostuvo que varias áreas de Playas del Este presentaban condiciones similares. Se trata nuevamente de experiencias individuales, no de mediciones oficiales, pero su reiteración muestra que la preocupación no apareció con la publicación actual.

Incluso existen antecedentes mucho más antiguos. En 2016, IPS Cuba informó que especialistas vinculados a un proyecto de rehabilitación de las dunas habaneras denunciaban que bañistas arrojaban residuos fuera de los cestos y dañaban instalaciones y señalizaciones. La publicación señalaba entonces que esas conductas dificultaban la recuperación ambiental de unos 26 kilómetros de litoral.

RESPONSABILIDAD CIUDADANA Y RESPONSABILIDAD PÚBLICA

Reducir el problema únicamente a la falta de limpieza gubernamental sería incompleto. Las latas y los envases visibles en las fotografías fueron dejados allí por personas, y cualquier estrategia sostenible para proteger las playas requiere que los visitantes recojan los residuos que generan.

Pero esa responsabilidad individual tampoco elimina la obligación de garantizar sistemas de recolección, recipientes suficientes y mantenimiento regular en espacios públicos de alta concurrencia. Varias reseñas de usuarios han señalado precisamente la falta de depósitos como una de las dificultades en determinadas zonas del litoral.

El problema adquiere además una dimensión ambiental. Los residuos abandonados en la arena pueden desplazarse hacia el mar, afectar fauna, degradar las dunas y reducir la calidad de un espacio público utilizado por miles de residentes de La Habana.

La denuncia de Yuliet Teresa termina apuntando a algo más amplio que una jornada de playa desagradable: el riesgo de acostumbrarse a convivir con el deterioro. Esa interpretación pertenece a la autora, pero las fotografías colocan sobre la mesa una pregunta mucho más concreta y difícil de esquivar: quién limpia después de que termina el día de playa y qué responsabilidad corresponde a cada parte para evitar que la costa termine convertida en un depósito de basura.

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