“LO MÁS RICO DEL MUNDO”: GUAJIRO DE BARACOA ENSEÑA CÓMO PREPARAN EL ‘CALAMBUCO’, UN AGUARDIENTE A BASE DE GUARAPO
Un campesino de Baracoa, en Guantánamo, mostró cómo elaboran de forma artesanal una bebida que identifica como “calambuco”, un aguardiente casero obtenido a partir del guarapo de la caña de azúcar. El testimonio refleja la persistencia de métodos tradicionales de producción doméstica en un contexto marcado por el encarecimiento general del consumo en Cuba.
Según explicó el hombre, el proceso comienza con la caña de azúcar, de la que extraen el guarapo antes de depositarlo en un recipiente para su fermentación. Asegura que después de aproximadamente 25 o 26 días obtienen lo que define como “aguardiente de caña”.
“Usted coge la caña, hace este trabajo que estamos haciendo aquí, lo echa a un tanque el guarapo y dura entre veinticinco o veintiséis días”, relató.
EL “CALAMBUCO” Y LA TRADICIÓN DEL AGUARDIENTE DE CAÑA
El aguardiente elaborado a partir de derivados de la caña forma parte de una tradición mucho más amplia del Caribe y de Cuba, donde la caña de azúcar ha estado históricamente vinculada tanto a la producción de azúcar como a diferentes bebidas espirituosas.
En el caso mostrado desde Baracoa, se trata de una preparación doméstica, no de un producto industrial etiquetado o comercializado bajo estándares verificables. El protagonista describe la bebida como aguardiente de caña y utiliza el nombre popular “calambuco” para referirse al resultado.
CubaBajoLupa no ha encontrado una fuente oficial que permita establecer que “calambuco” sea una denominación estandarizada para este tipo de bebida en toda Cuba. El término debe entenderse, por tanto, dentro del contexto local del testimonio.
El hombre no ocultó su entusiasmo por el resultado. “Lo más rico del mundo”, afirmó mientras mostraba la preparación y aseguraba que quienes visitaran la zona podrían conocer directamente cómo realizan el proceso.
PRECIOS Y CONSUMO EN MEDIO DE UNA ECONOMÍA PRESIONADA
El testimonio vincula esta producción artesanal con las dificultades para acceder a determinadas bebidas comerciales. Aunque CubaBajoLupa no ha podido comprobar que exista una escasez uniforme de bebidas alcohólicas en todo el país, los datos oficiales sí muestran un aumento reciente de los precios en esa categoría.
La Oficina Nacional de Estadística e Información informó que en junio de 2026 la división de “Bebidas alcohólicas y tabaco” registró una subida mensual de 6,11% y un incremento acumulado de 10,17% durante los primeros seis meses del año.
Además, desde 2026 Cuba aplica un impuesto especial a determinadas cervezas y bebidas alcohólicas importadas, incluidos productos como whisky, vodka, ginebra, licores y aguardientes.
Esos datos no permiten afirmar que el “calambuco” se produzca específicamente como consecuencia directa de esas medidas, pero sí ayudan a entender el contexto económico en el que reaparecen o ganan visibilidad alternativas artesanales.
UNA PRÁCTICA CASERA QUE TAMBIÉN REQUIERE CAUTELA
La elaboración doméstica de alcohol tiene un elemento que no debe ignorarse: la seguridad. Una fermentación o destilación realizada sin controles técnicos puede producir bebidas con una graduación alcohólica desconocida o contaminantes potencialmente peligrosos.
El testimonio compartido desde Baracoa no aporta información sobre controles sanitarios, graduación alcohólica, método de destilación ni condiciones de almacenamiento. Por eso, la descripción del proceso debe entenderse como un relato cultural y social, no como una guía para fabricar bebidas alcohólicas en casa.
Lo que sí deja ver la escena es algo profundamente cubano: caña de azúcar, guarapo, conocimiento transmitido de manera informal y una solución doméstica que mezcla tradición, necesidad y creatividad.
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