ROGELIO ACEVEDO: LA CAÍDA DEL GENERAL CUBANO AL QUE SE LE ENCONTRARON MILLONES DE DÓLARES ESCONDIDOS EN SU VIVIENDA
Durante más de dos décadas, Rogelio Acevedo González estuvo al frente del Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba, uno de los organismos estratégicos del Estado. Pero en marzo de 2010, el general de división y veterano de la lucha revolucionaria fue apartado abruptamente del cargo sin que el Gobierno explicara públicamente las razones.
La destitución habría podido quedar como uno más de los habituales movimientos internos de la cúpula cubana. Sin embargo, ocurrió en momentos en que comenzaba a salir a la luz una amplia investigación por corrupción que terminó alcanzando a directivos de Cubana de Aviación, empresas turísticas, empresarios extranjeros e incluso a la esposa del propio Acevedo.
DE LA SIERRA MAESTRA AL CONTROL DE LA AVIACIÓN CIVIL
Acevedo no era un funcionario cualquiera. Había combatido siendo muy joven en el Ejército Rebelde y formó parte de la Columna 8 comandada por Ernesto Guevara. Después de 1959 ocupó importantes responsabilidades militares y políticas, además de participar en las misiones cubanas en Angola.
En 1989 fue designado presidente del Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba y permaneció en el puesto durante más de 20 años.
El 8 de marzo de 2010, el Consejo de Estado, a propuesta de Raúl Castro y previa consulta con el Buró Político del Partido Comunista, decidió “liberarlo” del cargo. La comunicación oficial indicó que se le asignarían otras funciones, pero no explicó las causas de su salida. Reuters confirmó entonces que el Gobierno no ofreció ninguna razón pública para el relevo.
Su sustituto fue el general de brigada Ramón Martínez Echevarría.
EL ESCÁNDALO QUE ESTALLÓ ALREDEDOR DE LA AVIACIÓN Y EL TURISMO
La caída de Acevedo adquirió otra dimensión cuando las investigaciones por corrupción comenzaron a alcanzar empresas relacionadas con la aviación civil, el turismo y compañías mixtas vinculadas a empresarios chilenos.
Uno de los nombres centrales fue Marcel Marambio, presidente de Sol y Son Los Viajes, una empresa mixta constituida originalmente entre Cubana de Aviación y el grupo chileno ING. Granma había informado años antes sobre las estrechas relaciones comerciales entre esa compañía y Cubana.
En 2011, tribunales cubanos condenaron a directivos y funcionarios relacionados con estos negocios. Marcel Marambio recibió en ausencia una condena de 15 años de prisión, mientras su hermano Max Marambio fue condenado, también en ausencia y en otro proceso, a 20 años por delitos relacionados con corrupción económica.
La esposa de Acevedo, Ofelia Grisell Liptak Rubí, también apareció entre las personas sancionadas. Granma informó que recibió una condena de cinco años de privación de libertad dentro del proceso relacionado con la empresa mixta Río Zaza.
Ese dato convirtió la situación del general en una pregunta inevitable: si personas de su entorno familiar y altos funcionarios de sectores bajo su área de influencia fueron procesados, ¿por qué Acevedo nunca apareció públicamente acusado?
LOS MILLONES ESCONDIDOS EN UNA CISTERNA: EL RUMOR QUE DISPARÓ EL CASO
Tras la salida de Rogelio Acevedo del Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba, el vacío de información oficial fue llenado rápidamente por rumores. El más llamativo fue el de una supuesta cantidad de dinero encontrada durante un registro en su vivienda.
Según las versiones de varios blogs y publicaciones, comenzaron a afirmar que las autoridades cubanas habrían localizado dinero escondido en una cisterna o depósito de agua del baño de la casa de Acevedo. La historia se difundió con cifras muy distintas, lo que ya desde entonces debilitaba su credibilidad. Algunas versiones hablaban de 37,000 dólares, mientras otras elevaron la cantidad hasta 13 millones de dólares.
La versión más extrema añadía todavía más elementos: sostenía que esos supuestos 13 millones tendrían relación con operaciones de narcotráfico y lavado de dinero, utilizando a Cuba como escala. Ninguno de esos extremos apareció respaldado por una acusación pública, sentencia judicial o documento oficial contra Acevedo.
Por eso, esta historia debe tratarse como lo que es: un rumor no demostrado que creció precisamente por el silencio de las autoridades.
La credibilidad de esa versión resulta baja y la ubica más cerca de una “leyenda política” que de un hecho probado. También recordemos un punto importante: si las autoridades cubanas hubieran tenido pruebas sólidas de narcotráfico, lavado de dinero o de una fortuna millonaria escondida, no existe constancia de que hayan presentado públicamente esas acusaciones contra Acevedo ni de que lo hayan sentado ante un tribunal por esos delitos.
ACEVEDO NUNCA FUE CONDENADO EN AQUEL PROCESO
También comenzó a circular la versión de que Acevedo habría quedado bajo arresto domiciliario por corrupción, aunque esa información tampoco fue confirmada oficialmente. Algunos medios extranjeros y comentaristas cubanos reprodujeron esa posibilidad durante los meses posteriores a su salida del cargo.
Otro señalamiento apuntaba al uso irregular de aeronaves de Cubana de Aviación. Según esas versiones, algunos aviones habrían sido utilizados para vender clandestinamente espacio de carga a compañías latinoamericanas y generar beneficios privados para determinados directivos.
Algunos mencionan incluso el caso de un avión que supuestamente fue enviado a Rusia para reparaciones en 2009, posteriormente dado de baja en los registros cubanos, pero que habría continuado operando para otra compañía sin generar dividendos para el Estado.
A diferencia de la historia de los millones en la cisterna, estas sospechas sobre negocios irregulares en torno a la aviación aparecieron en un contexto que después sí desembocó en procesos judiciales contra directivos y empresarios relacionados con Cubana de Aviación, Sol y Son y Río Zaza. Sin embargo, eso no convierte automáticamente a Acevedo en responsable de esos delitos.
La diferencia es clave: alrededor de su antiguo sector sí hubo corrupción probada judicialmente, pero la supuesta fortuna escondida, el narcotráfico, el lavado de dinero y la cisterna nunca quedaron establecidos públicamente como hechos.
Ese contraste explica por qué el caso sigue siendo tan llamativo. Acevedo cayó justo cuando el sistema comenzaba a destapar un entramado real de corrupción, pero la falta de una explicación oficial sobre su propia situación permitió que alrededor de su nombre crecieran historias mucho más espectaculares que las pruebas disponibles.
En otras palabras, el escándalo tuvo dos capas: una judicial y comprobable, con condenas concretas, y otra formada por rumores sobre millones escondidos y operaciones clandestinas que nunca fueron demostrados.
Esa zona gris es precisamente una de las razones por las que la caída de Rogelio Acevedo continúa generando preguntas tantos años después.
DEL PODER AL PERFIL BAJO
Acevedo prácticamente desapareció de las altas responsabilidades estatales, pero tampoco fue borrado por completo de la narrativa oficial.
En octubre de 2023, la Universidad de las Ciencias Informáticas informó de su participación en un encuentro con estudiantes, presentándolo como general de división retirado y veterano de la lucha revolucionaria. Durante aquella actividad habló principalmente de sus experiencias con Ernesto Guevara.
Esa aparición demuestra que, más de una década después de su caída, Acevedo continuaba siendo reconocido oficialmente por su trayectoria histórica, aunque ya lejos de los cargos de poder que había ocupado.
Su caso deja una fotografía peculiar del funcionamiento de la élite cubana: un general histórico perdió de un día para otro un puesto que había controlado durante más de 20 años, mientras alrededor de su antiguo sector estallaba uno de los grandes procesos anticorrupción de aquella etapa.
Lo demás —los millones ocultos, la cisterna y las supuestas operaciones clandestinas atribuidas personalmente a Acevedo— sigue perteneciendo al terreno de las versiones no demostradas.
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