DE RUINA A “PARAÍSO”: ASÍ LUCE HOY LA QUE EN SU DÍA FUERA UNA DE LAS PLAYAS PRIVADAS MÁS LUJOSAS DE LA HABANA
Una playa restaurada, entrada pagada, bebidas, alquiler de botes, salvavidas y un ambiente que contrasta con el deterioro visible en buena parte de La Habana. Eso fue lo que encontró el canal JSant TV durante un recorrido por el antiguo Club Náutico de Marianao, reabierto recientemente tras un proceso de rehabilitación.
El lugar, identificado actualmente en el video como Círculo Social Obrero Félix Elmuza, había sido mostrado por el propio creador años atrás en condiciones de fuerte deterioro. En esta nueva visita, sin embargo, la impresión fue muy distinta: áreas reparadas, cafetería, espacios recreativos y una playa nuevamente activa.
El reportaje sitúa la instalación dentro de una zona histórica de clubes de playa del oeste habanero, donde también se encontraban espacios como La Concha y el antiguo Club Español. Según el relato presentado, varias de esas instalaciones han comenzado a recibir reparaciones después de años de abandono.
¿Cuánto cuesta entrar al antiguo Club Náutico?
Durante la visita, JSant TV muestra que la entrada costaba 1,000 pesos cubanos. Una vez dentro, el creador destaca la presencia de cafetería, bebidas, alquiler de botes y otras opciones recreativas.
Los precios mostrados en el lugar incluían cerveza a 285 pesos, agua saborizada a 150, agua natural a 250 y tragos entre 400 y 600 pesos cubanos. El canal los consideró relativamente económicos en comparación con otros establecimientos.
Uno de los servicios más llamativos era el alquiler de embarcaciones. Según se explica en el video, media hora costaba 400 pesos, mientras una embarcación doble utilizada durante el recorrido terminó costando 800 pesos.
También se mencionó la existencia de un club de buceo. La experiencia, según la información ofrecida en el lugar, tenía un precio de 25 dólares por persona, incluía una clase teórica y permitía descender aproximadamente 12 metros.
Una playa tranquila, pero con límites
El canal valoró especialmente la tranquilidad del sitio. Durante el baño, sus protagonistas describieron el lugar como menos concurrido y con más servicios que otras playas cercanas, destacando que comida, bebidas y recreación estaban concentradas dentro del mismo espacio.
La playa fue calificada en el video como muy limpia y el creador celebró que el antiguo Náutico hubiera sido restaurado y pudiera recibir nuevamente visitantes.
Pero la experiencia no fue perfecta.
El espacio resultaba pequeño para la cantidad de personas presentes, se formaban colas para algunos servicios y las tumbonas y sombrillas podían agotarse temprano. De hecho, durante la visita ya no pudieron conseguir tumbonas, por lo que recomendaron llegar por la mañana.
Además, algunas áreas de baño tenían abundante “diente de perro”, lo que dificultaba entrar al agua con comodidad.
El contraste que deja el Náutico
El recorrido termina dejando una imagen contradictoria de La Habana actual.
Por un lado, aparecen espacios históricos que vuelven a recibir inversión y recuperan parte de su atractivo. Por otro, llegar hasta ellos ocurre en una ciudad donde el propio video muestra dificultades de transporte, deterioro urbano y enormes diferencias entre barrios.
El antiguo Náutico puede haberse recuperado físicamente. Pero su nueva etapa también refleja otra realidad cubana: en medio de una crisis profunda, disfrutar determinados espacios depende cada vez más de cuánto puede pagar cada persona.
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