CUBANOS PODRÍAN ENFRENTAR APAGONES AÚN MÁS DUROS ENTRE SEPTIEMBRE Y DICIEMBRE, SEGÚN ADVIRTIÓ EN LAS ÚLTIMAS HORAS LA UNE
La crisis energética podría reservarle a Cuba un cierre de 2026 todavía más complicado. Los apagones en Cuba podrían intensificarse entre septiembre y diciembre, cuando coincidan nuevas averías con mantenimientos programados en unidades termoeléctricas que tendrán que salir temporalmente de servicio, según reportes publicados por medios cubanos que atribuyen la información a la Unión Eléctrica (UNE).
El escenario resulta especialmente preocupante porque el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) no llegará a septiembre desde una situación de estabilidad. Los propios partes oficiales muestran una red funcionando con enormes déficits de generación, unidades averiadas, centrales en mantenimiento y problemas de combustible en la generación distribuida. Es decir, cualquier nueva salida de una termoeléctrica reduce todavía más un margen que ya es extremadamente limitado.
LOS APAGONES EN CUBA PARTEN YA DE UN DÉFICIT ENORME
Los datos recientes ayudan a dimensionar el problema. El 17 de agosto, la UNE informó de una disponibilidad prevista de apenas 1.120 megavatios frente a una demanda máxima de 3.300 MW. La afectación estimada para el horario pico ascendía a 2.210 MW, mientras varias unidades termoeléctricas permanecían averiadas o sometidas a mantenimiento.
Dos días antes, el panorama era igualmente severo: la empresa estatal pronosticó una afectación de 2.055 MW para el horario de máxima demanda. Ese parte señalaba además que 106 centrales de generación distribuida estaban fuera de servicio por indisponibilidad de combustible.
Estas cifras permiten entender por qué retirar otras unidades para repararlas supone un desafío. Los mantenimientos son indispensables si se pretende recuperar capacidad y evitar averías mayores, pero durante esas intervenciones las plantas dejan de aportar electricidad a una red que ya no logra cubrir el consumo nacional.
TERMOELÉCTRICAS VIEJAS Y REPARACIONES QUE NO PUEDEN SEGUIR ESPERANDO
La generación térmica continúa siendo uno de los puntos más vulnerables del SEN. Las centrales cubanas acumulan décadas de explotación y averías frecuentes. EFE señalaba en junio que ocho de las 16 unidades de generación termoeléctrica estaban entonces fuera de funcionamiento por averías o mantenimiento, en una jornada en la que la UNE llegó a proyectar una afectación equivalente al 62 % de la demanda nacional.
El dilema es difícil de resolver: si las unidades continúan trabajando sin recibir las intervenciones necesarias aumenta el riesgo de roturas; si se detienen para repararlas, disminuye inmediatamente la electricidad disponible.
El deterioro del sistema tampoco se limita a apagones programados. Cuba ha sufrido repetidas desconexiones del SEN. A comienzos de agosto se produjo otra caída total del sistema, seguida de un proceso gradual de reconexión de las termoeléctricas y diferentes regiones del país.
EL SOL AYUDA, PERO NO RESUELVE EL PROBLEMA
Los nuevos parques fotovoltaicos han incorporado cientos de megavatios durante las horas de radiación solar. El 17 de agosto, por ejemplo, alcanzaron una potencia máxima de 854 MW, según el parte de la UNE. Sin embargo, esa generación es variable y no elimina el enorme déficit que reaparece especialmente cuando cae el sol y aumenta la demanda nocturna.
Durante septiembre, octubre y noviembre entra además en juego la temporada ciclónica del Atlántico. Períodos de fuerte nubosidad pueden reducir temporalmente el rendimiento solar, aunque no existe base para afirmar que un ciclón específico vaya a afectar la generación cubana durante esos meses.
UN FINAL DE AÑO SIN GARANTÍAS DE ALIVIO
La disminución habitual de las temperaturas hacia finales de año podría reducir parte del consumo, pero tampoco representa una garantía de menos apagones. De acuerdo con los reportes que citan a la UNE, precisamente los meses de menor demanda serían aprovechados para acometer mantenimientos necesarios en diferentes unidades.
El resultado es una ecuación complicada para millones de cubanos: un sistema con un déficit que actualmente supera con frecuencia los 2.000 MW deberá intentar reparar parte de su infraestructura sin disponer de suficiente generación de respaldo.
Por ahora no puede conocerse cuántas horas de apagón tendrá cada provincia entre septiembre y diciembre ni qué afectación exacta tendrá el país cada día. Eso dependerá de la disponibilidad real de las plantas, las averías, el combustible, la demanda y las unidades que logren reincorporarse.
Lo que sí muestran los datos oficiales es más difícil de ignorar: Cuba se aproxima al último cuatrimestre de 2026 sin haber solucionado la enorme brecha entre la electricidad que necesita y la que puede producir.
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