RÉGIMEN QUIERE “ORDENAR” LOS PANELES SOLARES EN LA HABANA TRAS SU AUGE EN MEDIO DE LOS APAGONES
La expansión de los paneles solares en Cuba, especialmente sobre los techos de viviendas y edificios de La Habana, ha llevado a las autoridades a plantear la necesidad de establecer criterios más uniformes para su instalación. El fenómeno se ha acelerado en medio de los prolongados apagones, que han empujado a numerosas familias a buscar alternativas para reducir su dependencia del Sistema Electroenergético Nacional.
El ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, Armando Rodríguez Batista, abordó esta semana el asunto al compartir un análisis titulado Los paneles solares: entre la necesidad y el orden. El funcionario calificó el crecimiento de estas instalaciones como una oportunidad, pero también llamó la atención sobre los problemas técnicos y urbanísticos que podrían surgir si continúan colocándose sin criterios adecuados.
EL AUGE DE LOS PANELES SOLARES EN CUBA LLEGA A LOS TECHOS DE LA HABANA
El análisis difundido por Rodríguez recoge las valoraciones de Dania González Couret, arquitecta, profesora de la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría (CUJAE) y fundadora de la Junta Directiva Nacional de Cuba Solar. La especialista considera positivo utilizar los techos urbanos para producir energía en lugar de dedicar exclusivamente terrenos periféricos a grandes instalaciones fotovoltaicas.
Según González, estudios desarrollados en El Vedado indican que una instalación correctamente diseñada puede ofrecer dos beneficios simultáneos: generar electricidad y reducir la incidencia directa del calor sobre las edificaciones. En las condiciones cubanas, explicó, los paneles pueden obtener un rendimiento favorable con inclinaciones de entre 15 y 30 grados respecto a la horizontal.
El problema, según la propia especialista, aparece cuando el aumento de la demanda crea un mercado de instaladores sin suficiente preparación. González advirtió que algunas personas están cobrando por estos trabajos sin contar con todos los conocimientos necesarios, lo que puede traducirse en instalaciones defectuosas o inseguras.
EDIFICIOS ANTIGUOS Y ZONAS HISTÓRICAS AUMENTAN EL DESAFÍO
La preocupación adquiere mayor relevancia en edificios multifamiliares, inmuebles antiguos y áreas de valor patrimonial. Antes de colocar equipos, estructuras, baterías y otros componentes, puede ser necesario evaluar tanto la capacidad de carga del inmueble como las regulaciones urbanísticas aplicables.
De acuerdo con el análisis difundido por el titular del Citma, el propósito por ahora sería orientar y unificar criterios, no comenzar a multar a quienes ya instalaron sistemas solares. Uno de los objetivos señalados es evitar que un propietario reciba requisitos diferentes dependiendo del municipio donde se encuentre.
La situación refleja, además, una consecuencia directa de la crisis eléctrica: cada vez más familias intentan resolver individualmente una necesidad que el sistema nacional no consigue garantizar de manera estable. Quienes cuentan con recursos para comprar paneles, inversores y baterías pueden mantener determinados equipos funcionando durante los cortes, mientras otros hogares continúan completamente expuestos a los apagones.
LAS BATERÍAS DAN AUTONOMÍA, PERO TAMBIÉN ENCARECEN EL SISTEMA
Muchos usuarios optan por sistemas con almacenamiento porque una instalación fotovoltaica conectada únicamente a la red no necesariamente garantiza electricidad durante un apagón. Incorporar baterías permite disponer de energía acumulada, aunque aumenta considerablemente la inversión inicial y añade el problema posterior de su sustitución y manejo como residuo.
Ese costo convierte la expansión solar doméstica en otro reflejo de las desigualdades económicas existentes dentro de la Isla. Escapar parcialmente de un apagón puede depender no solo de recibir suficiente radiación solar, sino de disponer del dinero necesario para comprar una tecnología cuyo precio sigue fuera del alcance de numerosos hogares.
EL GOBIERNO TAMBIÉN QUIERE COMPRAR ELECTRICIDAD A LOS PARTICULARES
Paralelamente, el Gobierno cubano ha aumentado los incentivos para que hogares y otros productores entreguen electricidad renovable al SEN. La Resolución 114/2026 del Ministerio de Finanzas y Precios estableció una tarifa de 90 CUP por cada kilowatt-hora suministrado a la red y exoneró del Impuesto sobre los Servicios los ingresos derivados de esa operación.
La regulación fue actualizada posteriormente mediante la Resolución 179/2026, publicada el 7 de agosto, que mantuvo los 90 CUP/kWh y dejó expresamente comprendidos a productores residenciales y no residenciales que utilicen fuentes renovables. Para formalizar la compraventa se requieren condiciones técnicas y contractuales, incluida la medición diferenciada de la energía consumida de la red y la que el usuario entrega al sistema.
Otra norma publicada ese mismo día, la Resolución 180/2026, mantiene hasta el 31 de diciembre de 2027 la exención del Impuesto Aduanero para determinadas importaciones de sistemas solares fotovoltaicos, partes y componentes incluidos en sus anexos. La disposición sustituyó regulaciones anteriores y consolidó varios beneficios fiscales vinculados con las fuentes renovables.
El auge de los paneles demuestra hasta qué punto la crisis energética está modificando el paisaje urbano y las decisiones económicas de las familias cubanas. La energía solar ofrece una alternativa real, pero su crecimiento también plantea una paradoja: mientras las autoridades intentan ahora organizar las instalaciones privadas, fueron los apagones y la incapacidad del sistema eléctrico para garantizar un servicio estable los que aceleraron su proliferación.
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