MADRE CUBANA DE OCHO HIJOS DENUNCIA QUE SUS NIÑOS LLORAN DE HAMBRE EN SANTIAGO DE CUBA: «MI SALARIO NO ALCANZA NI PARA COMER»
Una estremecedora denuncia de una madre cubana de ocho hijos en Santiago de Cuba vuelve a exponer las consecuencias de la crisis alimentaria que atraviesa la isla. Yudiezka Delaz Quintana, trabajadora de limpieza y madre de niños de entre tres y 16 años, asegura que sus hijos pasan hambre, que cuatro presentan problemas de desnutrición y que ella ha llegado a permanecer dos días sin comer para reservarles los pocos alimentos disponibles.
Su testimonio fue difundido por la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), a través del opositor José Daniel Ferrer. La denuncia plantea interrogantes sobre la protección social de las familias vulnerables, especialmente después de que las autoridades de Santiago de Cuba reconocieran que más de 100.000 personas necesitan asistencia alimentaria.
MADRE CUBANA DE OCHO HIJOS DENUNCIA QUE SUS NIÑOS SE ACUESTAN SIN COMER
Yudiezka Delaz Quintana decidió contar públicamente las dificultades que enfrenta para alimentar a su numerosa familia. Su relato describe una situación en la que trabajar y recibir un salario mensual ya no garantiza cubrir las necesidades más elementales.
La mujer afirma que gana 2.800 pesos cubanos mensuales como auxiliar de limpieza, una cantidad que considera completamente insuficiente para comprar alimentos para ella y sus ocho hijos.
Según su testimonio, cuatro de los menores presentan desnutrición, aunque no se han divulgado informes médicos que permitan confirmar sus diagnósticos o establecer la gravedad de su situación nutricional.
También asegura que ha renunciado a alimentarse durante jornadas completas para intentar garantizar que sus hijos reciban algo de comida. La escasez, explica, la obliga a enfrentar diariamente decisiones que ninguna madre debería verse forzada a tomar.
La denuncia refleja una contradicción especialmente grave: una mujer con empleo remunerado afirma que sus ingresos no le permiten satisfacer las necesidades alimentarias básicas de su familia.
TRES RODAJAS DE PEPINO: LA DENUNCIA SOBRE LA ALIMENTACIÓN ESCOLAR
Uno de los detalles más preocupantes del testimonio está relacionado con los alimentos que reciben sus hijos durante la jornada escolar.
Yudiezka asegura que algunos estudian en el internado Abel Santamaría, donde, según relata, en una ocasión recibieron solamente tres rodajas de pepino como almuerzo.
La mujer también denuncia que varios de sus hijos han dejado de asistir a clases porque salen de casa sin desayuno y sin alimentos para consumir durante el día.
No se ha obtenido una declaración de la dirección del centro educativo que permita verificar el menú denunciado o conocer si se trató de una situación excepcional.
Sin embargo, el testimonio plantea un problema que trasciende la alimentación doméstica. Cuando la falta de comida impide asistir regularmente a clases, la precariedad económica comienza a comprometer también el acceso efectivo a la educación.
DENUNCIA QUE SUS HIJOS QUEDARON FUERA DE LAS AYUDAS ALIMENTARIAS
A la falta de ingresos suficientes se suma otra acusación formulada por la madre: asegura que no recibió módulos alimentarios destinados a personas con bajo peso ni la ayuda prevista para niños pequeños.
Según su relato, la entrega de estos productos depende de decisiones tomadas por las autoridades encargadas de identificar a los beneficiarios. Su denuncia cuestiona los criterios utilizados para determinar qué familias reciben asistencia.
La situación adquiere especial relevancia porque el Gobierno Provincial de Santiago de Cuba reconoció recientemente que 101.359 personas, más del 10 % de la población efectiva provincial, fueron identificadas como vulnerables para recibir módulos alimentarios.
La distribución anunciada contempla 154 bodegas y un sistema de selección individual mediante evaluaciones realizadas en las comunidades.
Las autoridades justifican este mecanismo como una manera de dirigir los recursos hacia quienes presentan mayores necesidades. Sin embargo, el caso de Yudiezka plantea una pregunta que merece una respuesta institucional: por qué una familia que denuncia tener ocho menores y carecer de alimentos suficientes no estaría recibiendo determinadas ayudas.
Hasta el momento no se conocen las evaluaciones sociales practicadas a su familia ni las razones administrativas que explicarían la supuesta exclusión.
EL 94 % DE LOS CUBANOS VIVE EN POBREZA EXTREMA, SEGÚN ESTUDIO INDEPENDIENTE
El testimonio de Yudiezka aparece en un contexto de deterioro económico ampliamente documentado por organizaciones independientes.
El IX Estudio sobre Derechos Sociales en Cuba, publicado en agosto de 2026 por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), estima que el 94 % de la población se encuentra en situación de pobreza extrema, según la metodología económica utilizada por la organización.
La investigación se basó en 1.318 entrevistas realizadas en 79 municipios y también encontró que ocho de cada diez encuestados habían tenido que prescindir de alguna comida por falta de dinero o alimentos.
El estudio constituye una estimación independiente, no una estadística oficial del Gobierno cubano. Aun así, sus resultados ofrecen un contexto relevante para comprender las dificultades descritas por la madre santiaguera.
Los bajos salarios, el encarecimiento de los productos y los problemas de abastecimiento conforman una combinación particularmente difícil para familias numerosas.
LA CRISIS ALIMENTARIA EN CUBA Y LAS RESPONSABILIDADES DEL ESTADO
El Gobierno cubano atribuye buena parte de la crisis económica a las sanciones estadounidenses y a las limitaciones para acceder a recursos internacionales. Esos factores forman parte del contexto, pero no excluyen el análisis de las políticas económicas internas ni de la eficacia de los programas de protección social.
La existencia de mecanismos de distribución de alimentos no garantiza por sí sola que las familias necesitadas reciban ayuda suficiente. También resulta necesario evaluar los criterios de selección, la disponibilidad de productos y la capacidad institucional para responder a situaciones urgentes.
En el caso de Yudiezka, la denuncia requiere verificar tanto las condiciones nutricionales de los menores como las razones por las que, según afirma, no reciben determinados recursos asistenciales.
La situación resulta especialmente preocupante por la presencia de ocho niños y adolescentes cuyo bienestar depende de una alimentación adecuada, acceso a servicios sanitarios y continuidad escolar.
Más allá del enfrentamiento político entre el Gobierno y la oposición, el problema central es el derecho de esos menores a recibir protección.
Una respuesta institucional debería comenzar por comprobar sus necesidades, garantizar una evaluación médica cuando corresponda y determinar qué asistencia alimentaria puede proporcionarse a la familia.
La historia de Yudiezka Delaz Quintana deja una pregunta imposible de ignorar: ¿cómo puede una madre trabajar todos los días y aun así no conseguir suficiente comida para alimentar a sus ocho hijos?
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