DEL CULTO A FIDEL CASTRO AL RELATO DEL 11J VISTO POR EL RÉGIMEN: ASÍ SON LOS LIBROS DE TEXTOS ESCOLARES PARA ESCUELAS EN CUBA
México ha destinado más de 576,8 millones de pesos de recursos públicos a imprimir cerca de 22 millones de libros de texto para Cuba desde 2023, una cooperación educativa que vuelve a generar polémica después de conocerse el contenido político de algunos de los materiales que ya están llegando a las escuelas de la Isla.
Entre ellos figura el nuevo libro de Cultura Política de décimo grado, que aborda las protestas del 11 de julio de 2021 dentro de contenidos relacionados con las “noticias falsas”. El asunto ha reabierto el debate sobre el adoctrinamiento político en las escuelas cubanas, especialmente porque la producción masiva de esos materiales ha sido financiada fuera de Cuba con fondos públicos mexicanos.
EL 11J ENTRA EN LOS LIBROS DE CULTURA POLÍTICA
El activista cristiano David Espinosa difundió a comienzos de septiembre imágenes de páginas del texto de Cultura Política utilizado en décimo grado. Según documentó DIARIO DE CUBA, los materiales incluyen referencias al 11J dentro de una explicación sobre desinformación y “noticias falsas”.
La incorporación resulta significativa porque las protestas del 11 de julio de 2021 constituyeron uno de los acontecimientos políticos y sociales más relevantes ocurridos en Cuba en décadas. El nuevo texto presenta esos sucesos desde la interpretación elaborada por las propias instituciones del Estado cubano.
No es un contenido aislado. El llamado Tercer Perfeccionamiento del Sistema Nacional de Educación comenzó experimentalmente años atrás y fue concebido también, según explicó en 2018 un directivo del Instituto Central de Ciencias Pedagógicas, para contribuir al “fortalecimiento político ideológico” de los jóvenes.
MÉXICO PAGÓ 7,1 MILLONES DE NUEVOS EJEMPLARES
La dimensión internacional del programa aparece en sus costos.
Una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) documentó que durante la administración de Claudia Sheinbaum la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos contrató a la empresa estatal IEPSA para producir 7,1 millones de materiales educativos cubanos por casi 189,36 millones de pesos mexicanos.
Un primer grupo de más de cuatro millones de ejemplares salió hacia Cuba a finales de noviembre de 2025. Posteriormente, en enero de 2026, México despachó los 2.992.084 libros restantes, completando el acuerdo. MCCI indicó que este último cargamento salió desde Veracruz con un valor aduanero declarado superior a 3,8 millones de dólares.
Los registros revisados por DIARIO DE CUBA amplían esa fotografía: entre noviembre de 2025 y enero de 2026, los embarques sumaron aproximadamente 2.339 toneladas de libros, con un valor aduanero declarado de poco más de nueve millones de dólares. La Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana aparece como exportadora y la estatal cubana Editorial Pueblo y Educación como importadora, según ese medio.
Es importante distinguir ambos conceptos: el valor declarado de los cargamentos en aduana no equivale al costo del contrato público mexicano de impresión.
EL PROGRAMA COMENZÓ ANTES DE SHEINBAUM
La cooperación no comenzó con la actual administración mexicana.
MCCI documentó que durante el gobierno anterior México destinó 387,4 millones de pesos a producir cerca de 15 millones de libros para estudiantes cubanos. Al sumar aquellos contratos y el más reciente, el gasto público identificado asciende a más de 576,8 millones de pesos, con una producción cercana a los 22 millones de ejemplares.
La CONALITEG es una institución pública mexicana adscrita al sector educativo y encargada de producir y distribuir libros y materiales escolares. Su propio portal publica contratos y documentación de adquisiciones del organismo.
LA CARGA POLÍTICA COMIENZA DESDE PRIMARIA
El debate no se reduce al tratamiento del 11J.
DIARIO DE CUBA examinó materiales utilizados desde Primaria hasta preuniversitario y encontró ejercicios que presentan a Fidel Castro como modelo político y personal para los estudiantes. En tercer grado, por ejemplo, se pide a los niños recopilar fotografías y pensamientos del gobernante para un “Álbum de la patria”, expresar agradecimiento por su actuación e identificar cualidades suyas que desearían imitar.
El mismo análisis señala ejercicios sobre los Comités de Defensa de la Revolución y, en niveles superiores, asignaturas que presentan organizaciones vinculadas institucionalmente al sistema político cubano como componentes de la formación ciudadana.
Organizaciones académicas independientes, entre ellas el Observatorio de Libertad Académica, han criticado este diseño por considerar que incrementa la carga doctrinaria de los textos. Esa valoración pertenece a esas organizaciones; el Gobierno cubano, por su parte, presenta el Tercer Perfeccionamiento como una transformación curricular y pedagógica del sistema educativo.
QUIÉN ESCRIBE LOS LIBROS Y QUIÉN LOS PAGA
La distinción es clave para entender la controversia.
México no redacta el contenido político de esos textos. Los programas, enfoques y materiales corresponden al sistema educativo cubano. La participación mexicana documentada consiste fundamentalmente en financiar y ejecutar su impresión y facilitar los envíos a la Isla.
Precisamente ahí radica el debate: recursos públicos de México están financiando la reproducción a gran escala de materiales educativos diseñados por el Estado cubano y que incluyen su interpretación oficial de la Revolución, sus organizaciones políticas y acontecimientos recientes como las protestas del 11J.
La discusión, por tanto, no es solo sobre quién paga millones de libros. También es sobre qué ideas contienen los libros que terminan en los pupitres de los niños y adolescentes cubanos.
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