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Cuba Bajo Lupa

EL SECRETO QUE REVELÓ GLADYS BEJERANO Y QUE LE COSTÓ SU CARGÓ : ¿QUIÉN VIGILA REALMENTE EL DINERO DE GAESA EN CUBA?

Durante años, Gladys María Bejerano Portela fue presentada como una de las mujeres más poderosas de Cuba en la lucha contra la corrupción. Ministros, directivos de empresas estatales, administradores y empresarios extranjeros quedaron atrapados en investigaciones durante la etapa en que encabezó el aparato fiscalizador del Estado. Sin embargo, detrás de aquella imagen de funcionaria implacable existía una enorme contradicción que ella misma terminó reconociendo públicamente: la Contraloría General no tenía bajo su supervisión a GAESA, el poderoso conglomerado empresarial administrado por los militares cubanos.

La declaración cayó como una bomba porque GAESA no es una empresa cualquiera. Durante décadas el conglomerado militar ha concentrado importantes negocios relacionados con turismo, comercio, finanzas y otras áreas estratégicas de la economía cubana. La pregunta surgía inevitablemente: ¿cómo podía existir una institución encargada de proteger y fiscalizar los recursos del Estado mientras una estructura económica de semejante peso permanecía fuera de su control?

LA CONTRALORA QUE PODÍA INVESTIGAR A TODOS… MENOS A GAESA

Bejerano hizo aquella revelación durante una entrevista concedida a EFE en mayo de 2024. No dijo que GAESA estuviera robando, ni acusó directamente a los militares de corrupción, pero confirmó algo políticamente mucho más delicado: su organismo no tenía jurisdicción para controlarlo.

La paradoja era enorme. La Constitución cubana define a la Contraloría como el órgano encargado de velar por la correcta y transparente administración de los fondos públicos, mientras Bejerano había construido buena parte de su carrera reclamando disciplina, control y responsabilidad a quienes administraban recursos estatales. Aun así, existía una frontera que su institución no atravesaba.

Y Bejerano reconoció otro problema inquietante: alrededor del 23 % de los sistemas de control evaluados presentaban deficiencias y solo aproximadamente el 60 % de las plazas de la Contraloría estaban cubiertas, en medio de una crisis económica que, según ella misma admitió, favorecía el crecimiento de las irregularidades.

ALEJANDRO GIL Y UNA PALABRA QUE RETUMBÓ: “TRAICIÓN”

En aquella misma etapa explotaba otro escándalo dentro del Gobierno: la investigación contra Alejandro Gil Fernández, quien había sido viceprimer ministro y ministro de Economía. Bejerano reconoció que el caso se sentía como una “traición” y explicó que una persona no cae en la corrupción de repente, sino que existe un proceso previo de deterioro.

La declaración abría una segunda pregunta incómoda. Si la corrupción de un alto funcionario no nace de un día para otro, ¿cómo pudo avanzar el proceso alrededor de uno de los hombres más importantes de la economía cubana sin que los mecanismos de control lo detuvieran antes? La pregunta no demuestra responsabilidad de Bejerano, pero sí golpea directamente la imagen de eficacia del sistema que encabezaba.

DOS MESES DESPUÉS, BEJERANO SALIÓ DEL CARGO

Entonces ocurrió la coincidencia que convertiría la historia en un misterio político. La entrevista de EFE fue realizada el 14 de mayo de 2024 y publicada días después. El 19 de julio, Bejerano dejó de ser contralora general después de dirigir la institución desde su creación en 2009.

El Gobierno aseguró que no existía ningún conflicto y Díaz-Canel explicó que el movimiento respondía únicamente a la “renovación natural” de los cuadros del Estado. En el Parlamento incluso recibió aplausos y fuertes elogios por su trayectoria, mientras Mirian Marbán González fue promovida para sustituirla.

Pero el calendario quedó ahí: mayo, revelación sobre GAESA; julio, salida de la Contraloría. No existe hasta ahora evidencia pública que permita afirmar que Bejerano fue destituida por haber hablado del conglomerado militar, y CubaBajoLupa no presenta esa hipótesis como un hecho. La proximidad entre ambos acontecimientos, sin embargo, convirtió aquella salida en uno de los episodios más llamativos del final de su carrera.

LOS EXPEDIENTES QUE TERMINARON CON HOMBRES PODEROSOS ANTE LOS TRIBUNALES

La época de Bejerano estuvo rodeada además de investigaciones que alcanzaron niveles poco habituales dentro de la economía estatal. Durante la ofensiva anticorrupción impulsada bajo Raúl Castro aparecieron procesos relacionados con empresas mixtas, funcionarios cubanos y ejecutivos extranjeros. Reuters informó en 2013 sobre empresarios extranjeros detenidos mientras esperaban cargos en investigaciones de corrupción, en una época en la que Bejerano defendía que la duración de esos procesos dependía también del comportamiento de los implicados.

Otro caso estremeció a Cubana de Aviación. En 2011 un tribunal de La Habana condenó a directivos y funcionarios a penas que llegaron hasta los 15 años de prisión en un proceso relacionado con corrupción y operaciones empresariales. El caso estuvo marcado por un fuerte hermetismo informativo, un patrón que acompañó varias de las grandes investigaciones de aquellos años.

Ese modelo dejó una característica muy cubana: el Estado reconocía corrupción, anunciaba auditorías y en ocasiones enviaba funcionarios a prisión, pero la población rara vez podía reconstruir por completo las redes de decisiones, responsabilidades y conexiones políticas que habían permitido llegar hasta allí.

¿GUARDIANA DEL DINERO PÚBLICO O GUARDIANA DE UN SISTEMA CON LÍMITES?

Aquí aparece posiblemente la mayor contradicción de Gladys Bejerano. Fue al mismo tiempo Contralora General y una figura de la máxima estructura política del país, llegando a ejercer como vicepresidenta del Consejo de Estado. No era una inspectora independiente situada fuera del sistema que vigilaba; era parte del mismo aparato político que debía fiscalizar.

Su trayectoria permite formular una pregunta mucho mayor que su propia historia: ¿puede existir verdadero control sobre el poder cuando el organismo fiscalizador responde políticamente al mismo poder que debe controlar?

Bejerano hablaba constantemente de legalidad, disciplina y protección de los recursos del pueblo. El propio sitio de la Contraloría conserva intervenciones suyas reclamando responsabilidad absoluta a los administradores de bienes estatales. Pero su confesión sobre GAESA mostró que incluso la mujer encargada de perseguir irregularidades encontraba límites institucionales.

Y TODAVÍA QUEDA UN ÚLTIMO GIRO

Quien espere encontrar a Bejerano convertida después en una enemiga del Gobierno encontrará exactamente lo contrario. En septiembre de 2025 participó públicamente en un acto en el Centro Fidel Castro Ruz, donde habló de su trayectoria revolucionaria, y la propia Contraloría continuó presentándola posteriormente en términos elogiosos. Según esa institución, actualmente está jubilada.

Eso hace todavía más difícil simplificar su historia. No sabemos que haya sido castigada por hablar de GAESA y no existe evidencia pública para afirmarlo. Lo que sí sabemos es que la máxima fiscalizadora del Estado confirmó que el poderoso conglomerado militar escapaba de su supervisión, habló del caso Alejandro Gil como una traición y apenas dos meses después terminó una era de 14 años al frente de la Contraloría.

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