JOVEN CUBANA PIDE AYUDA DESESPERADA PARA COSTEAR LA QUIMIOTERAPIA DE SU MADRE EN CUBA: «CADA BULBO CUESTA HASTA 200 USD»
Una familia de Mayabeque lanzó un llamado urgente en redes sociales para localizar los medicamentos de quimioterapia prescritos a una mujer diagnosticada con cáncer de mama. Según el testimonio de su hija, los fármacos no estaban disponibles en los centros hospitalarios consultados en La Habana.
La paciente, conocida en su comunidad como “Normita la farmacéutica”, recibió en junio un diagnóstico de carcinoma ductal invasor de tipo no especial, grado 2. Su hija, Odette Brito, aseguró que la oncóloga recomendó comenzar el tratamiento cuanto antes debido a la evolución observada por el equipo médico.
LOS MEDICAMENTOS QUE NECESITA LA PACIENTE
De acuerdo con la publicación compartida en el grupo de Facebook “San Antonio de Las Vegas”, el esquema prescrito incluye ocho bulbos de adriamicina, cuatro de ciclofosfamida y cuatro de Taxol.
La familia intentó inicialmente inscribir a la paciente en el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología, pero, según Odette, las demoras la llevaron a buscar atención en otra institución.
Mediante gestiones de amistades consiguieron inscribirla en el Hospital Clínico Quirúrgico Docente Joaquín Albarrán, conocido como el Clínico de 26. La hija destacó la disposición de los médicos, pero afirmó que el centro tampoco contaba con los medicamentos requeridos.
CubaBajoLupa no ha podido verificar de manera independiente el inventario de esos hospitales ni obtener una respuesta institucional sobre cuándo podrían reanudarse los suministros.
PRECIOS DE HASTA 200 DÓLARES POR BULBO
Según la denuncia, otros pacientes informaron a la familia que algunos de los medicamentos podían encontrarse mediante vendedores particulares por precios de entre 90 y 200 dólares cada bulbo.
Si ese rango se aplicara a las 16 unidades mencionadas, el costo oscilaría entre 1.440 y 3.200 dólares, sin incluir antieméticos, vitaminas, insumos quirúrgicos ni otros productos vinculados al tratamiento.
Esos precios proceden del testimonio familiar y no constituyen una tarifa oficial ni verificable para todo el mercado informal. Tampoco ha podido determinarse el origen, las condiciones de conservación o la autenticidad de los medicamentos ofrecidos fuera del sistema sanitario.
Ese último punto es crítico: los fármacos oncológicos requieren almacenamiento, manipulación y administración bajo control médico. Comprar productos de procedencia desconocida puede añadir riesgos a una situación ya extremadamente delicada.
UNA FAMILIA SIN RECURSOS PARA PAGAR EL TRATAMIENTO
Odette explicó que su madre recibe 4.000 pesos cubanos mensuales, mientras uno de sus hermanos gana aproximadamente 12.000. El padre está jubilado y no puede trabajar debido a las secuelas de un accidente cerebrovascular sufrido tres años atrás.
La propia Odette es ama de casa y cuida a dos niños pequeños. Según su relato, el dinero que aporta su esposo se emplea en alimentar a una familia de seis personas y comprar carbón para cocinar.
La solicitud no se limita a los citostáticos. La familia también pide ondansetrón, vitaminas, productos para aliviar los efectos adversos, insumos necesarios para una operación posterior, ayuda económica o simplemente que la publicación sea compartida para ampliar su alcance.
LA ESCASEZ AFECTA A MILES DE PACIENTES
El caso de Normita aparece dentro de una crisis oncológica mucho más amplia. En febrero, el ministro cubano de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, declaró que alrededor de 12.400 pacientes necesitaban quimioterapia y otros 16.000 requerían radioterapia en un sistema afectado por carencias de medicamentos, combustible, personal e insumos.
Un análisis de Think Global Health publicado en 2026 señaló que más de 3.000 pacientes se encontraban esperando quimioterapia debido a la escasez de citostáticos esenciales. El reporte también situó en más de 4.000 las personas pendientes de radioterapia y en 3.541 las que aguardaban cirugías oncológicas.
Entre los medicamentos utilizados en tratamientos contra el cáncer de mama figuran precisamente la doxorrubicina —conocida comercialmente como adriamicina—, la ciclofosfamida y el paclitaxel, principio activo de Taxol. En 2022 ya se habían reportado interrupciones y reinicios parciales en la producción cubana de varios citostáticos, incluido el paclitaxel.
El caso expone una contradicción dolorosa: los médicos pueden identificar el tratamiento y mostrar voluntad de aplicarlo, pero esa capacidad profesional queda limitada cuando el hospital no dispone de los fármacos.
Para Normita y su familia, la crisis sanitaria no es una estadística. Es una carrera contra el tiempo en la que una prescripción médica no garantiza que el medicamento exista.
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