CUBANA CALIFICA SU ESTANCIA EN EL HOTEL CAPRI COMO “LA PEOR” QUE HA VIVIDO EN CUBA: «ESTO PARECÍA MÁS UN MOTEL»
La creadora de contenido cubana Cyntia Garcia publicó un testimonio en redes sociales sobre su reciente estancia en el Hotel Capri de La Habana, donde aseguró haber vivido la peor experiencia que recuerda en un establecimiento hotelero de la isla. En las imágenes compartidas mostró manchas de humedad en paredes y techos, equipos deteriorados en el gimnasio y una oferta gastronómica que, según su valoración, estuvo muy por debajo de sus expectativas.
El caso adquiere relevancia más allá de una reseña negativa individual. El Capri es uno de los hoteles históricos de El Vedado y su situación coincide con un momento especialmente complicado para el turismo cubano, marcado por cierres de instalaciones, salida de operadores internacionales y una fuerte caída en la llegada de visitantes.
CYNTIA GARCIA: “ME HOSPEDÉ EN EL PEOR HOTEL DE LA HABANA”
Garcia comienza su relato con una valoración contundente: “Me hospedé en el peor hotel de La Habana y lo peor es que nadie me obligó, yo fui por mi propio pie”. Según explicó, la habitación disponía de los elementos más básicos, pero ni siquiera encontró una botella de agua como cortesía.
La creadora aseguró que el cuarto le produjo más la impresión de un motel que de una habitación de hotel y mostró varias zonas de las paredes con aparentes manchas de humedad. Su publicación constituye un testimonio personal y las imágenes permiten observar algunos de los problemas que describe, aunque CubaBajoLupa no ha realizado una inspección independiente de las instalaciones.
EL GIMNASIO, EL PUNTO QUE MÁS LE LLAMÓ LA ATENCIÓN
Uno de los espacios que generó mayor rechazo en su recorrido fue el gimnasio. Garcia mostró zonas del techo con deterioro visible y equipos que describió como abandonados, mientras cuestionaba las condiciones generales del área.
Su experiencia en el restaurante tampoco fue positiva. Según relató, durante su visita no había refrescos y la alternativa disponible era limonada; además, consideró limitada la variedad del bufé y dijo que la comida “no me pareció gran cosa”. En cuanto a la piscina del piso superior, destacó las vistas, pero consideró reducido el espacio y cuestionó la relación entre el precio y lo ofrecido.
Otros usuarios respondieron a su publicación asegurando haber tenido experiencias negativas similares. Esos comentarios pueden servir como referencia sobre la percepción de algunos clientes, pero no permiten establecer por sí solos que esas condiciones sean permanentes o representativas de todas las habitaciones y servicios del hotel.
UN HOTEL HISTÓRICO QUE CAMBIÓ DE OPERADOR EN 2026
El Capri abrió originalmente en 1957 y volvió a funcionar en 2014 después de una amplia remodelación. NH Hotel Group asumió entonces su gestión junto al grupo estatal Gran Caribe; fuentes de la época describían una instalación de 19 plantas y unas 220 habitaciones, rehabilitada con el propósito de recuperar estándares internacionales.
Ese esquema cambió este año. Minor Hotels, propietaria de las marcas NH, dejó de operar el Capri y el NH Collection Victoria en febrero de 2026, en medio del deterioro del mercado turístico cubano. Posteriormente, el Capri anunció su reapertura bajo la estructura de Gran Caribe a partir del 1 de mayo.
El cambio de operador permite entender por qué no resulta correcto describir actualmente al establecimiento como gestionado por NH o Minor Hotels.
LA QUEJA LLEGA EN PLENO DERRUMBE DEL TURISMO CUBANO
La experiencia narrada por Garcia coincide con una crisis mucho más amplia. Entre enero y abril de 2026 Cuba recibió 328.608 turistas internacionales, un 55,8% menos que durante el mismo período de 2025, según cifras oficiales difundidas por EFE.
En julio, el primer ministro Manuel Marrero reconoció ante la Asamblea Nacional que el 73% de las instalaciones hoteleras del país se encontraba cerrado y que alrededor de 25.000 trabajadores estaban en situación de disponibilidad. El Gobierno también reconoció la salida de siete cadenas hoteleras internacionales que gestionaban una parte considerable de las habitaciones del país.
Ese contexto no demuestra que los problemas denunciados en el Capri sean consecuencia directa de la crisis turística, pero sí ayuda a entender las dificultades económicas, energéticas y operativas que atraviesa actualmente el sector hotelero cubano.
Garcia cerró su publicación asegurando que, entre todas sus experiencias anteriores en hoteles de Cuba, esta había sido la peor. Su testimonio vuelve a colocar sobre la mesa una cuestión especialmente sensible para un país que ha destinado durante años importantes recursos al turismo: no basta con disponer de habitaciones o reabrir instalaciones si el servicio y el mantenimiento no consiguen sostener las expectativas del visitante.
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