Cuando un país no puede garantizar comida en sus mercados, el Gobierno termina diciéndole al pueblo que cultive cualquier pedacito de tierra disponible. Eso es exactamente lo que está ocurriendo en Niceto Pérez, Guantánamo. 🚨
Ante la profunda crisis alimentaria, las autoridades municipales impulsan el movimiento “Desde el barrio cultiva tu pedacito”, una campaña promovida por los Comités de Defensa de la Revolución para que las familias siembren en patios, parcelas, huertos, organopónicos y cualquier espacio que encuentren.
La convocatoria busca producir hortalizas, viandas, frutas, vegetales, condimentos y cultivos de ciclo corto para garantizar el llamado autoabastecimiento local.
Dicho en cubano claro: el Estado no logra llenar los mercados y ahora pasa la responsabilidad de alimentar al país a los patios de las familias. 🥬🍠
Como de costumbre, los medios oficiales atribuyeron la situación al embargo de Estados Unidos. Sin embargo, omitieron mencionar las causas internas del desastre agrícola, a pesar de que el propio Miguel Díaz-Canel reconoció recientemente que existen trabas que no vienen del exterior.
Guantánamo se encuentra entre las cinco provincias con niveles críticos de inseguridad alimentaria, según un reporte del Food Monitor Program citado en el texto.
La realidad puede verse en el mercado agropecuario La Punta. El establecimiento fue reinaugurado en abril de 2025 después de una costosa remodelación, pero apenas siete meses más tarde apareció prácticamente vacío, pese a tener varios proveedores asignados. 🥀
No faltó pintura. Faltaron alimentos, gestión y resultados.
El llamado a sembrar en los patios tampoco es nuevo. Los CDR han repetido campañas similares durante otras etapas críticas, incluida la pandemia.
Actualmente existen más de 92,000 patios activos y alrededor de 500,000 familias participan en la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar. El programa abarca más de dos millones de hectáreas, pero ni siquiera esa extensión ha logrado detener el colapso productivo.
Las cifras son demoledoras.
Entre 2018 y 2023, la producción de carne de cerdo cayó un 95 %, la de arroz un 87 %, los frijoles un 70 % y la leche un 58 %. 📉
Mientras tanto, Cuba importa entre el 70 % y el 80 % de los alimentos que consume, con un costo cercano a los 2,000 millones de dólares anuales.
Y mientras faltan tierras cultivadas, el marabú cubre entre 1,1 y 1,7 millones de hectáreas que antes fueron productivas.
El propio Díaz-Canel admitió que la burocracia, las normas y las trabas internas han frenado la producción. También declaró la alimentación como un asunto de seguridad nacional.
El régimen ahora presenta nuevos paquetes de reformas, cambios en el usufructo de tierras, descentralización de precios y otra ley agropecuaria.
Pero el economista Pedro Monreal describió esas medidas como “pragmatismo tardío”, señalando que Cuba perdió hace tiempo el tren de reformas aplicado por países como China y Vietnam.
Después de décadas controlando la tierra, los precios, la producción y la comercialización, el poder vuelve a pedir sacrificios al mismo pueblo que lleva años haciendo colas para conseguir comida.
