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Cuba Bajo Lupa

TARARÁ, DEL PARAÍSO AL ABANDONO: MANSIONES VACÍAS, FALTA DE AGUA Y ROBOS

Tarará conserva algunas de las residencias costeras más llamativas de La Habana, pero buena parte de ese patrimonio permanece vacío, deteriorándose entre el salitre, la humedad y la falta de mantenimiento.

Un reportaje publicado por el canal de YouTube Abelito Nemo muestra calles desoladas, antiguas instalaciones recreativas cerradas y numerosas viviendas que, pese a conservar estructuras recuperables, avanzan lentamente hacia la ruina.

El material también recoge testimonios de residentes que aseguran llevar más de 50 años en la comunidad. Los vecinos aceptaron contar su experiencia con la condición de no mostrar sus rostros ni revelar sus identidades, debido al temor de sufrir posibles represalias.

MÁS DE 400 VIVIENDAS ESTARÍAN ABANDONADAS

Según la información proporcionada al canal por residentes de Tarará, la comunidad tendría aproximadamente 520 casas, pero más de 400 estarían prácticamente abandonadas.

Una parte limitada se utiliza para alquileres turísticos o contratos de larga duración. El video sostiene que algunas propiedades pueden rentarse durante uno, dos y hasta cinco años por cantidades de entre 100.000 y 130.000 pesos cubanos mensuales.

Entre sus ocupantes habría representantes de firmas extranjeras, propietarios de negocios privados y personas vinculadas con funcionarios. Sin embargo, el reportaje no presenta contratos, registros inmobiliarios ni documentos oficiales que permitan comprobar individualmente esas afirmaciones.

La imagen más contundente es otra: enormes residencias frente al mar, con garajes, terrazas, jardines y amplias habitaciones, permanecen abiertas, saqueadas o invadidas por la vegetación.

Algunas muestran señales de reparaciones que habrían comenzado, pero nunca fueron terminadas. Mientras tanto, la exposición constante al clima acelera un deterioro que podría convertirse en irreversible.

EL CONTRASTE CON LA CRISIS DE VIVIENDA

El abandono resulta especialmente difícil de explicar en una ciudad donde numerosas familias viven en inmuebles en malas condiciones o esperan durante años una solución habitacional.

Varias de las casas mostradas podrían albergar cómodamente a más de una familia. Sin embargo, permanecen desocupadas mientras pierden puertas, ventanas, instalaciones eléctricas y otros elementos de valor.

Ese contraste convierte el caso de Tarará en algo más que un problema turístico. También plantea interrogantes sobre la administración del patrimonio estatal, el aprovechamiento de las viviendas y las prioridades de las instituciones responsables.

RESIDENTES HABLAN DE RESTRICCIONES Y MALTRATO

Los testimonios recopilados por Abelito Nemo describen una relación conflictiva entre algunos propietarios y la administración de la comunidad.

Según esas versiones, durante determinados períodos los residentes tuvieron restricciones para caminar por ciertas calles, recibir visitas, utilizar piscinas y canchas deportivas o acceder libremente a la playa.

También denunciaron presiones, discriminación, coacción y maltrato. Uno de los testimonios aseguró que viven como si estuvieran dentro de una “cárcel”.

Los vecinos afirman haber enviado cartas y reclamaciones a diferentes instancias oficiales sin obtener una respuesta satisfactoria.

Estas acusaciones proceden de fuentes anónimas y no han sido verificadas independientemente por CubaBajoLupa. Tampoco se incluye en el video una respuesta de la dirección de Tarará o de las autoridades señaladas.

AGUA CADA OCHO O DIEZ DÍAS Y ROBOS NOCTURNOS

Las dificultades descritas no terminan en las viviendas.

De acuerdo con el reportaje, algunas familias reciben agua del acueducto cada ocho o diez días. Esto las obliga a llenar tanques, limitar el consumo y buscar alternativas cuando las reservas se agotan.

Los residentes también aseguraron que no tienen acceso regular a una gran cisterna que abastece otras áreas del complejo.

A ello se suma la inseguridad. Aunque existen custodios y controles de entrada, el canal sostiene que faltan tramos de cerca y que también puede accederse desde la playa.

Una familia entrevistada afirmó haber sufrido cuatro robos. Se trata nuevamente de un testimonio que no aparece respaldado en el material por denuncias policiales u otros documentos.

UN BALNEARIO ATRAPADO EN SU PROPIA HISTORIA

Tarará ha sido balneario residencial, Ciudad de los Pioneros, centro de atención para niños afectados por Chernóbil, alojamiento de extranjeros y destino turístico.

Para muchos cubanos representa vacaciones, infancia y nostalgia. Para algunas familias residentes, esa historia también contiene restricciones, conflictos por propiedades y años de abandono institucional.

El reportaje no confirma por sí solo cada cifra o denuncia presentada. Pero las imágenes sí muestran una realidad difícil de ocultar: un valioso conjunto de viviendas e instalaciones continúa deteriorándose frente al mar.

Tarará no está completamente abandonada ni ha dejado de tener valor. Precisamente por eso resulta más grave: todavía podría recuperarse, pero cada año de desidia hace que salvarla sea más costoso y menos probable.

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