Ir al contenido principal

Cuba Bajo Lupa

LOS CEIS: LOS CAMPOS DE CASTIGO MILITAR QUE ATERRORIZARON A GENERACIONES DE RECLUTAS EN CUBA

Durante décadas, generaciones de jóvenes cubanos que pasaron por el Servicio Militar recuerdan unas siglas que pocas veces aparecían en la prensa y que podían provocar temor dentro de las unidades de las Fuerzas Armadas Revolucionarias: CEIS. El nombre correspondía, de acuerdo con diversos testimonios publicados, a los Centros de Entrenamiento Intensivo del Soldado, instalaciones utilizadas para reclutas considerados indisciplinados o que habían cometido faltas durante su permanencia en las FAR.

Los testimonios sobre aquellos centros describen algo muy distinto de una escuela militar convencional. Exsoldados y personas relacionadas con el Servicio Militar han relatado jornadas de ejercicios físicos prolongados, marchas, aislamiento, alimentación deficiente, humillaciones y una disciplina diseñada para llevar al recluta hasta el límite de su resistencia física y psicológica.

¿QUÉ ERA REALMENTE UN CEIS?

La denominación aparece en diferentes relatos de personas que cumplieron el Servicio Militar cubano principalmente durante las décadas de 1980, 1990 y los primeros años del siglo XXI. Un artículo publicado por Cuba Encuentro en 2012 recoge testimonios según los cuales los CEIS recibían soldados sancionados por fugas de sus unidades, insubordinación, incumplimientos durante las guardias y otras indisciplinas militares.

El sistema tenía, según esas versiones, una finalidad claramente disciplinaria. El soldado no era enviado allí para recibir una especialización militar avanzada, sino para modificar su conducta mediante un régimen de entrenamiento extraordinariamente severo antes de ser devuelto a su unidad de procedencia.

Existe además una diferencia importante entre los CEIS y las prisiones militares. Los relatos históricos describen los primeros como centros disciplinarios a los que podía enviarse temporalmente a un recluta sin que necesariamente hubiera recibido una sentencia penal, mientras que determinadas conductas de mayor gravedad podían terminar ante tribunales militares y derivar en el cumplimiento de penas privativas de libertad.

EL CASTIGO MEDIANTE EL AGOTAMIENTO

Uno de los elementos que más se repite en los testimonios es el agotamiento físico deliberado. Antiguos reclutas han descrito largas jornadas de carreras, marchas, ejercicios y entrenamientos cargando fusiles, cascos y otros equipos militares, además de períodos muy breves para alimentarse o recuperarse.

Un testimonio recogido por CubaNet describe un centro donde los soldados comenzaban las actividades alrededor de las cinco de la mañana y permanecían sometidos a ejercicios durante buena parte del día, con pausas fundamentalmente para comer. El antiguo recluta aseguró que incluso existía un mecanismo por el cual quien no completaba la jornada podía no recibir como cumplido ese día de sanción.

Otro relato publicado años antes describe marchas y ejercicios prolongados, cuatro horas de sueño y condiciones de extrema presión dentro de un CEIS. Aunque estos testimonios no constituyen por sí solos registros administrativos de las FAR, resultan relevantes porque proceden de diferentes épocas y coinciden en aspectos centrales del funcionamiento de estos centros.

HUMILLACIÓN, GRITOS Y PRESIÓN PSICOLÓGICA

Las condiciones denunciadas no se limitaban al entrenamiento físico. Los relatos disponibles mencionan insultos, amenazas, gritos constantes y formas de humillación dirigidas a quebrar la resistencia del recluta y reforzar la obediencia dentro de la estructura militar.

También existen testimonios que describen restricciones en la higiene, escasez de alimentos y poco contacto con familiares mientras duraba el castigo. Algunos exsoldados aseguraron regresar notablemente más delgados después de varios días o semanas sometidos al régimen disciplinario.

Las denuncias de golpes y malos tratos físicos aparecen igualmente en testimonios publicados, aunque deben tratarse como alegaciones individuales y no como una práctica documentada oficialmente por las FAR. Las autoridades cubanas no han publicado, entre las fuentes públicas localizadas para esta investigación, una relación completa de los antiguos CEIS ni investigaciones oficiales que permitan establecer cuántos casos de abuso pudieron ocurrir dentro de ellos.

EL DETALLE QUE APARECE EN LA PROPIA LEGISLACIÓN CUBANA

Aquí la investigación adquiere un elemento especialmente importante. Aunque las fuentes oficiales localizadas no utilizan necesariamente la palabra CEIS, la legislación cubana reconoce expresamente la existencia de unidades disciplinarias militares.

El Decreto-Ley 224 sobre el Servicio Militar, publicado en la Gaceta Oficial en 2001, establece en su artículo 47 que no se contabiliza como tiempo de Servicio Militar Activo el período durante el cual un militar permanezca cumpliendo una sanción en una “unidad disciplinaria” o establecimiento penitenciario. La disposición demuestra que las unidades militares destinadas al cumplimiento de sanciones formaban parte de la estructura legal del sistema de Servicio Militar cubano.

La importancia de esta referencia es considerable. Ya no estamos únicamente ante recuerdos de antiguos soldados: existe una figura reconocida por el propio ordenamiento jurídico cubano que contempla expresamente la posibilidad de enviar militares sancionados a unidades disciplinarias.

“EL GLOBO”: LA UNIDAD QUE APARECIÓ EN LA GACETA OFICIAL

La evidencia documental es todavía más explícita en diciembre de 2019. La Gaceta Oficial de la República de Cuba publicó el Dictamen 459 del Tribunal Supremo Popular, elaborado a partir de una consulta relacionada con soldados que cumplían sanciones en la Unidad Disciplinaria Occidental El Globo.

El documento reconoció algo extraordinariamente grave: se había registrado un incremento de autolesiones entre soldados recluidos allí. Según el propio texto oficial, algunos ingerían objetos como tornillos, arandelas y cuchillas con el propósito de evitar determinadas actividades de la unidad disciplinaria o conseguir una declaración médica que los apartara del servicio.

La Gaceta señala además que aquellas personas cumplían sanciones impuestas dentro del sistema militar y que las unidades disciplinarias tenían programas de preparación militar y obligaciones específicas. El documento fue originado precisamente porque las autoridades militares buscaban una respuesta legal ante el incremento de esas autolesiones.

¿QUÉ ESTABA OCURRIENDO PARA QUE SOLDADOS INGIRIERAN CUCHILLAS?

El documento oficial no explica detalladamente cuáles eran las condiciones cotidianas dentro de El Globo ni establece que las autolesiones fueran consecuencia directa de malos tratos. Sin embargo, el hecho de que la Fiscalía Militar planteara oficialmente el aumento de soldados que ingerían objetos peligrosos para intentar modificar su situación constituye un dato documentado que merece atención.

Cubalex examinó posteriormente el dictamen y destacó precisamente el fenómeno de las autolesiones dentro del Servicio Militar. El texto oficial confirma que algunos soldados llegaron a ser declarados “no aptos FAR” o “aptos con recomendaciones” después de esas lesiones, situación que motivó la consulta de las autoridades militares.

CEIS Y UNIDADES DISCIPLINARIAS: ¿SON EXACTAMENTE LO MISMO?

No puede afirmarse con la documentación pública localizada que todos los centros actualmente denominados “unidades disciplinarias” sean exactamente los mismos CEIS conocidos por generaciones anteriores. Los testimonios históricos utilizan repetidamente las siglas CEIS y las traducen como Centro de Entrenamiento Intensivo del Soldado, mientras los documentos jurídicos oficiales encontrados utilizan principalmente el término unidad disciplinaria.

Lo que sí puede establecerse documentalmente es una continuidad funcional: existen testimonios históricos de centros especiales destinados a castigar y disciplinar reclutas, la legislación cubana posterior reconoce las unidades disciplinarias y, todavía en 2019, la propia Gaceta Oficial identificaba por nombre una instalación de este tipo. Determinar si las FAR continúan utilizando en 2026 la denominación CEIS necesitaría documentación militar interna o testimonios contemporáneos adicionales que no aparecen en las fuentes públicas consultadas.

NO ERAN LAS UMAP

Los CEIS tampoco deben confundirse con las conocidas Unidades Militares de Ayuda a la Producción, las UMAP, que funcionaron fundamentalmente durante la década de 1960. Aunque ambos fenómenos han sido relacionados con sistemas coercitivos administrados por estructuras estatales o militares cubanas, pertenecen a períodos, poblaciones y mecanismos diferentes.

Los CEIS descritos por los testimonios estaban asociados fundamentalmente con soldados que ya cumplían el Servicio Militar y recibían medidas disciplinarias. Esta distinción resulta esencial para no mezclar dos capítulos diferentes de la historia militar y represiva cubana.

UN SISTEMA DEL QUE QUEDAN MUCHAS PREGUNTAS

No existe en las fuentes públicas revisadas un inventario oficial conocido que permita establecer cuántos CEIS llegaron a funcionar, en qué años exactos abrió y cerró cada uno o cuántos jóvenes pasaron por ellos. Los testimonios mencionan diferentes instalaciones y localidades, pero algunas de esas ubicaciones no pueden verificarse independientemente con documentos oficiales disponibles en línea.

Tampoco hemos encontrado estadísticas oficiales que permitan confirmar las afirmaciones, presentes en determinados testimonios, sobre suicidios o muertes atribuidas directamente al régimen de los CEIS. Esa ausencia documental obliga a diferenciar entre los hechos verificables y las denuncias que todavía necesitarían expedientes médicos, judiciales o militares para ser corroboradas caso por caso.

LO QUE SÍ PODEMOS DOCUMENTAR

Los Centros de Entrenamiento Intensivo del Soldado aparecen descritos por múltiples exreclutas y publicaciones como lugares destinados al castigo disciplinario dentro de las FAR. Sus testimonios describen agotamiento físico extremo, humillaciones, aislamiento y condiciones particularmente severas, mientras fuentes posteriores continúan refiriéndose a centros disciplinarios utilizados con militares sancionados.

Pero la evidencia más poderosa procede del propio Estado cubano: el Decreto-Ley 224 reconoce la existencia jurídica de las unidades disciplinarias, y la Gaceta Oficial de 2019 identificó expresamente la Unidad Disciplinaria Occidental El Globo, donde las autoridades reconocieron un incremento de autolesiones entre los soldados sancionados. Esos documentos permiten demostrar que el sistema disciplinario militar no pertenece únicamente a las memorias de antiguos reclutas, aunque todavía queda por determinar cómo está organizado actualmente y si continúa utilizando formalmente el nombre CEIS.

SIGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES

Cuba Bajo Lupa
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.