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Cuba Bajo Lupa

CINCO NIÑOS SON ATENDIDOS POR INTOXICACIÓN ALIMENTARIA EN SANTIAGO DE CUBA EN MEDIO DE ALERTAS POR ENFERMEDADES DIARREICAS

Cinco niños fueron atendidos de urgencia en Santiago de Cuba después de presentar vómitos y diarreas asociados a una intoxicación alimentaria, según informó el Hospital Infantil Sur Dr. Antonio María Béguez César. El nuevo episodio ocurre apenas dos semanas después de otro evento gastrointestinal que afectó a 52 personas en la misma provincia.

La información adquiere mayor relevancia porque coincide con una alerta sanitaria emitida el 4 de septiembre por la Embajada de Estados Unidos en La Habana, que advirtió sobre un “aumento significativo de enfermedades diarreicas en toda Cuba” y señaló problemas en el suministro de agua y en la conservación adecuada de alimentos.

CINCO MENORES ATENDIDOS POR INTOXICACIÓN ALIMENTARIA EN SANTIAGO DE CUBA

El Hospital Infantil Sur, conocido popularmente como La Colonia, informó que los cinco menores llegaron a su servicio de urgencias con un cuadro caracterizado por vómitos y diarreas provocado, según la institución, por una intoxicación alimentaria.

El centro aseguró que los pacientes recibieron la atención médica necesaria, pero no precisó sus edades, qué alimento habría provocado el cuadro, dónde fue consumido ni si los cinco casos están vinculados a un mismo episodio.

Tampoco se informó si los niños necesitaron ingreso hospitalario ni cuál era su estado clínico después de ser atendidos. Hasta el momento, la información disponible tampoco permite establecer si existe una investigación epidemiológica específica para determinar el origen exacto de la intoxicación.

OTRO EPISODIO AFECTÓ A 52 PERSONAS DOS SEMANAS ANTES

El caso aparece poco después de otro evento de intoxicación alimentaria registrado en Santiago de Cuba a finales de agosto. En aquella ocasión, 52 personas recibieron atención médica y 18 fueron remitidas a hospitales para un seguimiento más estrecho, entre ellas tres menores de edad y dos gestantes.

Los afectados presentaron dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarreas y calambres en la boca y las manos. Algunos mostraron además signos de deshidratación ligera o moderada.

Las autoridades sanitarias señalaron entonces que el cuadro estaba asociado a la ingestión de alimentos y que existía una hipótesis sobre su posible origen, aunque todavía se realizaban pruebas de laboratorio para determinar la causa definitiva.

La proximidad entre ambos episodios no demuestra que exista relación entre ellos. Sin embargo, sí refuerza la necesidad de conocer si se trata de eventos aislados o si existe un problema sanitario más amplio que requiera medidas específicas.

LA ALERTA SOBRE AGUA, ELECTRICIDAD Y CONSERVACIÓN DE ALIMENTOS

El 4 de septiembre, la Embajada de Estados Unidos en Cuba informó haber observado un incremento significativo de enfermedades diarreicas en el país. Entre los casos recientes mencionó la detección de E. coli, norovirus, Shigella y otros patógenos gastrointestinales.

La sede diplomática vinculó el riesgo con el deterioro de la infraestructura de agua y energía, al señalar que las interrupciones afectan tanto el suministro de agua como el almacenamiento y control de temperatura de los alimentos. También recomendó extremar las precauciones con carnes, mariscos, huevos, productos lácteos y otros alimentos perecederos que puedan haber sido conservados inadecuadamente.

Ese contexto resulta especialmente importante en una isla sometida a prolongados apagones, porque la pérdida de refrigeración puede aumentar el riesgo de deterioro de determinados productos. Eso no permite concluir que los cortes eléctricos hayan causado directamente la intoxicación de los cinco menores, pero sí constituye un factor sanitario relevante al evaluar la seguridad alimentaria.

LO QUE LAS AUTORIDADES TODAVÍA NO HAN EXPLICADO

En el caso de los cinco niños, permanecen sin respuesta varias preguntas básicas: cuál fue el alimento implicado, dónde se produjo la posible exposición, si todos consumieron lo mismo y si existe una investigación para localizar el origen.

La publicación del hospital pone el énfasis en la respuesta de sus servicios pediátricos, pero ofrece pocos detalles epidemiológicos sobre el episodio. En un momento en que existen advertencias públicas sobre enfermedades gastrointestinales en Cuba, esa información sería esencial para conocer si otras personas pudieran encontrarse expuestas al mismo riesgo.

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