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Cuba Bajo Lupa

VIDEO FILTRADO DESDE LA UNIDAD DE POLICÍA DE ZANJA REAVIVA DENUNCIAS SOBRE HACINAMIENTO Y CONDICIONES DE DETENCIÓN EN CUBA

Un video grabado desde el interior de la Unidad de Zanja, una estación de la Policía Nacional Revolucionaria ubicada en Centro Habana, ha vuelto a poner bajo escrutinio las condiciones en las que permanecen personas detenidas en instalaciones policiales cubanas.

La grabación fue difundida en Facebook por Marlene R. Sandoval y posteriormente reproducida por varios medios. En ella, un joven afirma que llevaba tres días retenido, que no había podido comunicarse con su madre y que no había recibido alimentos durante ese tiempo. El material también muestra a varias personas concentradas en un espacio reducido y condiciones visibles de deterioro e higiene deficiente, según las publicaciones que reprodujeron las imágenes.

El testimonio del joven constituye una denuncia y CubaBajoLupa no ha podido verificar independientemente cuánto tiempo llevaba detenido ni si efectivamente permaneció tres días sin recibir comida.

¿CALABOZO O ÁREA DE ESPERA DE LA UNIDAD DE ZANJA?

Uno de los aspectos que más preguntas generó en redes sociales fue cómo pudo utilizarse un teléfono dentro de una instalación policial, ya que numerosos exdetenidos aseguran que habitualmente se retiran pertenencias antes de ingresar a las celdas.

Varios usuarios que dijeron conocer la Unidad de Zanja sostuvieron que el lugar mostrado no sería uno de los calabozos interiores, sino una zona conocida como “depósito” o área de espera, donde las personas permanecen mientras las autoridades determinan qué procedimiento seguirán con ellas. Esas explicaciones proceden de comentarios en redes y no constituyen una descripción oficial del funcionamiento interno de la estación.

La posibilidad de que se trate de esa zona ayudaría a explicar la presencia del teléfono, pero el video por sí mismo no permite determinar con certeza el régimen de custodia aplicado a cada una de las personas que aparecen allí.

ZANJA YA HABÍA SIDO SEÑALADA POR HUMAN RIGHTS WATCH

Las denuncias relacionadas con esta instalación no comenzaron con el nuevo video.

Tras las protestas del 11 de julio de 2021, Human Rights Watch documentó casos de personas llevadas a la estación de Zanja. Uno de los testimonios recogidos por la organización señaló que había tantos detenidos que una persona tuvo que permanecer en un corredor. HRW también documentó, de manera más amplia, detenciones incomunicadas, hacinamiento y condiciones insalubres en instalaciones cubanas tras aquellas protestas.

En julio de 2025, el escritor Jorge Fernández Era denunció que fue golpeado por un teniente coronel de la Seguridad del Estado después de ser trasladado a esa misma unidad. El escritor difundió fotografías de sus lesiones y varios medios independientes documentaron posteriormente su denuncia.

Más recientemente, el activista Leonardo Romero Negrín permaneció detenido en Zanja después de participar en un cacerolazo relacionado con apagones y escasez de agua en Centro Habana. Fue liberado en julio de 2026 con una multa de 2.000 pesos por el supuesto delito de desórdenes públicos, según informó Martí Noticias citando a su madre.

También existen denuncias vinculadas al opositor Manuel Cuesta Morúa, quien fue detenido en junio de 2026. El Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa calificó entonces lo sucedido como detención arbitraria y desaparición forzosa temporal, afirmaciones realizadas por esa organización y no una resolución judicial independiente.

MÁS DE 1.300 PRESOS POLÍTICOS SEGÚN PRISONERS DEFENDERS

El nuevo video aparece además en un contexto de aumento del número de personas clasificadas como presos políticos por organizaciones independientes.

Prisoners Defenders informó que al cierre de agosto de 2026 contabilizaba 1.339 prisioneros políticos y de conciencia en Cuba, una cifra superior a los 1.306 registrados al terminar junio. Se trata del registro elaborado por esa organización y no de una estadística reconocida por las autoridades cubanas.

La grabación de Zanja no permite demostrar por sí sola todas las denuncias existentes sobre el sistema de detención cubano. Sí aporta, sin embargo, una mirada poco habitual al interior de una instalación que durante años ha aparecido repetidamente en testimonios de detenidos, activistas y organizaciones de derechos humanos.

La interrogante principal ahora no es solamente cómo entró el teléfono. Es qué condiciones enfrentan las personas durante las horas o días que permanecen bajo custodia policial y qué mecanismos independientes existen para verificar denuncias como la realizada por el joven que aparece en las imágenes.

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