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Cuba Bajo Lupa

SANDRO CASTRO PRONOSTICA UN “MEJOR DICIEMBRE” EN CUBA, PERO NO EXPLICA DE DÓNDE SALDRÁ LA MEJORÍA ELÉCTRICA

Sandro Castro, nieto de Fidel Castro, aseguró que Cuba podría experimentar una mejoría en el suministro eléctrico después de noviembre y pronosticó un “mejor diciembre”, una afirmación llamativa en momentos en que el Sistema Eléctrico Nacional continúa registrando déficits severos y prolongados apagones.

Las declaraciones fueron realizadas durante una conversación en el pódcast Solo Gente Bonita, conducido por Jesús Cazorla. Sin embargo, Castro no presentó datos técnicos, anuncios gubernamentales ni un calendario de recuperación energética que permita confirmar que la situación de los apagones en Cuba vaya a cambiar sustancialmente antes de que termine 2026.

SANDRO CASTRO PONE NOVIEMBRE COMO PUNTO DE INFLEXIÓN

Ante la pregunta directa de si Cuba tendría “un diciembre con luz”, Castro respondió con un pronóstico optimista, aunque más limitado de lo que algunas publicaciones posteriores han sugerido.

“Sí, vamos a tener un mejor diciembre”, dijo, antes de agregar que la electricidad “se va a acomodar” y que habría mejorías después de noviembre.

La diferencia es importante: Castro no afirmó que desaparecerán los apagones ni garantizó un suministro eléctrico estable durante diciembre.

Tampoco explicó qué acontecimientos concretos deberían producirse en noviembre para modificar la situación del Sistema Eléctrico Nacional.

No mencionó la incorporación de una gran central generadora, reparaciones específicas en las termoeléctricas ni un acuerdo energético capaz de sostener semejante pronóstico.

PANELES SOLARES Y GASOLINA ENTRE SUS ARGUMENTOS

Castro presentó como señales positivas la entrada de paneles solares y la expectativa de que continúe llegando infraestructura relacionada con la generación energética.

También habló de la presencia creciente de equipos particulares de respaldo eléctrico, como las estaciones portátiles EcoFlow, que permiten a determinados hogares mantener algunos dispositivos funcionando durante los cortes.

Respecto al combustible, aseguró que existe disponibilidad de gasolina regular y premium y mencionó precios aproximados de entre 2,50 y 2,70 dólares.

Estas declaraciones tampoco equivalen a demostrar que la crisis nacional de combustible haya terminado.

El abastecimiento puede variar considerablemente por territorio y estación de servicio, mientras que la propia generación eléctrica cubana continúa dependiendo parcialmente de combustibles importados.

LOS APAGONES EN CUBA SIGUEN EN NIVELES CRÍTICOS

El optimismo de Sandro Castro contrasta con los datos disponibles sobre el deteriorado sistema energético cubano.

El 6 de septiembre, apenas días antes de estas declaraciones, la estatal Unión Eléctrica proyectó que hasta el 65 % del territorio nacional podría quedar afectado simultáneamente durante el horario de máxima demanda. La previsión era de apenas 1.155 megavatios de capacidad disponible frente a una demanda estimada de 3.250 MW.

En ese momento, ocho de las 16 unidades termoeléctricas del país estaban fuera de servicio debido a averías o mantenimientos. A ese problema se suma la escasez de combustibles para los motores de generación distribuida y el deterioro acumulado de instalaciones termoeléctricas que llevan décadas funcionando con inversiones insuficientes.

La energía solar ha ganado espacio dentro de la estrategia oficial y nuevos parques fotovoltaicos han entrado en funcionamiento, pero esas incorporaciones no han conseguido hasta ahora eliminar los enormes déficits de generación.

¿DE DÓNDE SALE ENTONCES SU OPTIMISMO?

Esa es precisamente la pregunta que queda abierta.

Sandro Castro no ocupa públicamente ningún cargo en la Unión Eléctrica, el Ministerio de Energía y Minas ni otra institución responsable de administrar el sistema energético cubano. Él mismo ha afirmado anteriormente que no se dedica a la política.

Por esa razón, sus palabras adquieren interés público, pero no pueden tratarse como un anuncio oficial.

Tampoco existe, a partir de las declaraciones consultadas, base suficiente para afirmar que Castro reveló información privilegiada de la cúpula gubernamental. Esa posibilidad podrá alimentar especulaciones debido a su vínculo familiar con Fidel Castro, pero sigue siendo una especulación mientras no aparezcan pruebas.

Otro elemento del texto originalmente difundido tampoco puede darse por confirmado: no encontramos en las declaraciones verificadas una explicación de Sandro Castro basada específicamente en una supuesta llegada regular de cargamentos de crudo que garantizaría la recuperación del sistema.

El dato comprobable es mucho más sencillo: Sandro Castro cree que después de noviembre habrá una mejoría y que diciembre será mejor que la situación actual.

Si esa predicción se cumplirá dependerá de algo mucho más complejo que una declaración optimista: disponibilidad de combustible, recuperación de unidades averiadas, mantenimiento de las termoeléctricas y suficiente capacidad de generación para responder a la demanda nacional.

Por ahora, los datos del propio sistema eléctrico cubano todavía no permiten dar por resuelta esa incógnita.

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