RÉGIMEN RECONOCE QUE EL CURSO ESCOLAR ARRANCA EN CONDICIONES «MUY DIFÍCILES» SIN TODOS LOS UNIFORMES, MAESTROS Y RECURSOS NECESARIOS
El curso escolar 2026-2027 en Cuba comienza este martes 1 de septiembre bajo condiciones que la propia ministra de Educación, Naima Ariatne Trujillo Barreto, calificó de “muy difíciles”. A pocas horas del regreso a las aulas, la funcionaria reconoció problemas con los uniformes, una disponibilidad limitada de materiales escolares, dificultades para completar la plantilla docente y serios desafíos para sostener la alimentación en los centros.
Las declaraciones, realizadas durante una comparecencia en la Revista Buenos Días de Canal Caribe, ofrecen una imagen mucho menos triunfalista que el discurso político con el que las autoridades han acompañado el comienzo del nuevo período lectivo. El desafío no es únicamente abrir las escuelas, sino conseguir que puedan funcionar durante los próximos meses en medio de una crisis económica, energética y logística que ya obligó a modificar el curso anterior.
CURSO ESCOLAR 2026-2027 EN CUBA: RECURSOS REDUCIDOS DESDE EL PRIMER DÍA
Trujillo explicó que el sistema llega al nuevo curso después de un verano de preparación en el que buena parte de directivos, trabajadores y docentes apenas pudo alejarse de las instituciones. Según la ministra, “no ha habido prácticamente descanso” para una parte considerable del personal encargado de preparar el comienzo de las clases.
Ese esfuerzo, sin embargo, no ha permitido eliminar las carencias. Las libretas serán distribuidas mediante una “norma básica ajustada”, mientras los profesores también tendrán cantidades limitadas de hojas, bolígrafos y otros recursos necesarios para su trabajo.
Uno de los problemas más visibles será el uniforme escolar. La ministra reconoció que no fue posible garantizarlo para todos los alumnos y aseguró que ningún estudiante podrá ser excluido de las aulas por presentarse sin esa vestimenta. Las escuelas deberán aceptar a quienes acudan con ropa “cómoda” y “sencilla”, mientras las autoridades esperan incorporar nuevas prendas en función de lo que consiga producirse.
ALIMENTAR A LOS ESTUDIANTES SERÁ OTRO DE LOS GRANDES RETOS
La alimentación escolar tampoco parte de un escenario normal. Trujillo señaló que se han buscado soluciones con gobiernos territoriales y actores económicos estatales y no estatales para sostener los servicios imprescindibles, pero reconoció que mantenerlos representará un “esfuerzo tremendo”.
La formulación es significativa porque no describe únicamente un problema puntual de abastecimiento antes del comienzo de las clases. Revela que una parte de los servicios escolares dependerá de soluciones locales y ajustes que podrían variar considerablemente de una provincia o municipio a otro.
Ese principio de adaptación será una de las características del nuevo curso. La ministra habló de una escuela “muy contextual”, en la que determinadas decisiones podrán aplicarse a una institución, un grupo específico e incluso a un alumno en particular dependiendo de las condiciones disponibles.
FALTAN DOCENTES Y EL MINISTERIO BUSCA CÓMO CUBRIR LAS AULAS
La cobertura docente constituye otro de los puntos críticos reconocidos oficialmente. Trujillo identificó a La Habana como el territorio con la situación más compleja, señaló dificultades en Sancti Spíritus y advirtió sobre una menor estabilidad en Camagüey respecto a etapas anteriores.
Para intentar mantener las aulas funcionando, Educación recurrirá a estudiantes universitarios mediante el programa “Educando por Amor”, alumnos de carreras pedagógicas, antiguos trabajadores del sector y profesionales de otras áreas. También continuará utilizando fórmulas que permiten que un mismo profesor atienda varios grupos o trabaje en más de una institución.
Estas medidas permiten cubrir espacios vacantes, pero también muestran hasta qué punto el sistema necesita fuerzas adicionales para completar su funcionamiento ordinario. En Camagüey, además, trabajadores de una escuela denunciaron en julio que llevaban dos meses sin recibir sus salarios; esa información surgió de una denuncia ciudadana y no debe interpretarse como prueba de que el mismo problema afecte a todo el sector educativo de la provincia.
ENTRE 17.000 Y 23.000 ESTUDIANTES QUEDARON MÁS ALEJADOS DE SUS ESCUELAS
El nuevo período comienza además con las secuelas del anterior. Trujillo había reconocido que entre 17.000 y 23.000 niños y adolescentes quedaron más alejados de sus instituciones educativas durante la crisis, un problema que el Ministerio pretende reducir mediante el regreso de estudiantes becados, nuevas aulas próximas a determinadas comunidades y alternativas de transporte.
El curso 2025-2026 ya había tenido que concluir de forma gradual entre el 15 y el 30 de junio en numerosos territorios debido a limitaciones logísticas, apagones, problemas de combustible y dificultades de transporte. Ese antecedente resulta clave para entender por qué la gran incógnita del nuevo año escolar no es únicamente cómo comienzan las clases, sino cuánto podrán sostenerse las condiciones anunciadas si la crisis persiste.
El contraste con el discurso político es evidente. El Partido Comunista describió el inicio del curso como “otro acto de heroísmo”, mientras Miguel Díaz-Canel ha utilizado el regreso de más de 1,5 millones de estudiantes a las aulas para rechazar las advertencias sobre un colapso del país. Sin embargo, las propias declaraciones del Ministerio de Educación reconocen que la normalidad está lejos de haberse recuperado.
En palabras de la propia ministra, están aseguradas únicamente las condiciones “imprescindibles” y “básicas”. Para las familias cubanas, por tanto, el 1 de septiembre marca algo más que el regreso a clases: comienza la prueba de si un sistema educativo sometido a fuertes carencias materiales y humanas podrá mantener abiertas sus aulas durante todo el curso.
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