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Cuba Bajo Lupa

CARLOS LAGE Y FELIPE PÉREZ ROQUE: LOS VIDEOS SECRETOS QUE LOS HUNDIERON ¿QUÉ DIJERON PARA QUE RAÚL LOS BORRARA DEL PODER?

Durante años, Carlos Lage y Felipe Pérez Roque fueron presentados como dos de los rostros más visibles de una generación llamada, en teoría, a ocupar posiciones centrales después de Fidel Castro. Lage había sido vicepresidente del Consejo de Estado y pieza clave de la política económica; Pérez Roque, canciller y antiguo secretario personal de Fidel. En marzo de 2009, ambos cayeron de manera fulminante.

La explicación pública inicial fue vaga. Fidel Castro escribió que habían sucumbido a “la miel del poder” y desempeñado un “papel indigno”. Pero semanas después comenzó a circular dentro de estructuras del Partido Comunista un material audiovisual reservado que ofrecía otra dimensión del caso: grabaciones privadas, conversaciones telefónicas y una reunión del Buró Político en la que Raúl Castro justificaba la destitución de varios altos funcionarios.

CARLOS LAGE Y FELIPE PÉREZ ROQUE: DE POSIBLES SUCESORES A DESTITUIDOS

La caída ocurrió el 2 de marzo de 2009, durante una amplia reestructuración del Gobierno impulsada por Raúl Castro. Pérez Roque fue removido como ministro de Relaciones Exteriores y Lage perdió su cargo como secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros. Poco después, ambos renunciaron también a sus responsabilidades en el Partido Comunista, el Parlamento y el Consejo de Estado.

La magnitud política era evidente. Lage y Pérez Roque habían sido mencionados durante años como representantes de una generación posterior a los históricos de la Sierra Maestra. Su salida reforzó, en cambio, el peso de figuras veteranas vinculadas directamente con Raúl Castro y la generación fundadora.

Al día siguiente de la destitución, Fidel publicó una reflexión que dejó una frase destinada a sobrevivir al resto del comunicado: “La miel del poder […] despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno”.

También afirmó que “el enemigo externo se llenó de ilusiones con ellos”. No explicó entonces qué habían hecho concretamente.

LOS VIDEOS QUE EL PÚBLICO CUBANO NUNCA PUDO VER

La explicación más detallada llegó de una manera poco habitual: mediante videos exhibidos a puerta cerrada a cuadros y militantes del Partido Comunista.

Distintos medios que hablaron con personas presentes en aquellas sesiones coincidieron en que existieron versiones de aproximadamente tres y seis horas. Primero fueron mostradas a altos funcionarios del PCC, las Fuerzas Armadas, el Ministerio del Interior y el Gobierno; posteriormente las exhibiciones se extendieron a militantes de base.

El acceso estaba fuertemente controlado. Según La Jornada y El País, los asistentes no podían entrar con teléfonos, cámaras, grabadoras, libretas, memorias y, en algunos casos, ni siquiera bolígrafos. Miles de militantes habrían terminado viendo el material, pero nunca fue difundido oficialmente para toda la población.

Los videos incluían la reunión ampliada del Buró Político del 2 de marzo de 2009, intervenciones de Raúl Castro, conversaciones telefónicas y grabaciones obtenidas durante la investigación contra los funcionarios.

“NO ME PASARON LA BOLA”

Una de las escenas más citadas se remontaba a febrero de 2008, poco antes de que Raúl Castro asumiera formalmente la presidencia.

Carlos Lage habría comentado a Carlos Valenciaga, antiguo secretario de Fidel, su decepción al saber que José Ramón Machado Ventura sería designado primer vicepresidente en lugar de él.

Según varias fuentes que vieron el video, Lage utilizó una expresión beisbolera: “No me pasaron la bola”. La frase adquiría relevancia porque, en aquel momento, analistas internacionales consideraban posible que Lage ascendiera dentro de la nueva estructura de poder.

Las grabaciones también habrían registrado comentarios y burlas privadas sobre Fidel Castro, Raúl y Machado Ventura. Algunas versiones señalan referencias a la edad de los dirigentes históricos y dudas sobre la capacidad de Raúl para conducir el país.

Es importante hacer una precisión: el contenido completo de esas grabaciones nunca fue publicado oficialmente, por lo que gran parte de lo conocido procede de relatos coincidentes de personas que asistieron a las proyecciones.

CONRADO HERNÁNDEZ Y EL ELEMENTO ESPAÑOL

En el centro de la investigación apareció otro nombre: Conrado Hernández, empresario cubano y representante en la isla de intereses comerciales del País Vasco.

Hernández era amigo de Lage desde años anteriores y su residencia campestre era frecuentada por varios de los dirigentes posteriormente destituidos. Según los reportes de 2009, buena parte de las conversaciones comprometedoras fueron obtenidas allí.

Las autoridades cubanas sostuvieron internamente que Hernández mantenía contactos con el Centro Nacional de Inteligencia de España (CNI) y que información proporcionada por los funcionarios podía terminar en manos de servicios extranjeros.

El video mostrado a los cuadros habría incluido declaraciones del propio Hernández sobre su relación con la inteligencia española. Sin embargo, la acusación pública disponible no derivó en un proceso abierto contra Lage o Pérez Roque por espionaje. Las versiones divulgadas insistían más en deslealtad, indiscreción y ambición política que en una conspiración formal.

¿ESTABAN CONSPIRANDO CONTRA RAÚL CASTRO?

No existe evidencia pública suficiente para sostenerlo. Los relatos sobre el video apuntaban a que los funcionarios compartían críticas, comentarios privados y expectativas sobre su propio futuro político. También se habló de un círculo de afinidades alrededor de Hernández.

Pero incluso las fuentes que describieron aquellas grabaciones señalaron que el material no demostraba explícitamente una conspiración para derrocar al Gobierno.

Ese matiz resulta fundamental.

Una cosa es que altos funcionarios criticaran en privado a dirigentes históricos, revelaran información reservada o hablaran con personas vinculadas a servicios extranjeros. Otra muy distinta es afirmar que estaban organizando un golpe interno. La documentación pública conocida hasta hoy no permite dar ese salto.

LAS CARTAS DE RENUNCIA

Tras la caída llegaron las cartas. Carlos Lage y Felipe Pérez Roque enviaron textos de renuncia en los que aceptaban haber cometido “errores” y abandonaban prácticamente todas sus responsabilidades políticas. Las cartas tenían una estructura muy similar y reiteraban fidelidad a Fidel, Raúl y la Revolución.

Nunca detallaron públicamente cuáles habían sido exactamente esos errores.

Ese silencio, unido a la difusión controlada de los videos, creó una situación paradójica: el Partido permitió que miles de militantes conocieran una versión mucho más completa de la purga, mientras el ciudadano común recibió apenas comunicados, cartas de arrepentimiento y una frase sobre “la miel del poder”.

UNA PURGA CON EFECTOS SOBRE LA SUCESIÓN

La caída de ambos tuvo consecuencias mucho mayores que sus destinos personales. Lage, de 57 años, era una de las figuras económicas más conocidas del país. Pérez Roque, considerablemente más joven, había ocupado la Cancillería durante una década y había trabajado directamente junto a Fidel Castro.

Su expulsión eliminó de golpe a dos de los nombres que más frecuentemente aparecían en especulaciones sobre una futura sucesión generacional. En lugar de una transición rápida hacia dirigentes más jóvenes, el relevo terminó consolidando nuevamente a veteranos de la generación histórica.

La secuencia alimentó una interpretación que continúa siendo debatida: que las grabaciones no solo demostraron comportamientos considerados desleales, sino que proporcionaron a Raúl Castro la oportunidad política para eliminar potenciales centros de poder heredados de la etapa de Fidel.

Esa interpretación es plausible, pero no está demostrada documentalmente.

¿DÓNDE ESTÁN LOS VIDEOS?

Aquí permanece el verdadero misterio. Sabemos que existieron porque fueron vistos por numerosos militantes y su contenido fue descrito en 2009 por medios internacionales con testimonios coincidentes. Sabemos también que fueron utilizados como material interno para justificar las destituciones.

Pero las versiones completas nunca fueron liberadas públicamente.

No existe acceso abierto al material original que permita escuchar cada conversación, comprobar el contexto completo de las frases o determinar qué partes fueron seleccionadas durante la edición.

Eso significa que, casi dos décadas después, una de las purgas políticas más importantes de la era de Raúl Castro continúa siendo conocida fundamentalmente a través de un video que el Gobierno mostró a sus militantes, pero no a la sociedad cubana.

Carlos Lage y Felipe Pérez Roque no terminaron en prisión ni ante un pelotón de fusilamiento. Simplemente desaparecieron de la cúspide política. Y quizá por eso su caída resulta especialmente reveladora.

En el sistema cubano, una carrera que tardó décadas en construirse pudo terminar en cuestión de días después de que el aparato de seguridad registrara lo que dos dirigentes decían cuando creían que nadie importante los estaba escuchando.

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