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Cuba Bajo Lupa

JEFE DEL SERVICIO SISMOLÓGICO CUBANO CONFIRMA QUE LA ALERTA DE TERREMOTO EN LOS MILES DE MÓVILES FUE FALSA

La alarma que apareció este martes 18 de agosto en miles de teléfonos móviles en Cuba no correspondió a un terremoto real, según confirmó Enrique Diego Arango Arias, jefe del Servicio Sismológico Nacional de Cuba. El especialista reaccionó después de que usuarios de diferentes puntos de la Isla reportaran avisos en sus celulares que advertían de un supuesto movimiento sísmico.

“Falsa alarma de terremoto en Cuba se trasmite por teléfonos”, publicó Arango Arias en su perfil de Facebook, según el mensaje difundido este martes. La aclaración cambia por completo el escenario de las primeras informaciones: la advertencia electrónica sí llegó a dispositivos, pero no existe un terremoto que respalde ese aviso.

Durante la búsqueda realizada por CubaBajoLupa inmediatamente después de la aclaración, también aparecieron publicaciones en redes que reproducían advertencias y comentarios del jefe del Servicio Sismológico Nacional sobre información sísmica falsa. El visor oficial del CENAIS continuaba siendo la referencia institucional para comprobar los movimientos realmente registrados.

La falsa alerta de terremoto en Cuba salió directamente en los celulares

Las capturas compartidas por usuarios mostraban una advertencia que ocupaba buena parte de la pantalla del teléfono y decía “Advertencia de terremoto”, acompañada de instrucciones para mantener la calma y buscar refugio.

Eso explica por qué la reacción fue tan inmediata. No se trataba simplemente de un mensaje reenviado por WhatsApp o una publicación de Facebook: para quienes lo recibieron, la advertencia tenía la apariencia de una función de emergencia integrada al dispositivo.

En el caso de Android, Cuba está oficialmente incluida entre los países donde funciona el Android Earthquake Alerts System. Google explica que los teléfonos pueden utilizar sus acelerómetros —los sensores que detectan movimiento— como una red distribuida capaz de identificar señales compatibles con un terremoto. Cuando varios equipos detectan patrones similares, los datos son analizados por servidores que estiman si existe un sismo, dónde se encuentra y qué intensidad podría producir.

Google advierte expresamente que las estimaciones de magnitud e intensidad pueden contener errores y que, ocasionalmente, una persona puede recibir una alerta sin llegar a sentir un terremoto.

¿Fue una prueba de ETECSA que terminó llegando a los usuarios?

Tras la falsa alarma comenzó a circular una explicación según la cual ETECSA habría estado realizando pruebas técnicas de integración con el sistema de alertas de Android y el ensayo habría terminado activándose como si se tratara de un evento real.

Esa versión encaja con la forma en que una prueba mal aislada podría producir una notificación masiva, pero CubaBajoLupa no encontró hasta el cierre de esta actualización una confirmación pública de ETECSA, Google o CENAIS que establezca que esa fue efectivamente la causa del incidente.

Por tanto, esa hipótesis debe mantenerse como tal.

No sería correcto escribir que “ETECSA provocó la falsa alarma” ni que existió un “ensayo interno ETECSA-Google” como hecho confirmado mientras ninguna de las entidades involucradas lo haya explicado públicamente.

¿Qué pudo provocar la falsa alarma en Cuba?

Hasta este momento, ni Arango Arias ni una fuente técnica oficial consultada han explicado públicamente qué originó específicamente el aviso del 18 de agosto. Por tanto, sería incorrecto afirmar que hubo un hackeo, un fallo de ETECSA, una manipulación deliberada o un error determinado de Google sin evidencias técnicas.

Sí existen varias posibilidades conocidas en sistemas de alerta temprana.

La primera es un falso positivo en la detección automática. Google reconoce que los teléfonos pueden registrar vibraciones por causas diferentes de un terremoto y que ese “ruido” debe ser filtrado por los algoritmos. El sistema intenta confirmar un evento comparando señales procedentes de muchos dispositivos, pero trabaja en tiempo real y debe equilibrar rapidez con precisión.

Otra posibilidad es una estimación errónea durante los primeros segundos. Google señala que sobreestimar inicialmente la magnitud puede conducir precisamente a falsas alarmas. El desafío consiste en decidir rápidamente si advertir a la población con datos todavía incompletos o esperar más información y perder segundos potencialmente valiosos.

Por ahora, estas son explicaciones técnicamente posibles, no la causa confirmada del caso cubano.

No sería la primera falsa alarma sísmica enviada a miles de teléfonos

Los sistemas de alerta sísmica ya han producido incidentes similares en otros países.

El 4 de diciembre de 2025, el sistema ShakeAlert operado por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) generó una alerta por un supuesto terremoto de magnitud 5,9 cerca de Carson City, Nevada, que en realidad nunca ocurrió. La advertencia terminó distribuyéndose mediante aplicaciones, sistemas operativos móviles y el sistema estadounidense de alertas inalámbricas. Posteriormente, el USGS reconoció oficialmente el episodio como una falsa alarma y abrió un análisis técnico sobre los factores que la provocaron.

Un caso diferente ocurrió en Perú en mayo de 2026, cuando teléfonos de varias regiones recibieron una falsa advertencia sobre un terremoto de magnitud 8,7 y un supuesto tsunami. El Instituto Nacional de Defensa Civil tuvo que desmentirla públicamente. En aquel incidente surgieron además indicios de una posible manipulación del sistema, aunque las autoridades no habían establecido inicialmente de manera definitiva el mecanismo utilizado.

Ese antecedente demuestra que una falsa alerta masiva puede tener orígenes distintos, pero no permite concluir que lo ocurrido en Cuba haya sido un ataque informático.

El problema ahora es saber quién generó la alerta y por qué

La confirmación de Arango resuelve la pregunta más urgente: no hubo un terremoto detrás de la alarma que apareció en los teléfonos.

Pero abre otra cuestión igualmente importante. Si dispositivos distribuidos en diferentes puntos de Cuba mostraron una advertencia sísmica, queda por determinar qué sistema la generó, qué señal interpretó como un terremoto y por qué se produjo el error.

Google reconoce que estos sistemas no son infalibles. Su documentación señala que no todos los sismos son detectados, que las estimaciones pueden equivocarse y que las alertas forman parte de un mecanismo automático diseñado para actuar en cuestión de segundos.

Hasta que exista una explicación técnica del CENAIS, Google o la entidad que corresponda, cualquier versión sobre sabotaje, ciberataque o causa específica debe tratarse como especulación.

Lo cierto esta tarde es mucho más concreto: los teléfonos alertaron de un terremoto; el Servicio Sismológico Nacional revisó la situación y su jefe asegura que fue una falsa alarma.

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