FRANCISCO CIUTAT, “COMANDANTE ANGELITO”: EL MISTERIO DEL HISPANO-SOVIÉTICO QUE AYUDÓ A ORGANIZAR EL APARATO MILITAR CUBANO EN 1960
Durante los primeros años de la Revolución cubana apareció en la isla un militar español cuya trayectoria parecía escrita para una novela de espionaje. Francisco Ciutat de Miguel, veterano de la Guerra Civil española y exiliado posteriormente en la Unión Soviética, llegó a Cuba en 1960 y comenzó a trabajar como asesor militar bajo otra identidad: Ángel Martínez Reozola, nombre con el que sería conocido entre militares cubanos como el “Comandante Angelito”.
Su paso por Cuba estuvo relacionado con la organización de las nuevas fuerzas armadas, la defensa durante Bahía de Cochinos y las operaciones contra los grupos insurgentes del Escambray. Pero alrededor de Ciutat existe además una segunda historia mucho menos clara: identidades múltiples, discrepancias sobre su formación soviética, presuntos vínculos con los servicios militares de inteligencia de Moscú y versiones que le atribuyen misiones secretas en varios continentes.
DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA A LA UNIÓN SOVIÉTICA
Francisco Ciutat nació en Madrid el 28 de octubre de 1909 y siguió desde joven una carrera militar. Durante la Guerra Civil española ocupó responsabilidades importantes en el Ejército republicano, particularmente en los frentes del Norte y Levante, y después de la derrota republicana terminó exiliándose en la Unión Soviética.
En suelo soviético comenzó una etapa mucho más difícil de reconstruir. Fuentes biográficas sostienen que recibió formación superior militar, alcanzó rango dentro de las estructuras soviéticas y desarrolló labores de asesoramiento en el extranjero, pero incluso los investigadores actuales reconocen que parte de esa trayectoria todavía necesita ser contrastada con archivos rusos.
UN HOMBRE, VARIOS NOMBRES
La multiplicidad de identidades es uno de los elementos más llamativos de su biografía. Durante su etapa soviética utilizó el nombre Pavel Pablovich Stepanov, mientras que en Cuba operó como Ángel Martínez Reozola y terminó siendo conocido simplemente como “Angelito”.
Incluso antes de su exilio había utilizado otro nombre. Durante su vinculación con la masonería española adoptó el nombre simbólico “Algazel”, por lo que su biografía incluye al menos tres identidades distintas además de su nombre real. Ese hecho no demuestra por sí mismo una actividad de espionaje, pero ilustra hasta qué punto su vida transcurrió dentro de ambientes políticos, militares y clandestinos propios de la Europa de entreguerras y posteriormente de la Guerra Fría.
¿QUIÉN LE DIO EL NOMBRE DE “ÁNGEL MARTÍNEZ”?
La enciclopedia Auñamendi sostiene que el nombre utilizado en Cuba habría sido escogido después de su contacto con Fidel Castro. Según esa fuente, Ciutat llegó a la isla el 4 de marzo de 1960, procedente de Venezuela, y durante las primeras semanas se entrevistó con Fidel Castro, Raúl Castro y Ernesto Guevara.
La fecha es relevante porque durante años circularon versiones que situaban su llegada bastante más tarde, incluso a mediados de 1961. Una investigación académica publicada en 2025 considera mejor documentada la llegada del 4 de marzo de 1960, lo que significa que Ciutat habría estado trabajando en Cuba aproximadamente un año antes de Bahía de Cochinos.
SU PAPEL EN LA CONSTRUCCIÓN DEL NUEVO EJÉRCITO CUBANO
Ciutat no llegó simplemente como observador. Las fuentes consultadas lo sitúan como instructor y asesor en la organización del aparato militar cubano, incluido el desarrollo de estructuras profesionales y la formación relacionada con el Estado Mayor.
Ese elemento permite mirar los primeros años de las Fuerzas Armadas Revolucionarias desde otra perspectiva. Aunque la narrativa pública cubana suele enfatizar el origen guerrillero de sus mandos, la profesionalización posterior también contó con conocimientos de militares extranjeros, entre ellos varios veteranos españoles que habían vivido y recibido entrenamiento en la Unión Soviética.
BAHÍA DE COCHINOS: ANGELITO EN EL ESTADO MAYOR
Cuando se produjo la invasión de Bahía de Cochinos en abril de 1961, Ciutat ya formaba parte del aparato militar cubano. Las fuentes coinciden en situarlo dentro del Estado Mayor durante la crisis, aunque no todas atribuyen exactamente el mismo nivel de responsabilidad operacional.
Esa diferencia importa porque algunas reconstrucciones posteriores han tendido a convertirlo en uno de los grandes estrategas de la victoria cubana, mientras otras lo describen principalmente como asesor. Lo que sí resulta consistente es que estaba integrado en el dispositivo militar y participó en la respuesta gubernamental.
EL ESCAMBRAY Y LA POLÉMICA DE LAS MINAS ANTIPERSONALES
La etapa más controvertida de Ciutat en Cuba llegó con las operaciones contra los grupos armados anticastristas del Escambray. El gobierno cubano denominó aquella campaña Lucha Contra Bandidos, mientras que historiadores y opositores la describen como una guerra contrainsurgente contra diferentes organizaciones que resistían al nuevo poder revolucionario.
Ciutat tuvo un papel importante como asesor militar en esa campaña y llegó a resultar herido durante una emboscada. Pero existe un episodio mucho más polémico: el historiador Manuel de Paz Sánchez, citando las memorias de José Fernández Sánchez —quien trabajó como traductor de asesores soviéticos— recoge que Ciutat habría propuesto emplear minas antipersonales para acabar con los alzados del Escambray.
La propuesta, según ese testimonio, no llegó a aplicarse porque un ingeniero militar soviético se opuso. No existe en las fuentes revisadas una orden operacional que permita comprobar de manera independiente esa conversación, por lo que el episodio debe mantenerse como un testimonio atribuido y no como una decisión militar documentada oficialmente.
EL DEBATE SOBRE SU VERDADERA FORMACIÓN SOVIÉTICA
Hasta en algo aparentemente sencillo como la academia militar donde estudió existen contradicciones. Algunas biografías indican que pasó por la prestigiosa Academia Frunze, mientras otras señalan que su formación tuvo lugar en la Academia Voroshilov, orientada hacia oficiales de Estado Mayor.
El estudio académico publicado en Naveg@mérica en 2025 señala que Ciutat no aparece en determinadas fotografías de promociones de Frunze donde sí aparecen otros militares españoles. El propio investigador considera más plausible la versión de Voroshilov, pero advierte que el asunto todavía debe contrastarse con documentación conservada en archivos rusos.
¿OFICIAL DE LA GRU Y DEL SMERSH?
Una de las zonas más oscuras de su biografía comienza cuando algunas fuentes le atribuyen funciones dentro de SMERSH, la contrainteligencia militar soviética durante la Segunda Guerra Mundial, y posteriormente en la GRU, el servicio de inteligencia militar de la Unión Soviética.
También existen biografías que aseguran que alcanzó rangos soviéticos elevados y que llegó a asumir responsabilidades sobre operaciones militares relacionadas con países de África, Asia y América Latina. Sin embargo, esas afirmaciones aparecen principalmente en trabajos secundarios y compilaciones biográficas, mientras la investigación académica reciente sigue señalando la necesidad de comprobar buena parte de su expediente soviético mediante archivos originales.
EL EXTRAÑO RELATO SOBRE LOS RESTOS DE HITLER
Entre las afirmaciones más extraordinarias que acompañan su nombre aparece una según la cual Ciutat habría participado en una unidad soviética encargada de trasladar restos atribuidos a Adolf Hitler después de la Segunda Guerra Mundial. La versión figura en algunas biografías, pero no hemos encontrado documentación primaria accesible que permita establecer ese episodio con seguridad.
Este tipo de historias ayuda a explicar por qué la figura del “Comandante Angelito” ha adquirido un aura casi legendaria. El problema para cualquier reconstrucción rigurosa es separar una carrera realmente excepcional de las capas de información no comprobada que se fueron acumulando alrededor de ella durante décadas.
VIETNAM, ARGELIA Y LAS MISIONES FUERA DE CUBA
Las fuentes mejor asentadas sí sitúan a Ciutat posteriormente como asesor militar en Vietnam y Argelia, esta última durante el enfrentamiento fronterizo con Marruecos conocido como la Guerra de las Arenas. Su experiencia española, soviética y cubana lo convertía en un perfil particularmente útil para misiones de asesoramiento en conflictos de guerrilla, contrainsurgencia y organización de ejércitos.
A partir de ahí las versiones vuelven a multiplicarse. Algunas biografías le atribuyen actuaciones posteriores relacionadas con Angola, Etiopía, Mozambique y Nicaragua, así como participación en coordinaciones soviéticas para apoyar despliegues militares cubanos en África, pero esos detalles no poseen el mismo nivel de documentación que su presencia en Cuba, Vietnam o Argelia.
¿NEGOCIÓ EL APOYO SOVIÉTICO A LA INTERVENCIÓN CUBANA EN ANGOLA?
Una afirmación especialmente importante sostiene que Ciutat habría negociado con el Ministerio de Defensa soviético apoyo para el despliegue cubano en Angola en 1975. De ser completamente comprobada, esa participación ampliaría de manera considerable su importancia dentro del entramado militar soviético-cubano.
Sin embargo, las fuentes consultadas que repiten esa versión son principalmente biográficas y secundarias. Por esa razón, CubaBajoLupa no la presenta como un hecho definitivamente establecido y considera que necesitaría respaldo documental soviético o cubano de primera mano para cerrar la cuestión.
LAS ACUSACIONES SOBRE EL CAMPESINADO DEL ESCAMBRAY
Fuentes críticas del gobierno cubano han responsabilizado a Ciutat de políticas particularmente duras contra comunidades campesinas consideradas colaboradoras de los insurgentes. Entre esas versiones aparecen deportaciones, reubicaciones forzosas y métodos de “reeducación” aplicados contra habitantes de zonas montañosas vinculadas directa o indirectamente con los alzados.
El problema es que buena parte de esas acusaciones procede de testimonios retrospectivos y publicaciones opositoras, no de documentos operacionales firmados por Ciutat. Por eso puede investigarse su posible papel en esas políticas, pero no atribuirle personalmente cada medida represiva sin una cadena documental suficiente.
CUÁNTO PODER TUVO REALMENTE “ANGELITO”
Otra cuestión abierta es hasta dónde llegaba su autoridad real dentro del ejército cubano. El testimonio de José Fernández Sánchez lo coloca junto a Juan Almeida y Raúl Menéndez Tomassevich entre las principales figuras del Estado Mayor del Centro durante las operaciones en Las Villas, lo que sugiere un nivel de influencia considerable.
Sin embargo, Ciutat seguía siendo formalmente un asesor extranjero, y las decisiones políticas y militares finales recaían en los mandos cubanos. Su influencia técnica pudo ser muy relevante sin que eso signifique que controlara por sí mismo las campañas o las estructuras militares donde trabajó.
REGRESO A ESPAÑA Y ÚLTIMOS AÑOS EN CUBA
Ciutat regresó a España en 1977, después de la transición democrática, pero su relación con Cuba no desapareció. Años después volvió a la isla, donde murió el 30 de noviembre de 1986, y varias fuentes señalan que fue enterrado en el panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Cementerio de Colón.
Su muerte cerró una vida que había atravesado algunos de los grandes conflictos políticos y militares del siglo XX. España, Unión Soviética, Cuba, Vietnam y Argelia aparecen conectados por un mismo hombre cuyo nombre verdadero quedó durante años eclipsado por aquel alias aparentemente sencillo: Angelito.
POR QUÉ SU HISTORIA SIGUE SIENDO UN MISTERIO
El atractivo histórico de Francisco Ciutat no radica únicamente en los lugares donde estuvo, sino en todo lo que todavía no puede afirmarse con certeza. La discrepancia sobre su academia soviética, sus posibles vínculos con GRU y SMERSH, las versiones sobre Angola, su verdadera jerarquía dentro del aparato soviético y algunos episodios extraordinarios atribuidos a su carrera siguen pendientes de una comprobación documental completa.
Precisamente ahí está la diferencia entre historia y leyenda. Sabemos que el “Comandante Angelito” existió, que llegó a Cuba en los primeros años revolucionarios, que participó en la profesionalización militar y que estuvo involucrado en conflictos decisivos; lo que todavía queda por descubrir es cuánto más había detrás de las identidades que utilizó durante buena parte de su vida.
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