La caída del Sistema Electroenergético Nacional coincidió con el quinto aniversario del 11 de julio y, en medio de más de 24 horas de oscuridad, muchos cubanos comenzaron a hacerse la misma pregunta: ¿fue realmente un colapso o una maniobra para incomunicar al país?
Usuarios en redes sociales han expresado sospechas de que el apagón pudo haber sido utilizado por el régimen para limitar las comunicaciones, dificultar el acceso a internet y evitar que cualquier protesta se extendiera de una provincia a otra.
Hasta el momento, estas denuncias corresponden a opiniones y sospechas ciudadanas, no a hechos demostrados. Sin embargo, la coincidencia con una fecha tan sensible, la demora en la recuperación del servicio y el despliegue de agentes vestidos de civil alimentaron la desconfianza. 📵🚔
“Esto no fue que se cayó, esto fue que ellos lo quitaron para incomunicar y paralizar a las personas lo más que puedan”, escribió un usuario.
La misma persona aseguró que durante la jornada se organizaron ferias, se colocó música en espacios públicos y había agentes vigilando las calles sin uniforme.
Para algunos ciudadanos, estas actividades habrían servido para distraer a la población y frenar cualquier reacción colectiva en una fecha marcada por el recuerdo del mayor levantamiento popular ocurrido en Cuba en décadas.
En Centro Habana, una residente denunció que llevaba más de 30 horas sin electricidad y que su zona ya estaba apagada incluso antes del colapso nacional.
“Creo que, dada la fecha, ustedes apagaron todo a propósito para evitar que se repita la historia”, escribió indignada.
🌑 La lentitud del restablecimiento también aumentó la molestia.
Después de más de 24 horas del colapso, otro ciudadano cuestionó que solo se hubiera recuperado alrededor del 12 % del servicio eléctrico y describió la situación como un castigo contra la población por coincidir con el aniversario del 11J.
“Es un desastre total y un abuso”, denunció, señalando además las afectaciones al abasto de agua y la incapacidad de las autoridades para resolver una crisis que castiga directamente a las familias.
En Cuba, un apagón no significa solamente quedarse sin bombillos.
Significa perder la comida que apenas se consiguió, quedarse sin agua, sin ventiladores en medio del calor, sin cargar el teléfono y, en muchos casos, sin posibilidad de saber lo que ocurre en la calle o en otras provincias.
Por eso, la sospecha ciudadana no nace solamente de la coincidencia de fechas. Nace de años de censura, cortes selectivos de internet, vigilancia y represión cada vez que el descontento amenaza con salir del ámbito privado.
⚠️ No existe evidencia pública suficiente para afirmar que la caída del SEN fue provocada deliberadamente. Pero cuando un gobierno ha perdido la confianza de su pueblo, hasta una avería eléctrica termina pareciendo una operación política.
