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Cuba Bajo Lupa

¿TE LLEGÓ UNA FACTURA DE MILES DE DÓLARES DEL HOSPITAL DE EE.UU.? ESTAS SON LAS OPCIONES QUE TIENEN LOS CUBANOS PARA REDUCIRLA O NO PAGARLA COMPLETA

Una visita de pocas horas a una sala de emergencias en Estados Unidos puede terminar convertida en una factura de cientos o incluso miles de dólares. Para muchos cubanos recién llegados, que todavía están adaptándose al sistema de salud estadounidense, recibir uno de estos cobros puede convertirse en un golpe inesperado al bolsillo.

Pero hay algo que muchos desconocen: recibir una factura médica elevada no significa necesariamente que tengas que pagar inmediatamente la cantidad completa que aparece en el documento. Dependiendo del hospital, del seguro médico, de los ingresos familiares y de cómo se produjo la atención, pueden existir alternativas para reducir considerablemente la deuda.

LO PRIMERO: NO PAGUES SIN REVISAR LA FACTURA

Antes de utilizar una tarjeta de crédito, pedir dinero prestado o aceptar cualquier plan de pago, conviene solicitar una factura detallada o “itemized bill”.

Este documento permite comprobar exactamente qué servicios está cobrando el hospital: análisis, medicamentos, imágenes, consulta médica, uso de instalaciones y cualquier otro procedimiento.

También es recomendable comparar esa factura con la explicación de beneficios enviada por la aseguradora, conocida como EOB —Explanation of Benefits—, si la persona tiene seguro.

Un error de facturación, un procedimiento duplicado o un servicio procesado incorrectamente puede aumentar considerablemente lo que termina pagando el paciente.

LOS HOSPITALES PUEDEN TENER PROGRAMAS DE AYUDA FINANCIERA

Una de las opciones más importantes y menos conocidas es la llamada Financial Assistance Policy, también identificada en muchos hospitales como Charity Care.

Los hospitales sin fines de lucro con determinadas exenciones fiscales están obligados a disponer de una política escrita de asistencia financiera para pacientes que cumplen sus requisitos económicos. Esa ayuda puede traducirse en descuentos importantes e incluso atención gratuita, dependiendo de los ingresos y las reglas establecidas por cada institución.

Por eso, una persona que recibe una factura hospitalaria elevada debería preguntar directamente al departamento de facturación:

“Do you have a Financial Assistance Program or Charity Care Program?”

El hospital puede solicitar documentos que demuestren los ingresos, como talones de pago, declaraciones de impuestos u otra evidencia financiera.

Además, antes de iniciar determinadas acciones extraordinarias de cobro, los hospitales sujetos a estas normas deben realizar esfuerzos razonables para determinar si el paciente puede acogerse a su programa de ayuda financiera.

UNA FACTURA DE EMERGENCIA FUERA DE LA RED PUEDE TENER PROTECCIONES

Otro punto fundamental es la No Surprises Act, una ley federal que protege a muchos consumidores frente a determinadas facturas médicas inesperadas.

En la mayoría de los seguros médicos afectados por esta legislación, una emergencia atendida por un proveedor fuera de la red no puede simplemente convertirse en una enorme factura adicional para el paciente por el hecho de que ese proveedor no tenga contrato con su aseguradora.

Las protecciones federales abarcan gran parte de los servicios de emergencia, determinados servicios recibidos de proveedores fuera de la red dentro de instalaciones que sí están en la red y servicios de ambulancia aérea.

En determinadas emergencias, tampoco puede exigirse autorización previa únicamente porque el proveedor esté fuera de la red, y el costo compartido del paciente está sujeto a protecciones específicas.

Esto no significa que toda factura médica pueda eliminarse, pero sí que merece la pena investigar una factura particularmente alta antes de asumir que todo lo cobrado es correcto.

¿SE PUEDE NEGOCIAR DIRECTAMENTE CON EL HOSPITAL?

Sí. Incluso cuando una persona no reúne los requisitos para recibir asistencia financiera completa, muchos hospitales y proveedores pueden ofrecer descuentos, planes de pago o reducciones de saldo.

Lo importante es negociar antes de que la deuda avance demasiado en el proceso de cobranza.

Puedes pedir específicamente: “Is there a self-pay discount?” o: “Can you reduce the balance if I qualify based on my income?”

Un descuento relativamente pequeño puede representar cientos o miles de dólares cuando la factura original es elevada.

¿QUÉ PASA SI NO TIENES SEGURO MÉDICO?

Estar sin seguro no significa automáticamente que debas aceptar cualquier cantidad que aparezca en una factura.

Para determinados servicios programados, los proveedores generalmente deben entregar a las personas que no tienen seguro o que no utilizan su seguro un Good Faith Estimate, es decir, una estimación anticipada del costo.

Si posteriormente la factura supera esa estimación en al menos $400, puede existir un procedimiento federal para disputarla. Esta protección tiene excepciones importantes: por ejemplo, durante una emergencia normalmente no se proporciona previamente esa estimación.

También vale la pena investigar si la persona reúne las condiciones para Medicaid, cobertura del Marketplace u otros programas disponibles en su estado. La elegibilidad depende de factores como ingresos, situación familiar, residencia e incluso estatus migratorio.

HealthCare.gov señala además que determinados inmigrantes que cumplen los requisitos estatales de ingresos y residencia pueden recibir cobertura de Medicaid para una condición médica de emergencia, incluso cuando su situación migratoria no les permite acceder a Medicaid completo.

TENER SEGURO TAMPOCO SIGNIFICA QUE TODO SEA GRATIS

Este punto provoca mucha confusión entre quienes llegan recientemente a Estados Unidos.

Una póliza puede incluir deducible, copago, coseguro y máximo anual de gastos de bolsillo.

El deducible es la cantidad que normalmente debe asumir el paciente antes de que el seguro comience a pagar determinados servicios. Después pueden continuar existiendo copagos o porcentajes de coseguro.

Los planes del Marketplace cubren diferentes porcentajes de los gastos cubiertos después de alcanzar el deducible, dependiendo del tipo de plan contratado.

Por eso dos personas con seguro pueden recibir facturas completamente diferentes después de visitar exactamente el mismo hospital.

UNA FACTURA MÉDICA GRANDE NO DEBERÍA IGNORARSE

El peor camino suele ser guardar la factura en una gaveta esperando que desaparezca.

Lo recomendable es revisarla, llamar al hospital, comprobar el seguro, preguntar por asistencia financiera y disputar cualquier cargo que parezca incorrecto.

Si el monto es especialmente elevado, también puede valer la pena solicitar asesoría profesional antes de aceptar acuerdos difíciles de pagar.

Para muchos cubanos acostumbrados a un sistema sanitario completamente diferente, entender estos mecanismos puede marcar la diferencia entre cargar durante meses con una deuda enorme o conseguir una reducción considerable.

La cifra escrita en la primera factura no siempre es la última palabra.

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