ALERTA POR ESTAFA CON GAS LICUADO EN CUBA: PIDEN DATOS Y CÓDIGOS DE WHATSAPP PARA TOMAR CONTROL DE CUENTAS
Una cubana denunció en Facebook un intento de estafa con gas licuado en Cuba que comenzó con una supuesta oferta de balitas a través de WhatsApp y terminó con una petición mucho más peligrosa: entregar un código de seis dígitos recibido en el teléfono.
Según su testimonio, primero contactó a un número cubano que ofrecía gas licuado en dólares. La persona detrás de esa cuenta le pidió dirección, número de carnet de identidad y teléfono con el argumento de preparar un supuesto “precontrato”. Poco después, otro número, esta vez de Estados Unidos, entró en contacto con ella.
La segunda persona se presentó, según la denunciante, como “la jefa de las balitas” y le explicó que recibiría una llamada o notificación con seis dígitos que debía comunicarle porque supuestamente correspondían al “número de la factura”.
La mujer sospechó del procedimiento y no entregó el código.
EL CÓDIGO DE SEIS DÍGITOS ES LA SEÑAL DE ALERTA
El mecanismo descrito coincide con métodos conocidos para apropiarse de cuentas de WhatsApp. Meta advierte que los estafadores pueden intentar convencer a una víctima de compartir un código de vinculación o verificación con el objetivo de asociar la cuenta a otro dispositivo.
Por eso, presentar ese código como una “factura”, una confirmación de compra o cualquier otro trámite aparentemente inocente puede formar parte del engaño.
El Banco de Crédito y Comercio (Bandec) también alertó en abril sobre modalidades de fraude mediante WhatsApp en las que los delincuentes recurren a códigos y otros mecanismos de vinculación para intentar acceder a cuentas de sus víctimas.
La regla básica es sencilla: un código de seguridad recibido en WhatsApp no debe entregarse a un supuesto vendedor ni a un desconocido que lo solicite por teléfono o mensajería.
LA ESCASEZ DE GAS CREA UN TERRENO PROPICIO PARA EL FRAUDE
La denuncia adquiere especial importancia por el contexto. Cuba atraviesa serias dificultades con el suministro de gas licuado y CUPET ha reconocido que la disponibilidad no alcanza para cubrir la demanda de la población. En julio, el Gobierno fijó mediante la Resolución 155/2026 un precio minorista de 35 pesos por kilogramo, equivalente a 350 CUP por una balita de 10 kilogramos.
La escasez ha provocado que muchas personas busquen alternativas fuera de los canales habituales. En julio se reportaron cilindros revendidos en el mercado informal por cantidades que podían llegar hasta los 70.000 pesos, una diferencia enorme respecto al precio oficial.
Esa necesidad se ha convertido también en una oportunidad para los estafadores.
CUPET YA HABÍA ADVERTIDO SOBRE FALSAS VENTAS DE GAS
No se trata de la primera alerta relacionada con ofertas fraudulentas de gas.
En mayo, CUPET denunció un sitio identificado como “GasCuba” que utilizaba falsamente el nombre de la empresa para promocionar ventas de gas licuado. En junio aparecieron nuevas advertencias sobre páginas y canales de WhatsApp que suplantaban la identidad de la petrolera estatal y ofrecían balitas en dólares.
El patrón resulta especialmente peligroso porque combina dos elementos: una necesidad real y urgente —conseguir combustible para cocinar— y una apariencia de trámite comercial legítimo.
La persona cree estar proporcionando información para reservar o comprar una balita, cuando en realidad puede estar entregando datos útiles para intentar secuestrar su cuenta digital.
QUÉ HACER SI ALGUIEN PIDE EL CÓDIGO DE WHATSAPP
Meta recomienda desconfiar cuando una persona solicita códigos, PIN o información de seguridad y aconseja detenerse antes de responder a mensajes inesperados o solicitudes urgentes.
También es recomendable comprobar directamente que la oferta procede de un canal oficial antes de entregar información personal o realizar pagos.
La denunciante resumió precisamente ese riesgo al advertir que las necesidades relacionadas con el gas pueden llevar a algunas personas a actuar con prisa.
Ese es el punto que hace relevante su testimonio: una balita de gas puede ser el anzuelo; la verdadera mercancía que busca el estafador puede ser la cuenta de WhatsApp de la víctima.
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