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Cuba Bajo Lupa

ESCOPETAS CONTRA DRONES: LOS EJERCICIOS MILITARES DEL RÉGIMEN CUBANO QUE DESATAN BURLAS

Imágenes difundidas desde Cuba muestran a grupos de ciudadanos realizando prácticas con escopetas dentro de ejercicios defensivos que incluyen el derribo de vehículos aéreos no tripulados. La escena ha vuelto a provocar críticas y burlas en redes sociales, sobre todo por el contraste entre ese tipo de armamento y las capacidades de drones militares modernos que pueden operar a decenas de miles de pies de altura.

El debate no parte únicamente de publicaciones informales. En enero de 2026, el propio diario oficial Granma informó sobre entrenamientos en Camagüey que incluyeron ejercicios de tiro, empleo de drones y el “desempeño de los escopeteros para el derribo de los mismos”. La información confirma que este tipo de práctica forma parte de determinados ejercicios defensivos cubanos, aunque eso no significa que las autoridades hayan planteado las escopetas como respuesta exclusiva frente a todos los tipos de drones existentes.

CUBA ENTRENA ESCOPETEROS CONTRA DRONES DENTRO DE SU ESTRATEGIA DEFENSIVA

Las prácticas han sido presentadas dentro del concepto cubano de defensa territorial, basado en la participación de fuerzas regulares y civiles organizados en estructuras locales. Durante los ejercicios reportados oficialmente también se practicaron el uso de máscaras antigás, arme y desarme de fusiles, lanzamiento de granadas, defensa antiaérea, artillería y operación de vehículos aéreos no tripulados.

Reportes posteriores también documentaron la participación de escopeteros en maniobras realizadas en otras provincias. A finales de mayo, un despacho de Xinhua sobre ejercicios defensivos en Cuba mencionó expresamente el apoyo de escopeteros en Villa Clara dentro de operaciones destinadas a responder a un escenario de agresión.

En Guanajay, Artemisa, medios independientes reportaron en enero ejercicios de tiro que generaron comentarios irónicos entre usuarios de redes sociales. Parte de la discusión se centró en si una escopeta podría tener alguna utilidad contra aeronaves no tripuladas sofisticadas.

EL MQ-9 REAPER ESTÁ MUY LEJOS DEL ALCANCE DE UNA ESCOPETA

La comparación que volvió a circular en redes sociales utiliza como ejemplo al MQ-9 Reaper, una aeronave remotamente pilotada empleada por la Fuerza Aérea de Estados Unidos para misiones de inteligencia, vigilancia, reconocimiento y ataque.

Según una ficha técnica oficial de la Fuerza Aérea estadounidense, el MQ-9 puede alcanzar un techo operativo de hasta 50.000 pies, unos 15.240 metros, y tiene un alcance aproximado de 1.150 millas. También puede transportar sensores avanzados y armamento guiado.

Es importante hacer una distinción que suele perderse en las publicaciones virales: no existe evidencia pública de que los ejercicios cubanos estén diseñados específicamente para derribar un MQ-9 Reaper con una escopeta. Una escopeta podría concebirse para blancos pequeños y de muy baja altura dentro de determinadas circunstancias, pero comparar esa práctica directamente con una aeronave operando a 15 kilómetros de altitud mezcla escenarios militares completamente diferentes.

Eso no elimina la pregunta sobre la efectividad real de la estrategia, pero obliga a formularla correctamente.

DRONES ESTADOUNIDENSES HAN SIDO RASTREADOS CERCA DE CUBA

El debate adquiere otra dimensión porque durante 2026 se han registrado vuelos de aeronaves no tripuladas militares estadounidenses cerca de Cuba.

En abril, datos públicos de seguimiento permitieron rastrear un MQ-4C Triton de la Marina de Estados Unidos operando al norte de la isla a unos 47.000 pies, aproximadamente 14.326 metros, según reportes basados en ADS-B Exchange y cuentas especializadas en inteligencia de fuentes abiertas.

Días antes, otro MQ-4C había sido rastreado en una extensa misión alrededor de Cuba a alturas cercanas a los 49.000 pies, unos 15.000 metros. El Triton es una plataforma dedicada principalmente a misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento.

A esas altitudes, el contraste con ciudadanos entrenándose con escopetas resulta inevitable, aunque técnicamente se trate de escenarios diferentes.

EL REPORTE SOBRE MÁS DE 300 DRONES MILITARES EN CUBA

La polémica también ocurre en medio de un contexto mucho más delicado. En mayo de 2026, Axios publicó, citando inteligencia clasificada estadounidense, que Cuba habría adquirido más de 300 drones militares y que funcionarios de la isla habrían analizado escenarios de utilización contra objetivos estadounidenses en caso de una confrontación.

Reuters informó posteriormente sobre esas acusaciones, pero señaló que no pudo verificar independientemente la información publicada por Axios. El canciller cubano Bruno Rodríguez respondió acusando a Washington de construir un expediente destinado a justificar sanciones y una eventual intervención militar.

Rodríguez sostuvo que Cuba no pretende iniciar una guerra, pero reivindicó el derecho del país a prepararse para enfrentar una agresión externa en virtud del principio de legítima defensa. El Gobierno cubano no ofreció entonces una confirmación pública detallada sobre la cifra de 300 drones citada en el reporte estadounidense.

UNA IMAGEN QUE ABRE UNA PREGUNTA MÁS AMPLIA

Más allá de los memes, la discusión sobre los escopeteros refleja un problema real de defensa moderna: no todos los drones son iguales. Existen pequeños cuadricópteros comerciales capaces de volar a baja altura, drones tácticos relativamente pequeños y plataformas militares de gran tamaño que operan a altitudes similares a las de aeronaves tripuladas.

Por eso, presentar una escopeta como si fuera una respuesta genérica contra cualquier amenaza aérea sería técnicamente engañoso. Las propias maniobras oficiales cubanas muestran que el entrenamiento incluye otros componentes de defensa antiaérea, artillería y sistemas especializados, además de escopeteros.

Lo que sí resulta significativo es la imagen que proyectan estos ejercicios en un momento de creciente tensión regional. Mientras Estados Unidos emplea plataformas de vigilancia capaces de operar alrededor de los 15.000 metros de altura y se multiplican los reportes sobre drones militares en la región, Cuba continúa incorporando a civiles y fuerzas territoriales dentro de una estrategia defensiva que combina tecnologías modernas con métodos mucho más elementales.

La polémica, por tanto, no debería reducirse únicamente a la pregunta de si una persona puede derribar un Reaper con una escopeta. La cuestión más relevante es qué capacidad real posee Cuba para enfrentar las distintas formas de guerra con drones que han transformado los conflictos modernos y cuánto de estos ejercicios corresponde a una capacidad militar efectiva y cuánto a la movilización territorial tradicional del sistema cubano.

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