HOSPITAL DE SANTA CLARA ABRE PIZZERÍA PRIVADA EN SUS INSTALACIONES Y COBRAN 50 PESOS POR LLEVAR UNA PIZZA A LA CAMA DEL PACIENTE
Una denuncia sobre el Hospital Clínico Quirúrgico Arnaldo Milián Castro, en Santa Clara, ha vuelto a poner el foco sobre las carencias materiales dentro del sistema de salud cubano. Según el texto proporcionado a CubaBajoLupa, en una cafetería del centro hospitalario se estaría ofertando comida para pacientes y acompañantes con precios que incluyen incluso un cargo adicional por llevar los productos hasta la sala o la cama del enfermo.
De acuerdo con la información recibida, un cartel colocado en el hospital anuncia servicio de comida “24 horas” con precios como 130 pesos por una pizza, 250 por pan de queso, 370 por jugo de cajita, 130 por una bambina y 350 por una pizza familiar, además de 50 pesos extra por la entrega. La controversia no radica solo en los montos, sino en que el “domicilio” no sería fuera del hospital, sino dentro del propio centro asistencial.
QUÉ SE DENUNCIA EN EL HOSPITAL DE SANTA CLARA
La denuncia sostiene que la cafetería funciona como una alternativa ante las deficiencias de alimentación dentro del hospital público. Es decir, la comida no se ofrecería como un servicio complementario de comodidad, sino como respuesta a una necesidad básica que, según familiares de pacientes, no estaría siendo cubierta de forma adecuada por la institución.
Ese punto resulta especialmente sensible porque el hospital forma parte de la red pública de salud cubana, un sistema que oficialmente se presenta como gratuito y universal. Cuando dentro de ese mismo entorno aparece un servicio pagado para hacer llegar alimentos a un enfermo ingresado, la discusión deja de ser meramente comercial y entra de lleno en el terreno del acceso real a la atención.
EL COBRO DE COMIDA EN UN HOSPITAL PÚBLICO
La pregunta de fondo no es solo cuánto cuesta una pizza o un jugo, sino qué revela esa oferta sobre el estado del hospital. Según la denuncia, familiares deben llevar agua, comida y medicamentos porque no todo está disponible dentro del centro. Si esa situación se confirma, la cafetería estaría cubriendo vacíos que en teoría deberían resolverse por otras vías dentro del sistema sanitario.
También llama la atención el cargo de 50 pesos por entregar la comida a la cama del paciente. En otro contexto podría verse como un servicio adicional normal. Pero en un hospital, donde el destinatario puede ser una persona inmovilizada, operada o dependiente de terceros, ese recargo adquiere otra lectura: la de una necesidad básica convertida en cobro extra.
POR QUÉ IMPORTA
La denuncia importa porque resume una contradicción que muchos cubanos describen desde hace años: la distancia entre el discurso oficial sobre la gratuidad de la salud y las condiciones reales que enfrentan pacientes y familiares.
Incluso cuando un servicio no se cobra directamente en ventanilla médica, el costo se desplaza hacia la comida, los insumos, el transporte o la búsqueda de medicamentos por cuenta propia. En ese contexto, una pizza a 130 pesos y una entrega interna de 50 pesos pueden parecer más que una simple oferta gastronómica: una señal de cómo la crisis también atraviesa los hospitales.
LO QUE TODAVÍA FALTA POR ACLARAR
Con la información disponible, CubaBajoLupa no puede verificar de manera independiente si todos los precios denunciados continúan vigentes, si el cartel sigue expuesto actualmente, ni bajo qué administración exacta opera la cafetería dentro del hospital.
Tampoco se ha aportado una respuesta oficial de la dirección del centro, del sistema provincial de Salud o de otra autoridad que explique si ese servicio forma parte de una concesión, una iniciativa interna o una solución temporal ante carencias de alimentación.
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