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Cuba Bajo Lupa

DE RUINA A “PARAÍSO”: ASÍ LUCE HOY LA QUE EN SU DÍA FUERA UNA DE LAS PLAYAS PRIVADAS MÁS LUJOSAS DE LA HABANA

El antiguo Club Náutico de Marianao, uno de los espacios recreativos históricos del oeste de La Habana, muestra una imagen muy diferente después de años marcados por el deterioro. Un recorrido reciente del canal JSant TV mostró áreas reparadas, playa activa, cafetería, alquiler de embarcaciones y otros servicios dentro de la instalación actualmente conocida como Círculo Social Obrero Félix Elmuza.

La recuperación llama la atención no solo por el cambio físico del lugar, sino también por el contraste con una ciudad donde el deterioro urbano, las dificultades de transporte y la pérdida de poder adquisitivo condicionan cada vez más las opciones de ocio de muchas familias.

Del viejo Club Náutico al Félix Elmuza

El inmueble tiene una larga historia dentro de la arquitectura recreativa habanera. Fuentes especializadas identifican al Club Náutico de Marianao con el actual Círculo Social Obrero Félix Elmuza, situado en el municipio Playa.

La instalación creció durante la primera mitad del siglo XX y tuvo una importante ampliación en la década de 1950, vinculada al arquitecto cubano Max Borges Recio. Tras 1959 pasó a funcionar como círculo social obrero.

El propio material de JSant TV señala que el creador había visitado anteriormente el lugar cuando presentaba un fuerte deterioro. En el nuevo recorrido encontró una instalación renovada, con áreas recreativas funcionando nuevamente.

¿Cuánto cuesta entrar al antiguo Club Náutico?

Según los precios mostrados por JSant TV durante su visita, la entrada costaba 1.000 pesos cubanos por persona.

Dentro del recinto se ofrecían bebidas, comida y actividades recreativas. El video mostró cerveza a 285 pesos, agua saborizada a 150, agua natural a 250 y tragos cuyos precios se situaban entre 400 y 600 pesos cubanos.

Estas cifras corresponden al momento concreto de la grabación y no deben entenderse como una tarifa oficial permanente, pues los precios pueden cambiar.

El canal describió algunos de ellos como relativamente económicos frente a otros establecimientos visitados.

Botes y buceo entre las opciones recreativas

Uno de los servicios destacados durante el recorrido fue el alquiler de embarcaciones.

Según el video, media hora de uso costaba 400 pesos, mientras que una embarcación doble utilizada por los protagonistas terminó costando 800 pesos.

También se mostró la existencia de un servicio de buceo. La información ofrecida en el lugar indicaba un precio de 25 dólares por persona, con una clase teórica incluida y la posibilidad de realizar una inmersión de aproximadamente 12 metros.

La presencia de estas opciones convierte al lugar en algo más que una pequeña playa urbana y ayuda a explicar el interés generado por su rehabilitación.

Una playa recuperada, pero no exenta de problemas

La valoración del recorrido fue positiva en cuanto a limpieza, tranquilidad y concentración de servicios.

Sin embargo, JSant TV también mostró limitaciones.

Según sus protagonistas, el área disponible podía quedarse pequeña ante una alta afluencia de visitantes y podían formarse colas. Durante la visita ya se habían agotado las tumbonas, por lo que recomendaron llegar temprano para tener mayores posibilidades de conseguirlas.

En algunas zonas también aparecía el conocido “diente de perro”, formación rocosa costera que dificulta entrar al mar cómodamente.

El otro precio de recuperar espacios en La Habana

La recuperación del antiguo Náutico constituye una buena noticia desde el punto de vista de la conservación y reapertura de espacios recreativos históricos.

Pero también plantea otra pregunta: ¿quién puede permitirse disfrutarlos regularmente?

Una entrada de 1.000 pesos, antes de sumar comida, transporte, bebidas o actividades, convierte una salida familiar en un gasto considerable para determinados hogares.

Ese contraste resulta especialmente visible porque el propio recorrido hacia el lugar muestra problemas de transporte y deterioro urbano.

La imagen final es, por tanto, doble.

La Habana recupera un espacio que durante años estuvo deteriorado y vuelve a ponerlo a disposición del público. Pero esa recuperación ocurre en una realidad económica donde el acceso efectivo a determinadas opciones recreativas depende cada vez más de la capacidad de gasto de cada familia.

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