Skip to main content

Cuba Bajo Lupa

EL CANGREJO RECONOCE QUE EN CUBA HAY PRESOS POLÍTICOS Y QUE PODRÍAN SERVIR DE CARTA DE CAMBIO EN NEGOCIACIÓN CON EE.UU.

Durante décadas, el castrismo ha repetido que en Cuba no existen presos políticos. Ahora, el nieto de Raúl Castro habla de las “condiciones adecuadas” para liberarlos. La contradicción no es pequeña: es una grieta directa en el discurso oficial. ⚠️

Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”, aseguró que el régimen podría estar dispuesto a liberar a personas “consideradas presos políticos” bajo determinadas condiciones.

La frase intenta caminar por una cuerda floja. No reconoce abiertamente que sean presos políticos; dice que otros los “consideran” así. Pero al mismo tiempo admite que sus excarcelaciones podrían formar parte de una negociación política.

Y ahí se cae la máscara.

Si el Gobierno puede utilizarlos en una negociación, liberarlos para obtener concesiones o presentarlos como parte de un acuerdo, resulta muy difícil sostener que sus condenas no tienen naturaleza política.

La declaración no representa una apertura democrática, ni una disculpa, ni el reconocimiento de las injusticias cometidas. Es una señal de que el régimen sabe perfectamente quiénes son esos prisioneros y para qué puede utilizarlos.

Solo tres meses antes, Miguel Díaz-Canel había afirmado ante la televisión estadounidense que en Cuba no había presos políticos. Según la versión habitual del poder, los encarcelados son “vándalos”, personas violentas o ciudadanos condenados por delitos comunes.

Ahora, sin embargo, aparece un coronel del Ministerio del Interior, nieto y custodio de Raúl Castro, hablando sobre las condiciones para liberar a quienes, según el discurso oficial, ni siquiera existen. 🤨

La manipulación del término no es nueva.

Durante años, Fidel Castro evitó llamar presos políticos a los opositores encarcelados. Los clasificaba como “contrarrevolucionarios”, “mercenarios”, agentes enemigos o delincuentes contra la seguridad del Estado.

Cambiarles el nombre nunca cambió la verdadera razón de sus condenas.

En 1978, durante un proceso de diálogo y excarcelaciones con la administración de Jimmy Carter, el propio Fidel reconoció que miles de prisioneros que serían liberados representaban una parte importante de los presos políticos existentes en Cuba.

Es decir, el castrismo siempre supo identificarlos. Lo que nunca quiso fue asumir públicamente la responsabilidad de encarcelar personas por razones políticas.

Cuando reconocerlos puede traer consecuencias, los niega. Cuando liberarlos puede mejorar su imagen, aliviar presiones internacionales o facilitar una negociación, los vuelve a colocar sobre la mesa. 🎭

Raúl Castro protagonizó uno de los episodios más recordados de esa puesta en escena durante la visita de Barack Obama a La Habana en 2016.

Ante una pregunta del periodista Jim Acosta, respondió desafiante: “Dame la lista de los presos políticos y los libero inmediatamente”.

Las listas existían. Habían sido publicadas por familiares, organizaciones opositoras y grupos internacionales de derechos humanos. Pero Raúl fingió desconocer los nombres de personas detenidas, juzgadas y encerradas por el propio Estado.

Diez años después, su nieto ya no pide la lista.

Ahora habla de negociar las condiciones para liberarlos.

El régimen puede continuar jugando con las palabras, pero la realidad es más terca que su propaganda: en Cuba hay presos políticos, el poder sabe quiénes son y también sabe que sus vidas pueden convertirse en moneda de cambio.