MADRE CUBANA SIGUE ATRAPADA EN CUBA MÁS DE UN AÑO DESPUÉS DE SER DEPORTADA Y SEPARADA DE SU HIJA EN FLORIDA
Más de un año después de ser deportada a Cuba, Heidy Sánchez Tejeda continúa separada de su esposo y de su hija, cuya residencia habitual está en Florida, pese a que la petición familiar presentada por su marido estadounidense fue aprobada en junio de 2025.
Un nuevo reportaje de El Faro, titulado Náufragos en La Habana, encontró a Sánchez en San José de las Lajas, Mayabeque. Allí mostró documentos, fotografías de su matrimonio, imágenes de su embarazo y otros elementos con los que intenta demostrar nuevamente la autenticidad de su relación con Carlos Yuniel Valle.
“Ya pasó un año. He dado entrevistas a todas las cadenas en el mundo. A todas. ¡Y no ha pasado nada!”, declaró al medio.
HEIDY SÁNCHEZ: UNA PETICIÓN APROBADA QUE NO SIGNIFICA UNA VISA
El punto que genera mayor confusión en este caso es la aprobación obtenida por la familia en junio de 2025.
Univision informó el 11 de junio de ese año que había sido aprobada la petición de reunificación presentada en favor de Sánchez, pero advirtió desde entonces que aquello representaba apenas una etapa del procedimiento y no autorizaba su regreso inmediato a Estados Unidos.
Las propias instrucciones de USCIS son explícitas: la aprobación de una petición I-130 no convierte automáticamente al beneficiario en residente permanente ni le concede permiso inmediato para emigrar a Estados Unidos. Si la persona se encuentra fuera del país, todavía debe completar el procedimiento correspondiente y superar cualquier impedimento de admisibilidad aplicable.
En el caso de una persona previamente deportada, el proceso puede ser todavía más complejo. USCIS establece que determinadas personas removidas necesitan solicitar autorización para volver a pedir admisión mediante el formulario I-212. Dependiendo de las circunstancias particulares, también pueden requerirse perdones adicionales por determinadas causales de inadmisibilidad.
Eso explica por qué una aprobación que en 2025 pareció abrir una puerta no significó el regreso inmediato de Heidy.
DE UNA CITA CON ICE A UN VUELO DE DEPORTACIÓN
Sánchez había llegado a Estados Unidos en 2019 y permanecía bajo una I-220B, documento vinculado a una orden de supervisión después de una orden final de deportación.
En abril de 2025 acudió a una cita migratoria en Tampa y quedó bajo custodia. Poco después fue deportada a Cuba mientras su esposo y su hija permanecieron en Florida. Diferentes reportes de la época documentaron que la niña tenía alrededor de 18 meses y todavía era amamantada por su madre.
Su esposo, Carlos Yuniel Valle, ciudadano estadounidense naturalizado, llevaba tiempo intentando regularizar la situación migratoria de su esposa mediante una petición familiar.
Tras la deportación, la congresista Kathy Castor pidió públicamente que se estudiara una vía que permitiera reunir nuevamente a la familia. La intervención política tampoco equivalía a una autorización migratoria ni eliminaba las barreras jurídicas existentes.
“ME PIDEN OTRA VEZ EVIDENCIAS DE LA RELACIÓN”
El nuevo testimonio recogido por El Faro muestra que el proceso continúa.
Sánchez enseñó a los periodistas una carpeta con pruebas de años de relación: fotografías del noviazgo, matrimonio, tratamientos de fertilidad, ultrasonidos, embarazo y nacimiento de su hija. Según relató, las autoridades le han solicitado nuevamente evidencias de que su matrimonio es auténtico.
“Ya estoy cansada de tanta entrevista y documentos”, afirmó.
Durante la visita de El Faro, su hija se encontraba temporalmente con ella en Cuba, acompañada por su abuela paterna. Sin embargo, debía regresar a Estados Unidos pocos días después, reabriendo nuevamente la separación física entre madre e hija.
Sánchez asegura que mantiene diariamente el vínculo mediante llamadas, cuentos y canciones antes de dormir. También sostiene que la separación ha afectado emocionalmente a la niña.
Más de un año después de aquella deportación, su situación resume una diferencia crucial del sistema migratorio estadounidense: tener un familiar ciudadano y una petición familiar aprobada puede abrir una vía legal, pero no borra automáticamente una deportación previa ni garantiza una visa.
Para Heidy, la batalla ya no es conseguir que Estados Unidos reconozca que su esposo puede pedirla. Eso ocurrió en 2025. El desafío ahora es superar los obstáculos migratorios restantes que continúan manteniéndola a cientos de kilómetros de la vida familiar que construyó en Florida.
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