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Cuba Bajo Lupa

CASI DOS AÑOS DESPUÉS DEL TERREMOTO, ESTUDIANTES DE PILÓN, EN GRANMA, CONTINÚAN RECIBIENDO CLASES EN CARPAS

La instalación de carpas como aulas en Pilón vuelve a colocar bajo cuestionamiento el estado de la infraestructura escolar en ese municipio de Granma. De acuerdo con la información divulgada por la Dirección General de Educación del territorio, estos espacios serán utilizados durante el curso escolar 2026-2027, una medida que revive una solución provisional adoptada después de los terremotos que golpearon el oriente cubano en noviembre de 2024.

La situación resulta especialmente significativa porque las carpas fueron introducidas inicialmente como una respuesta de emergencia ante los daños causados por los sismos. Casi dos años después, continúan formando parte de la infraestructura disponible para que algunos estudiantes puedan recibir clases, mientras el nuevo curso escolar está previsto para comenzar el 1 de septiembre.

LAS CARPAS COMO AULAS EN PILÓN NO SON ALGO NUEVO

El terremoto de noviembre de 2024 provocó importantes daños en la infraestructura educativa de Pilón. UNICEF informó posteriormente que 41 de los 75 centros escolares del municipio resultaron afectados y que 30 carpas aportadas por esa organización permitieron crear aulas temporales para 1.065 estudiantes de primaria y secundaria.

Uno de los casos más visibles fue el seminternado Augusto César Sandino. En marzo de 2025, el periódico oficial Granma reconocía que nueve carpas de UNICEF estaban siendo utilizadas para atender a 532 alumnos debido a las “severas afectaciones estructurales” sufridas por la escuela.

La propia prensa estatal había informado semanas antes que la recuperación del centro avanzaba lentamente debido a limitaciones con los materiales de construcción. Durante una visita de Miguel Díaz-Canel a Pilón en febrero de 2025, parte de los estudiantes recibía clases en instalaciones del Sector Militar y en grandes carpas colocadas bajo árboles.

Para abril de ese año, más de 500 alumnos continuaban estudiando en esas instalaciones provisionales, según informó CiberCuba.

DE SOLUCIÓN DE EMERGENCIA A REALIDAD PROLONGADA

El problema no radica en que se utilizaran carpas inmediatamente después del terremoto. En una emergencia, garantizar la continuidad de las clases mediante instalaciones temporales puede ser una alternativa necesaria. La cuestión cambia cuando esa provisionalidad se prolonga durante cursos sucesivos.

Ya en enero de 2025, Granma reportaba que Pilón utilizaba carpas multipropósito donadas por UNICEF, junto con viviendas particulares, locales de organismos estatales y otras instalaciones, mientras se recuperaban las escuelas dañadas.

La permanencia de estas soluciones en 2026 plantea por tanto una pregunta inevitable: cuánto ha avanzado realmente la reconstrucción de la infraestructura escolar afectada desde noviembre de 2024.

Los datos disponibles muestran que el problema fue considerable. UNICEF señala que más de la mitad de los centros educativos de Pilón resultaron afectados tras los sismos. Aunque varias escuelas fueron recuperadas posteriormente, no existe en las fuentes consultadas un balance actualizado que permita determinar cuántos planteles permanecen pendientes de rehabilitación en agosto de 2026.

EL CONTRASTE CON EL DISCURSO OFICIAL SOBRE EL NUEVO CURSO

La situación ocurre en momentos en que las autoridades cubanas preparan el comienzo del curso 2026-2027 en medio de reconocidas dificultades económicas y materiales. La prensa oficial ha descrito el próximo período lectivo como uno marcado por “limitaciones” y por la necesidad de adaptar el funcionamiento de los centros educativos a las condiciones de cada territorio.

Cerca de 1,5 millones de estudiantes de la enseñanza general están llamados a regresar a las aulas el 1 de septiembre, según cifras difundidas por las autoridades educativas cubanas.

Ese mensaje coincide además con recientes declaraciones de Díaz-Canel rechazando que Cuba esté cerca de un “colapso”, pese a reconocer las dificultades que atraviesa el país.

En Pilón, sin embargo, la imagen del regreso a las aulas será distinta para algunos estudiantes. Allí, una infraestructura concebida después del terremoto como respuesta temporal continúa siendo necesaria casi dos años más tarde.

Más allá del debate político, el dato relevante es sencillo: las carpas siguen formando parte de la respuesta educativa en un municipio donde decenas de escuelas fueron dañadas en 2024. La pregunta pendiente es cuándo todas esas soluciones de emergencia podrán finalmente ser sustituidas por instalaciones escolares permanentes.

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