AUTORIDADES DE LA UNIÓN ELÉCTRICA ASEGURAN QUE EN SANTIAGO DE CUBA «SE INTENTA GARANTIZAR DOS HORAS DE ELECTRICIDAD AL DÍA»
La Empresa Eléctrica de Santiago de Cuba reconoció que, ante la actual disponibilidad energética, está intentando garantizar a los clientes residenciales al menos dos horas de electricidad mediante un sistema de rotación. La medida refleja la gravedad del déficit eléctrico en la provincia, donde la programación puede cambiar constantemente debido a la generación disponible, la cantidad de energía asignada y la necesidad de mantener funcionando servicios considerados esenciales.
Yaritza Nieves de Armas, directora en funciones de la Empresa Eléctrica de Santiago de Cuba, explicó a Tvsantiago que incluso ese objetivo mínimo no siempre puede cumplirse de manera estable. Según la funcionaria, la cantidad de corriente que recibe la provincia varía y obliga a reorganizar continuamente los bloques, por lo que los horarios anunciados pueden sufrir modificaciones.
DOS HORAS DE ELECTRICIDAD COMO OBJETIVO MÍNIMO
La situación descrita por la empresa muestra hasta qué punto se ha reducido el margen operativo. En lugar de organizar los apagones alrededor de períodos relativamente cortos sin servicio, la prioridad pasa ahora por intentar distribuir las pocas horas disponibles entre los distintos circuitos residenciales.
Ese esquema tampoco depende únicamente del consumo doméstico. Determinados circuitos deben ser priorizados porque alimentan sistemas de bombeo y rebombeo de agua, lo que obliga a destinarles electricidad para que el suministro pueda llegar a determinadas comunidades.
El problema crea un efecto en cadena: cuando falta electricidad, no solo se apagan viviendas, sino que pueden quedar comprometidos el bombeo de agua, la conservación de alimentos, las comunicaciones y otras actividades esenciales.
37 BARRIOS AFECTADOS POR TRANSFORMADORES DAÑADOS
A la escasez de generación se suma otro problema que la Empresa Eléctrica viene denunciando desde hace meses: el robo de aceite dieléctrico de transformadores. Según la información ofrecida en la comparecencia, actualmente existen 37 barrios afectados por equipos dañados como consecuencia de esas sustracciones.
El aceite dieléctrico cumple funciones esenciales de aislamiento eléctrico y refrigeración dentro del transformador. Cuando se extrae, el equipo puede recalentarse, contaminarse o quedar definitivamente fuera de servicio, lo que hace que la recuperación dependa no solo de reponer el líquido, sino también de determinar si el transformador todavía puede utilizarse.
Los antecedentes recientes muestran que no se trata de hechos aislados. En agosto, la Empresa Eléctrica provincial denunció el robo de aceite en dos bancos de transformadores de la zona de Carolina, en San Luis, mientras otro incidente dejó sin servicio eléctrico un centro de Medicina Molecular y obligó a trasladar muestras de un paciente grave hasta Granma para ser procesadas.
ROBOS QUE TAMBIÉN HAN DEJADO MUERTOS Y HERIDOS
El problema tiene además una dimensión de seguridad. Las autoridades han advertido repetidamente que manipular transformadores energizados puede provocar descargas de alta tensión, incendios o explosiones.
En junio, la Fiscalía Provincial de Santiago de Cuba confirmó la muerte por electrocución de una persona durante un presunto intento de robo de aceite en El Cobre. En julio también fue reportado en estado crítico un joven de 22 años después de recibir una descarga mientras presuntamente intentaba extraer aceite de otro transformador.
La provincia aparece, además, entre las de mayor incidencia nacional en este tipo de delitos. A finales de agosto, reportes basados en información de la Fiscalía General situaron a Santiago de Cuba junto a Matanzas, Ciego de Ávila, Mayabeque y Artemisa entre los territorios más afectados por el robo de aceite dieléctrico.
UNA RED ELÉCTRICA SOMETIDA A DOS PRESIONES AL MISMO TIEMPO
El escenario santiaguero combina así dos problemas diferentes. Por un lado está la insuficiente disponibilidad de electricidad, que obliga a intentar repartir apenas unas horas de servicio entre los usuarios. Por otro, la infraestructura local pierde transformadores o subestaciones debido a robos y daños que prolongan aún más los apagones en determinados barrios.
La Empresa Eléctrica pidió a los vecinos colaborar en la protección de esos equipos y avisar a las autoridades cuando detecten manipulaciones sospechosas. En septiembre, esa participación ciudadana permitió sorprender a varias personas durante un intento de robo en la subestación de Sevilla, donde dos sospechosos fueron detenidos y otros dos lograron escapar, según informó la propia entidad.
Para los residentes, la consecuencia inmediata es especialmente dura: incluso cuando la provincia recibe una asignación determinada de electricidad, un transformador averiado puede impedir que esa energía llegue finalmente a un barrio concreto.
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