ANCIANO CIEGO SOBREVIVE SOLO EN HOLGUÍN ENTRE HAMBRE, APAGONES Y UNA PENSIÓN QUE CASI SE VA EN TRANSPORTE AL HOSPITAL
Un anciano ciego identificado como Juan Ridel Domínguez Martínez vive completamente solo en San Rafael, una localidad rural del municipio de Holguín, en condiciones que una denuncia difundida por el activista social Noly Blak describe como de extrema precariedad. Según las imágenes y el testimonio publicados en Facebook, duerme sobre una tabla cubierta con cartón, utiliza un cubo como sanitario y prepara sus alimentos en instalaciones eléctricas improvisadas.
El anciano ciego en Holguín asegura que realiza prácticamente todas sus actividades guiándose por el tacto. En el momento de la visita tenía una pequeña cantidad de arroz y harina que, según contó, ni siquiera había podido terminar de cocinar debido a un apagón.
“Puse a hacer un poquito de arroz esta mañana y se fue la corriente”, relató en la publicación difundida por Blak. CubaBajoLupa no ha podido verificar de forma independiente cada detalle de las condiciones económicas y administrativas descritas en el testimonio, por lo que la situación particular debe atribuirse a esa denuncia ciudadana.
ANCIANO CIEGO EN HOLGUÍN: UNA PENSIÓN DEVORADA POR EL TRANSPORTE
Uno de los detalles más impactantes del relato está relacionado con sus ingresos.
De acuerdo con Blak, Juan Ridel recibe aproximadamente 3.000 CUP mensuales, pero desplazarse desde la zona rural hasta el lugar donde cobra le cuesta alrededor de 2.000 pesos en triciclo. De ser exactas esas cifras, un solo viaje consumiría dos terceras partes de sus ingresos mensuales.
La situación resulta todavía más grave porque el hombre asegura no tener hijos y haber perdido a sus familiares cercanos. Recordó particularmente a su hermano fallecido, a quien describió como “mi vida”.
La vulnerabilidad que muestra el caso no depende únicamente del dinero. La vivienda, según la denuncia, presenta filtraciones cuando llueve y cables eléctricos expuestos, un riesgo especialmente serio para una persona que no puede ver.
LA CRISIS DE LOS JUBILADOS VA MUCHO MÁS ALLÁ DE UN CASO
El drama documentado en Holguín coincide con indicadores independientes que describen un fuerte deterioro de las condiciones de vida de los adultos mayores en Cuba.
El Observatorio Cubano de Derechos Humanos ha señalado que el 79% de las personas mayores de 70 años consultadas tuvo que privarse de al menos una de las tres comidas diarias por falta de alimentos o recursos. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos también recogió ese dato al evaluar el impacto de la crisis alimentaria sobre los grupos más vulnerables.
La pensión mínima fue elevada a 4.000 CUP desde septiembre de 2025, no en septiembre de 2026. Sin embargo, esa cantidad continúa muy por debajo de numerosos precios de alimentos y servicios que enfrentan los jubilados.
La situación ha llegado a ser reconocida incluso dentro de los medios estatales. En marzo de 2026, un funcionario de Trabajo y Seguridad Social declaró en la televisión cubana que el presupuesto disponible “no es un presupuesto amplio que permita llegar a todas las personas”, por lo que las autoridades priorizan a quienes consideran más vulnerables.
HOLGUÍN: POBREZA ACOMPAÑADA DE APAGONES EXTREMOS
En el caso de Juan Ridel se suma además la crisis eléctrica.
La propia Empresa Eléctrica de Holguín reconoció en junio que, debido al déficit de generación, los circuitos residenciales podían recibir aproximadamente tres horas de electricidad por cada 39 o más de 40 horas sin servicio. En ese momento solo quedaban unos 14 MW disponibles para cubrir una demanda residencial cercana a 190 MW.
Para una persona ciega que vive sola y depende de medios improvisados para cocinar, esas interrupciones no son únicamente una incomodidad: pueden convertir tareas básicas como preparar alimentos en un problema diario.
CUANDO LA AYUDA CIUDADANA SUSTITUYE A LA RED SOCIAL
Noly Blak, cuyo nombre es Norge Ernesto Díaz Blak, ha promovido anteriormente campañas para personas en extrema pobreza en Holguín. En abril, una iniciativa impulsada por sus seguidores recaudó más de 3,6 millones de pesos para una madre con tres hijos, y en mayo otra campaña superó el millón de pesos para ayudar a dos hermanos en situación vulnerable.
Ahora intenta movilizar nuevamente ayuda para Juan Ridel.
El caso deja una pregunta incómoda sobre la protección social en Cuba: cuando una persona mayor, ciega y sin familia depende de una pensión mínima y de campañas organizadas desde las redes sociales para conseguir alimentos o mejorar su vivienda, ¿hasta dónde está llegando realmente el sistema encargado de protegerla?
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