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Cuba Bajo Lupa

CUANDO LAS TROPAS DE ÉLITE SALEN A LA CALLE: DEL MALECONAZO AL 11J

Durante once capítulos hemos seguido a las principales fuerzas especiales y unidades especializadas del aparato militar y de seguridad cubano. Hemos reconstruido sus nombres, subordinación, historia, armamento, entrenamiento y funciones, pero faltaba responder la pregunta más incómoda de toda la serie: ¿qué ocurre cuando fuerzas concebidas para operaciones especiales terminan desplegadas dentro de Cuba frente a su propia población?

La respuesta obliga a mirar mucho más atrás que el 11 de julio de 2021. Documentos oficiales cubanos reconocen que la Brigada Móvil de Tropas Especiales prestó apoyo durante los sucesos de agosto de 1994, mientras el gobierno estadounidense documentó que, durante el 11J, fueron movilizadas fuerzas pertenecientes tanto al MININT como al MINFAR, incluidas la Brigada Especial Nacional —los Boinas Negras— y las Tropas de Prevención —los Boinas Rojas—.

Este último dossier no pretende afirmar que todas las tropas estudiadas actúan de la misma manera ni que cada despliegue militar dentro de Cuba constituye automáticamente represión. Lo que sí demuestra la evidencia reunida es que la frontera entre defensa nacional y control interno puede desaparecer rápidamente cuando el Estado cubano considera amenazada su estabilidad.

5 DE AGOSTO DE 1994: EL ANTECEDENTE QUE EL PROPIO ESTADO RECONOCE

El llamado Maleconazo del 5 de agosto de 1994 constituye uno de los antecedentes más importantes. Aquel día cientos de personas se concentraron y protestaron en La Habana en medio de la gravísima crisis económica del llamado Período Especial, en un episodio que se convirtió en la mayor manifestación antigubernamental visible en la capital durante décadas.

Durante años, la participación exacta de determinadas unidades militares en aquella respuesta quedó rodeada de testimonios y versiones. Sin embargo, en 2019 el propio Consejo de Estado cubano despejó una parte esencial del misterio al publicar el Acuerdo 5903, mediante el cual condecoró a la Brigada Móvil de Tropas Especiales con la Orden Antonio Maceo.

El texto oficial enumera misiones internacionales y nacionales de la brigada y señala expresamente su “apoyo durante los sucesos de agosto de 1994”. La formulación es breve y no explica exactamente qué hicieron sus integrantes, pero establece documentalmente que una fuerza militar de Tropas Especiales fue movilizada en relación con aquel episodio interno.

LO QUE EL DOCUMENTO NO DICE

El Acuerdo 5903 no describe posiciones, órdenes, detenciones ni acciones individuales de los miembros de la brigada durante el Maleconazo. Por ello sería incorrecto atribuir automáticamente a las Avispas Negras cada enfrentamiento ocurrido aquel día solamente porque la unidad aparece mencionada en el documento.

La precisión importa porque esta serie ha intentado separar siempre presencia documentada de responsabilidad específica. Podemos afirmar que hubo apoyo de la Brigada Móvil durante los acontecimientos de agosto de 1994, pero para atribuir acciones concretas hacen falta evidencias adicionales.

Aun así, el reconocimiento resulta históricamente significativo. Demuestra que mucho antes del 11J el Estado cubano ya había utilizado una estructura militar especial en respuesta a una situación de grave tensión política y social dentro del territorio nacional.

UNA FUERZA MILITAR NO NECESITA ESTAR EN GUERRA PARA SER MOVILIZADA

La Brigada Móvil no fue creada como policía convencional. Su trayectoria oficial incluye operaciones en Angola y Nicaragua, además de misiones secretas y encubiertas reconocidas por el propio Consejo de Estado, lo que ayuda a comprender la naturaleza militar especializada de esa estructura.

Precisamente por eso resulta relevante su aparición en 1994. Cuando una unidad entrenada para escenarios de alta complejidad es empleada dentro del país, estamos ante una decisión que va más allá del patrullaje policial ordinario.

No significa necesariamente que cada combatiente haya actuado contra manifestantes. Significa que el gobierno consideró la situación suficientemente importante como para involucrar una fuerza que normalmente pertenece al aparato militar de operaciones especiales.

DE 1994 A 2021: DOS DÉCADAS DE CONTROL INTERNO

Entre el Maleconazo y el 11J existieron numerosos episodios de vigilancia, detenciones y operativos contra opositores, activistas y grupos considerados políticamente hostiles por el gobierno. En esas acciones aparecen principalmente estructuras del MININT, Seguridad del Estado y la PNR, aunque ocasionalmente también se reportan unidades especiales.

El aparato cubano dispone así de diferentes escalones para responder a una situación interna. La PNR puede operar como fuerza policial visible; Seguridad del Estado interviene en vigilancia e inteligencia; Brigadas Especiales pueden asumir situaciones de mayor complejidad; y determinadas estructuras militares pueden incorporarse cuando la dirección del país decide elevar el nivel de respuesta.

Esa arquitectura ayuda a entender lo ocurrido en julio de 2021. El 11J no fue simplemente un despliegue de policías, sino una movilización mucho más amplia del aparato estatal.

11 DE JULIO DE 2021: LA MAYOR PRUEBA DE ESTRÉS DEL SISTEMA

El 11J comenzó con protestas en San Antonio de los Baños y rápidamente se extendió a múltiples ciudades y provincias. Miles de cubanos salieron a las calles expresando demandas económicas, sociales y políticas en una movilización sin precedentes en la Cuba contemporánea.

La reacción gubernamental involucró múltiples organismos. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos afirmó posteriormente que Cuba desplegó unidades tanto del MININT como del MINFAR para sofocar las protestas, algo que permite documentar la participación simultánea de estructuras policiales y militares.

Esto es uno de los elementos centrales de esta serie. Las unidades que hemos estudiado durante capítulos separados aparecieron en un mismo escenario interno, aunque bajo cadenas de mando distintas y con responsabilidades diferentes.

BOINAS NEGRAS: LA BRIGADA ESPECIAL DEL MININT

El 22 de julio de 2021, el Departamento del Tesoro sancionó a la Brigada Especial Nacional del Ministerio del Interior, identificada expresamente en el documento como Boinas Negras o Black Berets. Washington la describió como una unidad especial subordinada al MININT y afirmó que había sido desplegada para reprimir y atacar manifestantes durante las protestas.

La designación resulta importante por dos razones. Primero, confirma institucionalmente la identidad de los Boinas Negras como Brigada Especial Nacional; segundo, vincula directamente a esa estructura con el dispositivo gubernamental desplegado durante el 11J.

El gobierno cubano rechazó la interpretación estadounidense y defendió a sus fuerzas de seguridad. Sin embargo, la presencia de la unidad durante aquellos acontecimientos dejó de ser una cuestión de rumor cuando autoridades extranjeras comenzaron a documentarla nominalmente.

BOINAS ROJAS: LA POLICÍA MILITAR DE LAS FAR TAMBIÉN FUE MOVILIZADA

Un mes después, el 13 de agosto de 2021, OFAC sancionó a las Tropas de Prevención, conocidas como Boinas Rojas. El Departamento del Tesoro las describió como una unidad de las FAR bajo mando del MINFAR que funciona como policía militar.

El mismo documento afirma que efectivos de Prevención fueron desplegados durante las protestas y que esas tropas, junto con otras fuerzas del MININT y la Brigada Especial Nacional, participaron en acciones contra manifestantes y detenciones.

Aquí aparece una diferencia esencial con los Boinas Negras. Los primeros pertenecen al MININT; los Boinas Rojas pertenecen al aparato militar. Durante el 11J, sin embargo, ambos terminaron operando dentro de un mismo esfuerzo de control interno.

MININT Y MINFAR: DOS CADENAS DE MANDO, UN MISMO ESCENARIO

El 11J demuestra que el aparato cubano puede combinar fuerzas provenientes de ministerios diferentes. La Brigada Especial Nacional responde al MININT; Prevención responde al MINFAR; la PNR pertenece al Ministerio del Interior; y otras estructuras de seguridad pueden operar paralelamente.

El Departamento del Tesoro fue explícito al señalar que, desde el comienzo de las protestas, fueron movilizadas unidades tanto del MININT como del MINFAR. La documentación estadounidense menciona específicamente a la Brigada Especial Nacional, la Policía Nacional Revolucionaria y las Tropas de Prevención.

Desde el punto de vista institucional, esto significa que la respuesta no dependió de un único jefe policial. Requirió coordinación entre estructuras diferentes cuyo punto de convergencia se encuentra finalmente en la dirección política del Estado.

¿DÓNDE QUEDARON LAS AVISPAS NEGRAS DURANTE EL 11J?

Esta es una pregunta mucho más difícil. Existen fotografías y afirmaciones en redes sociales que atribuyen determinadas imágenes del 11J a las Avispas Negras, pero identificar una unidad militar por uniforme o color de boina puede producir errores importantes.

La documentación estadounidense consultada confirma la participación de componentes del MINFAR, pero identifica específicamente a las Tropas de Prevención cuando habla de los Boinas Rojas. No deberíamos convertir esa referencia general al MINFAR en prueba automática de que la Brigada Móvil de Tropas Especiales participó directamente en cada escenario del 11J.

Por ello, en esta investigación mantenemos una diferencia muy clara. La participación de la Brigada Móvil en agosto de 1994 está expresamente reconocida en un documento oficial cubano; su participación concreta durante el 11J necesita una base documental más sólida antes de afirmarse con el mismo nivel de certeza.

LAS IMÁGENES PUEDEN ENGAÑAR

Durante una movilización masiva pueden aparecer policías, militares, miembros de Prevención y fuerzas especiales con uniformes y protecciones similares. Sin contexto, resulta fácil identificar erróneamente a un Boina Roja como Avispa Negra o confundir una brigada provincial con la Brigada Especial Nacional.

Ese problema ha acompañado toda la serie. El color de una boina ayuda, pero no basta; deben analizarse también insignias, parches, vehículos, lugar, fecha y subordinación institucional.

En un episodio tan políticamente sensible como el 11J, esa precisión es todavía más importante. Una identificación incorrecta puede terminar atribuyendo a una unidad acciones realizadas por otra.

EL PAPEL DE LA PNR

La Policía Nacional Revolucionaria fue otro componente fundamental de la respuesta de 2021. OFAC señaló explícitamente a la PNR junto con la Brigada Especial Nacional y las Tropas de Prevención dentro de las fuerzas desplegadas contra las protestas.

A diferencia de una fuerza especial, la PNR posee presencia cotidiana en todo el territorio nacional y constituye el escalón policial más visible. Esa estructura territorial le permite responder inmediatamente y solicitar o recibir refuerzos de otras unidades cuando el dispositivo lo considera necesario.

La existencia de fuerzas de élite no reemplaza por tanto a la policía convencional. La complementa y permite elevar el nivel de fuerza disponible cuando las autoridades consideran que la situación supera las capacidades ordinarias.

SEGURIDAD DEL ESTADO: EL COMPONENTE MENOS VISIBLE

Aunque esta serie se ha concentrado en unidades uniformadas, la respuesta interna cubana no puede entenderse sin Seguridad del Estado. Su función principal se encuentra en inteligencia, contrainteligencia, vigilancia política, investigaciones y operaciones contra individuos considerados amenazas al sistema.

A diferencia de Boinas Negras o Boinas Rojas, muchos de sus agentes pueden operar sin uniforme. Esa característica hace que su presencia resulte menos visible en fotografías, aunque organizaciones opositoras y de derechos humanos los señalan constantemente en detenciones, interrogatorios y cercos domiciliarios.

Los informes de organizaciones independientes continúan identificando a Seguridad del Estado y la PNR entre las principales instituciones implicadas en acciones represivas. En julio de 2026, por ejemplo, un informe del ICLEP atribuyó la mayor parte de los incidentes documentados a estructuras vinculadas al MININT, especialmente Seguridad del Estado y PNR, aunque esas cifras proceden de una organización independiente y deben entenderse dentro de su metodología propia.

¿SON NECESARIAS LAS FUERZAS ESPECIALES PARA MANTENER EL ORDEN?

Todos los Estados poseen fuerzas capaces de responder a terrorismo, secuestros, delincuentes fuertemente armados o situaciones donde una patrulla policial convencional sería insuficiente. La existencia de una unidad especial, por sí sola, no constituye algo excepcional.

La cuestión cambia cuando ese tipo de fuerza es utilizado contra manifestaciones o actividades políticas. En esos escenarios entran en juego principios de proporcionalidad, reglas de empleo de la fuerza, derecho de reunión y mecanismos independientes de rendición de cuentas.

Ese es precisamente el núcleo de la controversia cubana. El problema no es que existan tropas preparadas, sino cuándo se despliegan, contra quién y bajo qué nivel de supervisión.

LA AUSENCIA DE SUPERVISIÓN INDEPENDIENTE

En sistemas democráticos, actuaciones graves de unidades especiales pueden terminar investigadas por tribunales, parlamentos, organismos de control o medios con acceso independiente. En Cuba, esa estructura de contrapesos es extremadamente limitada.

El MININT y el MINFAR responden al mismo sistema político que controla las instituciones encargadas de investigarlos. Esto dificulta conocer órdenes operativas, protocolos, investigaciones internas o sanciones contra agentes después de incidentes controvertidos.

El resultado es una opacidad que alimenta tanto la desconfianza como la especulación. Cuando el Estado no publica información, las redes sociales llenan el vacío, no siempre con datos correctos.

LAS SANCIONES INTERNACIONALES

La actuación durante el 11J tuvo consecuencias internacionales directas. Estados Unidos sancionó a la Brigada Especial Nacional el 22 de julio de 2021 y posteriormente a las Tropas de Prevención el 13 de agosto.

Las medidas fueron adoptadas bajo el programa Global Magnitsky y vinculadas por Washington a presuntas violaciones graves de derechos humanos. Cuba rechazó las sanciones y las presentó como parte de la política de presión estadounidense contra la Isla.

Independientemente de la disputa política, las designaciones ofrecen documentos institucionales útiles para nuestra investigación porque identifican unidades, subordinaciones y despliegues que de otro modo permanecen poco explicados por el gobierno cubano.

EL 11J REVELÓ EL ORGANIGRAMA EN TIEMPO REAL

Tal vez la mayor importancia del 11J para estudiar estas fuerzas sea precisamente esa. Durante unas horas, estructuras que normalmente permanecen separadas y poco visibles aparecieron simultáneamente en calles, videos, testimonios y documentos posteriores.

La PNR proporcionó presencia policial territorial; la Brigada Especial Nacional aportó capacidad táctica del MININT; Prevención llevó al escenario una estructura militar de policía interna; y otros organismos se encargaron de vigilancia, detención e investigación.

Fue, en términos prácticos, una demostración de cómo diferentes capas del aparato cubano pueden integrarse rápidamente frente a una crisis nacional.

LA CADENA DE MANDO IMPORTA

Cuando se documenta un abuso cometido por un agente individual, existe una responsabilidad inmediata de quien ejecuta la acción. Pero en operaciones organizadas existe además una pregunta superior: ¿quién dio la orden de desplegar esa unidad y bajo qué reglas?

Las estructuras estudiadas responden a cadenas diferentes. La Brigada Especial Nacional responde al MININT, las Tropas de Prevención al MINFAR y la Brigada Móvil de Tropas Especiales pertenece a las FAR.

Esa diferencia es crucial para establecer responsabilidades institucionales. No basta con decir “el gobierno envió tropas”; hay que identificar qué organismo movilizó a qué fuerza y cuál era su mando.

DEL COMBATE EXTERIOR AL CONTROL INTERNO

La Brigada Móvil representa el ejemplo más claro de esta transformación histórica. El propio Acuerdo 5903 recuerda operaciones en Angola y misiones secretas en Nicaragua, pero en el mismo documento aparecen también misiones dentro de Cuba y apoyo durante agosto de 1994.

Eso demuestra que una misma estructura puede acumular experiencia de combate exterior y posteriormente ser utilizada en circunstancias internas. La función de una unidad no queda determinada únicamente por aquello para lo que fue creada, sino también por las decisiones políticas que ordenan su empleo.

En el caso cubano, esa flexibilidad forma parte de un modelo donde defensa nacional, seguridad interior y preservación del sistema político mantienen conexiones mucho más estrechas que en otros países.

EL PAPEL DE PREVENCIÓN DESPUÉS DEL 11J

Las Tropas de Prevención tampoco regresaron simplemente a los cuarteles después de 2021. Granma informó en febrero de 2025 que la Brigada de Tropas de Prevención había apoyado a la Dirección General de la Policía Nacional Revolucionaria en acciones destinadas, según el lenguaje oficial, a combatir delitos y preservar la tranquilidad ciudadana.

Ese dato confirma que la cooperación entre fuerzas militares y policía civil continúa formando parte del modelo cubano. No toda esa colaboración está relacionada con protestas políticas, pero demuestra que Prevención mantiene capacidad para trabajar directamente en operaciones de seguridad interior.

La línea entre policía militar y apoyo al orden público sigue, por tanto, siendo flexible.

¿PODRÍA REPETIRSE UN DESPLIEGUE COMO EL DEL 11J?

Institucionalmente, las estructuras que participaron continúan existiendo. La Brigada Especial Nacional, las Tropas de Prevención, la PNR y el resto del aparato del MININT mantienen funciones activas.

Lo que no existe públicamente es un protocolo que permita saber exactamente qué circunstancias provocan la movilización de cada escalón. La ausencia de transparencia hace imposible determinar de antemano qué unidad aparecería primero ante una protesta de determinada magnitud.

El precedente del 11J demuestra, sin embargo, que el Estado está dispuesto a combinar fuerzas policiales y militares cuando considera que la situación lo requiere.

LA DEFENSA DEL ESTADO Y LA DEFENSA DEL SISTEMA POLÍTICO

Este es posiblemente el elemento que une toda la serie. Las Fuerzas Armadas cubanas no se definen institucionalmente únicamente como una organización profesional separada del proyecto político del país, sino como parte histórica de la estructura surgida de la Revolución.

Lo mismo ocurre con el MININT. Sus cuerpos de seguridad están concebidos no solo para enfrentar delitos comunes, sino también para proteger el orden institucional y político existente.

Cuando ambas funciones se mezclan, una protesta política puede ser interpretada no simplemente como una cuestión de orden público, sino como una amenaza a la seguridad del Estado. Esa interpretación facilita la movilización de fuerzas que normalmente asociaríamos con escenarios mucho más graves.

EL PELIGRO DE LLAMAR “ENEMIGO” AL CIUDADANO

La doctrina militar necesita identificar adversarios. El problema surge cuando categorías diseñadas para conflictos armados comienzan a trasladarse hacia ciudadanos que expresan descontento o protestan.

Una sociedad puede necesitar policías para prevenir violencia y fuerzas especiales para intervenir ante amenazas reales. Pero tratar automáticamente la protesta como un escenario militar puede elevar innecesariamente el nivel de confrontación y aumentar el riesgo de abusos.

La historia estudiada en esta serie muestra que ese límite ya ha sido cruzado anteriormente en Cuba. El precedente de 1994 y la respuesta de 2021 forman parte de una misma discusión histórica sobre militarización del control interno.

NO TODA PRESENCIA MILITAR SIGNIFICA REPRESIÓN

También debemos dejar claro el otro lado. Las Tropas de Prevención han participado en rescates, desastres naturales, labores sanitarias y otras tareas de apoyo civil, mientras las FAR intervienen regularmente durante huracanes y emergencias.

Una unidad militar puede aparecer en una calle por razones completamente diferentes a una protesta. La presencia del uniforme, por sí sola, no permite determinar la naturaleza de la misión.

Esa precisión ha sido una regla durante los diez capítulos. Contexto, fecha, misión y documentación deben acompañar siempre a una fotografía antes de sacar conclusiones.

CONFIRMADO

Está confirmado mediante un documento oficial cubano que la Brigada Móvil de Tropas Especiales prestó apoyo durante los sucesos de agosto de 1994. El mismo Acuerdo 5903 reconoce además misiones generales y especiales dentro del territorio nacional.

Está igualmente confirmado por documentación estadounidense que la Brigada Especial Nacional, conocida como Boinas Negras, fue desplegada durante las protestas de julio de 2021. El Departamento del Tesoro la identifica como fuerza especial del MININT y la sancionó posteriormente.

También está documentado que las Tropas de Prevención o Boinas Rojas fueron movilizadas y que forman parte de las FAR bajo mando del MINFAR. Estados Unidos las sancionó el 13 de agosto de 2021 y describió su función como policía militar.

PARCIALMENTE DOCUMENTADO

No disponemos de evidencia suficiente para afirmar que todas las unidades de Avispas Negras participaron directamente en el 11J. La participación de fuerzas del MINFAR está documentada, pero identificar cada destacamento militar requiere pruebas específicas.

También continúan poco transparentes las órdenes operativas exactas emitidas durante el 11J, la cadena completa de autorizaciones y las reglas de empleo de fuerza utilizadas por cada cuerpo. El gobierno cubano no ha publicado un expediente integral que permita reconstruir el dispositivo completo.

Del mismo modo, numerosos videos y testimonios atribuyen acciones a unidades concretas sin que siempre sea posible verificar insignias o identidades. Esos casos deben analizarse individualmente y no utilizarse para generalizaciones automáticas.

EL MAPA DEL CONTROL INTERNO

CUERPODEPENDENCIAFUNCIÓN PRINCIPALUSO INTERNO DOCUMENTADO
Brigada Especial Nacional / Boinas NegrasMININTIntervención táctica especial11J documentado
Tropas de Prevención / Boinas RojasFAR / MINFARPolicía militar11J y apoyo posterior a PNR documentados
Brigada Móvil / Avispas NegrasFAR / MINFAROperaciones militares especialesApoyo durante agosto de 1994 documentado
PNRMININTPolicía nacionalParticipación directa en control del orden
Seguridad del EstadoMININTInteligencia y seguridad políticaOperaciones contra opositores y activistas ampliamente reportadas
Brigadas especiales provincialesMININTRespuesta táctica territorialReportadas en diferentes operativos internos

DE LA SELVA, EL MAR Y LOS CAMPOS DE TIRO A LAS CALLES

A lo largo de esta investigación hemos visto unidades entrenadas para Angola, fuerzas preparadas para operar bajo el agua, tiradores especializados, brigadas tácticas y policías militares. A primera vista parecen mundos completamente diferentes.

Sin embargo, el último capítulo demuestra que todas forman parte de un sistema mucho más amplio. Cuando el Estado cubano lo considera necesario, determinadas capacidades militares y policiales pueden converger dentro del mismo escenario nacional.

Ahí está probablemente la clave para comprender el aparato armado cubano. No funciona como compartimentos completamente aislados, sino como capas diferentes de una estructura capaz de reforzarse internamente.

DIEZ CAPÍTULOS, UN MISMO SISTEMA

Comenzamos preguntándonos quiénes eran los Boinas Negros, Boinas Rojas y Avispas Negras. Terminamos descubriendo un universo mucho más complejo: Brigada Especial Nacional, Tropas de Prevención, Brigada Móvil, Gallitos Negros, Tigres y Leones, Nadadores de Combate, francotiradores, especialistas, armamento y cadenas de mando diferentes.

No todo lo atribuido a estas fuerzas resultó cierto. Algunas leyendas no pudieron confirmarse, otras denominaciones resultaron ser apodos y varias supuestas armas de las Avispas Negras carecen todavía de evidencia sólida.

Pero el núcleo principal sí quedó documentado. Cuba dispone de fuerzas especializadas capaces de operar tanto en escenarios militares como, en determinadas circunstancias, dentro del territorio nacional, y existen precedentes claros de su empleo durante momentos de grave tensión política.

LA PREGUNTA FINAL

La gran pregunta no es si Cuba debe disponer de fuerzas especiales. Todos los Estados necesitan unidades capaces de responder ante amenazas excepcionales.

La verdadera pregunta es quién vigila a quienes poseen ese poder, qué límites existen cuando intervienen contra ciudadanos y qué mecanismos permiten investigar abusos cuando las propias instituciones de seguridad responden a la misma estructura política.

Después de diez capítulos, esa pregunta queda abierta porque el Estado cubano continúa ofreciendo muy poca transparencia sobre sus fuerzas más sensibles. Y mientras esa opacidad permanezca, investigar quién manda, quién actúa y quién responde seguirá siendo imprescindible.

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