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Cuba Bajo Lupa

RÉGIMEN ASEGURA QUE LA HABANA LLEGÓ HOY A CERO APAGONES POR DÉFICIT DE GENERACIÓN Y QUE EN EL RESTO DEL PAÍS TAMBIÉN HAY MENOS AFECTACIONES

El Gobierno cubano aseguró este viernes que La Habana llegó momentáneamente a cero apagones por déficit de generación, una situación inusual dentro de la profunda crisis eléctrica que atraviesa el país. El dato fue divulgado por el periodista Bernardo Espinosa, especializado en el seguimiento del Sistema Electroenergético Nacional, quien aclaró que la afirmación se refería únicamente a los cortes provocados por insuficiente capacidad de generación.

La precisión es importante: “cero afectaciones por déficit” no significa que toda la capital estuviera completamente electrificada. El propio Espinosa reconoció que algunos circuitos permanecían sin servicio por averías, mantenimiento y otras incidencias ajenas al déficit nacional de generación.

CERO APAGONES POR DÉFICIT EN LA HABANA, PERO NO CERO INTERRUPCIONES

En la publicación compartida este viernes, Espinosa afirmó que, en ese momento concreto, La Habana no registraba circuitos desconectados debido a insuficiente generación eléctrica.

También señaló que la entrada de unidades termoeléctricas y nuevas inversiones fotovoltaicas había contribuido a elevar la disponibilidad del sistema y reducir las afectaciones durante el pico del mediodía en otras zonas del país.

La publicación prometió ampliar los detalles durante la emisión estelar de Canal Caribe.

El anuncio representa una mejoría puntual para la capital, pero no puede extrapolarse al conjunto de Cuba. La Unión Eléctrica mantenía para este mismo 11 de septiembre un pronóstico de 2.000 MW de afectación durante el horario pico nocturno, lo que confirma que el Sistema Electroenergético Nacional continúa operando bajo una enorme presión.

LA DIFERENCIA ENTRE DÉFICIT, AVERÍA Y MANTENIMIENTO

La distinción entre las causas de los apagones resulta clave para interpretar el anuncio.

Cuando una zona queda sin electricidad por déficit de generación, significa que el sistema no dispone de suficiente capacidad para cubrir toda la demanda y debe desconectar circuitos para mantener el equilibrio.

Una avería, en cambio, puede dejar un barrio o circuito sin corriente aunque en ese momento exista capacidad suficiente en el sistema nacional. Lo mismo ocurre con cortes programados por mantenimiento.

Por eso, afirmar que La Habana llegó a “cero afectaciones por déficit” describe únicamente una categoría específica de interrupciones.

La propia Empresa Eléctrica de La Habana suele advertir en sus partes que clientes pueden permanecer sin servicio por transformadores dañados, problemas en acometidas u otras incidencias incluso después de restablecerse una afectación por déficit.

EL RESTO DEL PAÍS SIGUE EN UNA SITUACIÓN MUY DIFERENTE

El dato favorable para La Habana contrasta con lo que ocurre en buena parte del territorio nacional.

Durante los últimos días, las cifras oficiales han mostrado afectaciones superiores a los 2.000 MW en horario de máxima demanda. El 10 de septiembre, por ejemplo, la afectación máxima llegó a 2.165 MW, mientras que para el viernes 11 se mantuvo un pronóstico de 2.000 MW para la noche.

La incorporación de parques solares ha permitido mejorar temporalmente la disponibilidad durante las horas de mayor radiación, pero su aporte disminuye al llegar la noche, cuando precisamente aumenta el consumo residencial.

A esto se suma la indisponibilidad de numerosas centrales de generación distribuida por falta de combustible y las averías recurrentes de las termoeléctricas.

EL OPTIMISMO OFICIAL CHOCA CON LA EXPERIENCIA DE MILLONES DE CUBANOS

La publicación de Espinosa fue compartida por Michel E. Torres Corona, quien presentó la reducción de las afectaciones como una señal de lo que podría conseguirse con mayor disponibilidad energética y volvió a relacionar la crisis con las restricciones sobre el suministro de petróleo.

Sin embargo, el dato de La Habana debe analizarse en su verdadera dimensión: se trata de una fotografía puntual del sistema, no de la solución de la crisis eléctrica nacional.

Mientras la capital podía registrar temporalmente cero cortes por déficit, la propia UNE seguía proyectando una afectación de 2.000 MW para el horario de mayor consumo.

La mejoría existe, pero es parcial y extremadamente frágil. En un sistema donde la salida de una termoeléctrica, la falta de combustible o la caída de la generación solar pueden modificar el balance en cuestión de horas, unas pocas horas sin apagones por déficit en La Habana todavía están lejos de significar que Cuba haya salido de su crisis energética.

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