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Cuba Bajo Lupa

SEIS HOMBRES DISPARARON: ¿QUIÉNES INTEGRARON EL PELOTÓN QUE FUSILÓ A OCHOA, DE LA GUARDIA, AMADO PADRÓN Y JORGE MARTÍNEZ?

Al amanecer del 13 de julio de 1989, Arnaldo Ochoa Sánchez, Antonio “Tony” de la Guardia, Amado Padrón Trujillo y Jorge Martínez Valdés fueron ejecutados después de recibir la pena de muerte en la Causa 1. La prensa internacional confirmó aquel mismo día que las sentencias habían sido cumplidas, pero durante décadas quedó casi completamente fuera de la historia una pregunta mucho más incómoda: ¿quiénes fueron los hombres que apretaron los gatillos?

Las fuentes públicas disponibles permiten identificar con bastante consistencia al hombre que dirigió la operación: José Luis Mesa Delgado, entonces coronel. Diversas reconstrucciones lo sitúan al frente de un pelotón de seis hombres que ejecutó a los cuatro condenados en una zona próxima a la base aérea de Baracoa, al oeste de La Habana. El problema comienza justo ahí: los nombres de los otros cinco integrantes no aparecen de forma verificable en las fuentes públicas consultadas.

José Luis Mesa Delgado: el nombre que sí salió de las sombras

Mesa Delgado era coronel en 1989 y dirigía un centro de entrenamiento de tropas especiales en Los Palacios, Pinar del Río, según reconstrucciones posteriores. Con el tiempo alcanzó el grado de general de brigada de la reserva y desarrolló una larga carrera dentro de las FAR y el Ministerio del Interior. La información divulgada por el MININT tras su muerte señaló que acumuló casi seis décadas de servicio, había pertenecido al Movimiento 26 de Julio, al Ejército Rebelde y participado en otras campañas militares y de seguridad del Estado.

Su vínculo con la Causa 1, sin embargo, no apareció destacado en la nota oficial sobre su fallecimiento. Fueron medios independientes y testimonios anteriores los que volvieron a colocar su nombre en el centro del fusilamiento. CubaNet, Diario de Cuba y CiberCuba coinciden en señalarlo como jefe del pelotón encargado de ejecutar a Ochoa, Tony de la Guardia, Padrón y Martínez.

¿Quiénes eran los otros cinco?

Aquí aparece el verdadero misterio. Varias fuentes hablan de seis hombres, pero no publican una lista completa con sus nombres. Las búsquedas en coberturas contemporáneas de 1989, archivos periodísticos posteriores y reconstrucciones de la Causa 1 permiten identificar a Mesa Delgado, pero no permiten establecer con seguridad la identidad de los otros cinco tiradores.

Eso obliga a ser muy claros: cualquier lista que circule hoy en redes sociales sin documentos, expedientes militares o testimonios independientes verificables debe tratarse con enorme cautela. No sería responsable atribuir a una persona participación directa en una ejecución únicamente porque su nombre aparezca en una publicación de Facebook, un comentario o una cadena sin respaldo documental.

Y esa ausencia es precisamente lo interesante. Cuba televisó durante horas el juicio, anunció públicamente las ejecuciones y convirtió la Causa 1 en un acontecimiento nacional, pero la identidad completa del pelotón nunca quedó transparentada públicamente.

Los tiros de gracia: una acusación mucho más delicada

Algunas reconstrucciones van más lejos y atribuyen a Mesa Delgado no solo la dirección del pelotón, sino también los tiros de gracia después de la descarga inicial. El escritor Norberto Fuentes sostuvo que Mesa Delgado habría realizado personalmente esos disparos, y otros relatos posteriores repiten la misma versión. Diario de Cuba cita además el testimonio, divulgado por el realizador Aldo Luberta Martínez, de un general del MININT que habría señalado igualmente a Mesa Delgado.

Hypermedia Magazine ofrece una reconstrucción similar y afirma que el pelotón estaba compuesto por seis hombres, todos con munición real, y que Mesa Delgado habría efectuado los disparos finales.

Pero aquí hay que distinguir con precisión entre hecho confirmado y testimonio posterior. No existe públicamente un parte militar oficial de la ejecución que detalle quién disparó contra cada condenado ni quién realizó los tiros finales. Por eso esa versión debe mantenerse atribuida a las fuentes que la sostienen, no presentarse como una certeza documental absoluta.

¿Qué ocurrió con Mesa Delgado después?

Lo más llamativo es que su carrera no terminó en 1989. Todo lo contrario. Después de la Causa 1 continuó dentro de las estructuras militares y de seguridad y terminó alcanzando el grado de general de brigada. Fuentes independientes lo identifican además como jefe de unidades especiales del MININT y de la Brigada Especial Nacional, conocida como las Boinas Negras, al menos durante parte de su trayectoria posterior.

Mesa Delgado murió el 14 de enero de 2026, a los 88 años. El MININT destacó entonces su larga hoja de servicios y sus numerosas condecoraciones, entre ellas órdenes y medallas relacionadas con la lucha clandestina, el Ejército Rebelde, Angola y su trayectoria militar.

Ese desenlace resulta especialmente significativo: el único miembro del pelotón cuya identidad ha quedado ampliamente vinculada públicamente al fusilamiento no fue apartado ni castigado después de aquella madrugada. Continuó su carrera, ascendió y murió décadas después como general retirado.

¿Y qué ocurrió con los demás?

Sobre los otros cinco integrantes del pelotón existe un vacío mucho mayor. Si sus nombres no están establecidos públicamente con documentación confiable, tampoco resulta posible reconstruir de forma responsable qué cargos ocuparon después, si fueron ascendidos, retirados, enviados a otras unidades o si alguno de ellos sigue vivo.

Y quizá ese sea uno de los aspectos menos investigados de toda la Causa 1.

Sabemos muchísimo sobre los cuatro hombres que murieron. Conocemos sus carreras, el juicio, las acusaciones, las confesiones e incluso buena parte de sus últimas horas. Sabemos también quién dirigió, según múltiples fuentes, la ejecución.

Pero cinco de los hombres que formaron el pelotón parecen haberse borrado completamente del registro público.

¿Por qué seis hombres para cuatro condenados?

Las reconstrucciones consultadas coinciden en hablar de seis tiradores, aunque no existe un documento oficial público que explique la organización exacta de la ejecución. Tampoco sabemos con certeza cómo fueron distribuidos los hombres frente a los cuatro condenados, quién disparó contra quién o si existieron relevos.

Ese vacío ha permitido que durante años proliferen versiones difíciles de comprobar sobre la madrugada del 13 de julio. Algunas hablan de la actitud de Ochoa frente al pelotón, otras de las reacciones de Tony de la Guardia o Amado Padrón, y otras describen con detalle los disparos finales. El problema es que la ejecución no fue pública y no existe una grabación oficial conocida que permita reconstruirla de manera independiente.

La población cubana supo que los cuatro habían muerto cuando Radio Rebelde y otros medios oficiales anunciaron el cumplimiento de la sentencia horas después.

El hombre que dirigió el pelotón murió sin que el Estado mencionara ese episodio

Cuando Mesa Delgado falleció en 2026, la comunicación oficial destacó casi seis décadas de servicio al aparato militar y de seguridad, pero no hizo referencia pública destacada a su papel en la Causa 1. Esa omisión fue señalada inmediatamente por medios independientes, que recuperaron testimonios sobre su participación en la ejecución.

El contraste es difícil de ignorar. Para la historia oficial, Mesa Delgado fue un veterano condecorado. Para quienes llevan décadas investigando la Causa 1, su nombre está unido a una de las madrugadas más controvertidas de la historia contemporánea cubana.

Y mientras él terminó siendo identificado, ascendido y finalmente despedido oficialmente como general, los otros cinco hombres permanecen prácticamente sin rostro.

Cinco nombres que todavía faltan

Quizás este sea el detalle más sorprendente. Después de casi cuatro décadas de libros, documentales, testimonios y artículos sobre la Causa 1, todavía no existe en las fuentes públicas confiables una lista verificable de los seis hombres que integraron aquel pelotón.

Podemos identificar a su jefe. Podemos reconstruir parte de su carrera posterior. Podemos documentar que murió en 2026 después de décadas dentro de las FAR y el MININT. Pero todavía faltan cinco nombres.

Y eso deja una pregunta que el Estado cubano nunca ha respondido públicamente con claridad:

¿quiénes fueron los otros hombres que estuvieron frente a Ochoa, Tony de la Guardia, Amado Padrón y Jorge Martínez cuando llegó la orden de disparar, y qué fue de ellos después de aquella madrugada?

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