RAQUEL MAYEDO CUMPLE 68 AÑOS: LOS OBSTÁCULOS, CRÍTICAS Y MOMENTOS INCÓMODOS QUE MARCARON SU CARRERA EN LA TV CUBANA
La locutora y presentadora cubana Raquel Mayedo cumple este 19 de septiembre 68 años, después de más de tres décadas vinculada a la televisión de la isla. Nacida en 1958, Mayedo se convirtió en uno de los rostros reconocibles de espacios como Joven Joven, Contacto, De tarde en casa y Contra el olvido. La fecha coincide, además, con el cumpleaños de Marino Luzardo, antiguo compañero suyo frente a las cámaras.
Una revisión de entrevistas y publicaciones sobre su trayectoria no arroja grandes escándalos personales documentados. Sí aparecen, en cambio, choques profesionales, críticas públicas y episodios incómodos que permiten mirar su carrera más allá de la imagen tranquila que durante años ha proyectado en televisión.
SU VOZ NO ENCAJABA EN LOS VIEJOS CÁNONES
Uno de los capítulos más curiosos ocurrió precisamente al comienzo de su carrera. Mayedo ha reconocido que su voz no respondía al patrón tradicional que las comisiones de evaluación de la televisión cubana esperaban de una locutora durante los años 80.
Según relató a OnCuba, el conflicto no lo vivió ella directamente, sino las propias comisiones, mientras el director Eugenio Pedraza Ginori defendió su incorporación a Joven Joven. Aquella voz que se apartaba del estándar terminó convirtiéndose, con el tiempo, en uno de sus rasgos profesionales más identificables.
El episodio resulta especialmente significativo porque muestra cómo los códigos rígidos de la televisión institucional podían convertirse en una barrera incluso para figuras que después terminarían consolidándose dentro del propio medio.
“TE VI, PERO NO SÉ DE QUÉ HABLABAS”
Otra de las polémicas más conocidas alrededor de Mayedo no estuvo relacionada con política ni con un enfrentamiento personal, sino con la atención que recibía su apariencia.
En 2018 expresó públicamente su frustración porque algunos televidentes recordaban mejor su vestido o sus zapatos que el contenido de los programas que presentaba. En una entrevista llegó a explicar que le dolía escuchar a personas decir que la habían visto en televisión, pero que no podían recordar el tema abordado.
Su comentario abrió una discusión mucho más amplia sobre la exposición de las mujeres en televisión y la facilidad con la que la imagen puede terminar desplazando el trabajo profesional.
UNA PRESENTADORA QUE QUISO SALIRSE DEL GUIÓN
Mayedo tampoco ha escondido que durante algunos momentos de su carrera intentó alejarse de la entrevista complaciente. En Contacto, por ejemplo, buscó conversaciones menos previsibles y una dinámica capaz de provocar respuestas diferentes a las habituales.
Su trayectoria muestra una evolución desde aquella etapa más arriesgada hacia un estilo más medido, particularmente visible en programas de orientación familiar como De tarde en casa. El espacio cumplió dos décadas en televisión y Mayedo ha contado que se sintió identificada con el proyecto incluso antes de incorporarse oficialmente como presentadora.
Ese cambio no significó abandonar la preparación. Colegas más jóvenes han destacado públicamente su conocimiento del medio y su disposición a compartir experiencia con quienes llegaron después.
UNA CARRERA SIN GRANDES ESCÁNDALOS, PERO NO SIN FRICCIONES
A diferencia de otras figuras públicas cubanas, la trayectoria de Raquel Mayedo no aparece marcada por grandes escándalos documentados, rupturas públicas o controversias personales de alto perfil.
Los momentos de mayor tensión conocidos pertenecen más bien al terreno profesional: una voz que inicialmente no encajaba en los cánones, su rechazo a que la apariencia eclipsara el contenido y su interés por romper ciertas fórmulas tradicionales de la entrevista televisiva.
En 2021 recibió la condición de Artista de Mérito de la Televisión Cubana, reconocimiento que sintetiza el lugar que terminó ocupando dentro del mismo medio que décadas atrás discutía si su voz correspondía al modelo esperado.
A los 68 años, quizá ahí esté una de las mejores paradojas de su historia profesional: la presentadora que comenzó sin ajustarse completamente al molde terminó siendo parte del molde con el que varias generaciones identificaron la televisión cubana.
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