REGRESO A CLASES EN CUBA: MADRES ALERTAN QUE NO PUEDEN COSTEAR MOCHILAS, ZAPATOS NI MERIENDAS
A pocos días del regreso a clases en Cuba, la preparación para el nuevo curso escolar vuelve a convertirse en una carga difícil de asumir para numerosas familias. Mochilas, zapatos, uniformes y hasta una merienda básica aparecen entre las principales preocupaciones expresadas por madres cubanas en redes sociales, en medio de la escasez de productos y el elevado costo de los alimentos.
Una publicación anónima compartida en el grupo de Facebook “Madres Cubanas Luchadoras” 2 resumió esa angustia con una pregunta que provocó numerosas reacciones: qué harán quienes no tienen dinero para comprar mochila o zapatos y, al mismo tiempo, apenas pueden garantizar comida para sus hijos. Se trata de testimonios ciudadanos y no de una encuesta representativa de todas las familias cubanas, pero las preocupaciones descritas coinciden con problemas materiales que han afectado al sistema educativo en los últimos cursos.
REGRESO A CLASES EN CUBA: “VAN CON LO MISMO DEL CURSO PASADO”
Entre los comentarios compartidos por integrantes del grupo aparecen madres que aseguran tener dos estudiantes y no haber podido comprarles ni mochila ni zapatos. Otras explicaron que sus hijos comenzarán las clases utilizando los mismos artículos del curso anterior.
El problema, según varios testimonios, va mucho más allá de estrenar ropa o material escolar. Algunas madres señalaron que la prioridad inmediata es garantizar la alimentación, especialmente después de noches marcadas por apagones y altas temperaturas.
Una de las participantes resumió la situación afirmando que primero intenta asegurar la comida de sus hijos y que los demás recursos necesarios para la escuela quedan fuera de sus posibilidades económicas. Otra explicó que enviará a su hija con lo que ya tiene porque necesita continuar trabajando.
Esa última realidad muestra una de las contradicciones que enfrentan muchas familias: incluso cuando las condiciones materiales son precarias, dejar al niño en casa tampoco constituye necesariamente una alternativa para padres que deben acudir diariamente a sus empleos.
LA MERIENDA SE CONVIERTE EN OTRO GASTO DIFÍCIL DE SOSTENER
La preocupación por la alimentación escolar no aparece solamente en esta publicación. Un análisis divulgado esta semana por Cuba Noticias 360 volvió a llamar la atención sobre cuánto puede representar para una familia garantizar desayuno y merienda durante un mes, a partir de los precios actuales de distintos alimentos en la isla.
En el grupo de Facebook, varias participantes mencionaron incluso alimentos tan básicos como pan con aceite para describir hasta dónde ha llegado la dificultad. No es posible determinar, únicamente a partir de esos comentarios, cuántas familias enfrentan exactamente esa situación, pero sí muestran un problema concreto: la preparación del curso escolar ya no consiste únicamente en comprar útiles, sino en calcular diariamente qué podrá comer el estudiante.
La situación adquiere mayor relevancia porque el sistema educacional cubano terminó el curso 2025-2026 bajo condiciones excepcionales. En mayo, el Ministerio de Educación adelantó el cierre académico debido a problemas que incluyeron limitaciones de combustible y dificultades logísticas. La ministra Naima Trujillo reconoció entonces que estudiantes, profesores y familias habían tenido que realizar un esfuerzo extraordinario.
LOS UNIFORMES YA HABÍAN SIDO UN PROBLEMA
Las dificultades para garantizar uniformes tampoco son nuevas. En el inicio del curso 2025-2026, la propia ministra de Educación reconoció que Cuba no había conseguido entregar uniformes de continuidad por segundo año consecutivo y que solo alrededor del 20 % de la matrícula tendría prendas nuevas, según informó EFE.
Los datos oficiales de aquel período reflejaron también limitaciones de producción. Granma informó que la demanda rondaba los 3,6 millones de prendas, mientras hasta finales de agosto de 2025 solo se había financiado materia prima para aproximadamente 2,2 millones.
La distribución se concentró inicialmente en determinados grados. Documentos oficiales del Ministerio de Comercio Interior han utilizado como prioridades a estudiantes de preescolar, quinto y séptimo grados en determinadas etapas y territorios, dependiendo de los inventarios disponibles.
Por esa razón, afirmar que todos los estudiantes cubanos tendrán acceso a uniforme nuevo para el curso 2026-2027 requeriría información oficial más reciente que todavía no ha sido localizada durante esta verificación.
CUANDO LA “GRATUIDAD” NO ELIMINA LOS GASTOS DE LA FAMILIA
La enseñanza en Cuba continúa siendo estatal y formalmente gratuita. Sin embargo, gratuidad escolar no significa que las familias estén libres de gastos. Zapatos, mochilas, alimentos, transporte, reparación de uniformes y otros artículos necesarios recaen directamente sobre los hogares cuando el Estado no puede suministrarlos o cuando las cantidades disponibles resultan insuficientes.
Ahí está el centro de la preocupación expresada por estas madres: el problema ya no es preparar al niño para un nuevo curso con cosas mejores, sino conseguir lo mínimo para enviarlo a la escuela.
Los testimonios publicados en Facebook no permiten medir por sí solos la magnitud nacional del fenómeno. Pero colocados junto a los problemas de uniformes reconocidos oficialmente, las dificultades alimentarias y las medidas excepcionales adoptadas durante el curso anterior, revelan una señal difícil de ignorar: para muchas familias cubanas, volver a clases se ha convertido también en una batalla económica.
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