LUIS ALBERTO GARCÍA DENUNCIA OPERATIVO ARMADO CONTRA SU ESPOSA Y SUS HIJAS CERCA DE SU CASA EN LA HABANA
El actor cubano Luis Alberto García Novoa denunció este jueves un operativo armado en La Habana que, según relató, sorprendió a su novia y a sus dos hijas cuando llegaban a su vivienda, cerca de la rotonda de 146 y 9na, en el municipio Playa. García cuestionó el nivel de tensión mostrado por los agentes y advirtió sobre el peligro que supone desplegar armas de fuego en medio de una zona transitada.
En una publicación difundida en Facebook, el actor aseguró que un uniformado se aproximó con un bastón de señales en una mano y una pistola en la otra, mientras desde otros vehículos podían observarse armas largas. Según su versión, el despliegue estaría relacionado con el paso de una comitiva oficial. El testimonio fue reproducido este 27 de agosto por varios medios cubanos.
LUIS ALBERTO GARCÍA DENUNCIA UN OPERATIVO ARMADO EN LA HABANA
García explicó que las tres mujeres habían respetado previamente la señal de PARE cuando fueron requeridas por los agentes. En su descripción, calificó de “histérico” el comportamiento del uniformado y cuestionó que otros efectivos mostraran armas largas desde los vehículos.
El actor vive a escasos metros del lugar y presentó lo ocurrido como parte de los dispositivos de seguridad utilizados cuando transitan altos funcionarios por determinadas zonas de la capital. No se ha divulgado hasta el momento una versión oficial que identifique quién circulaba en la comitiva ni explique las características concretas del operativo.
Por esa razón, el hecho de que se tratara específicamente de la protección de un determinado dirigente procede del relato de García y no de una comunicación oficial.
“BÁJENLE TRES RAYITAS A LA HISTERIA”
La reacción del actor fue particularmente dura contra los cuerpos de seguridad. García pidió que redujeran lo que calificó como “histeria”, “paranoia”, “desconfianza” y “prejuicios” durante este tipo de despliegues.
Su preocupación central no estuvo únicamente en la incomodidad provocada por el operativo, sino en el riesgo de que un arma pueda dispararse accidentalmente en una situación de tensión.
“Cuidadito no se les escapen a plena luz del día uno, dos o los tiros que sean y terminen matando a alguien que no quería ejecutar a nadie”, advirtió García, antes de señalar que ningún reconocimiento por “cumplimiento del deber” podría corregir las consecuencias de un error fatal.
El señalamiento resulta relevante porque desplaza la discusión desde la protección de funcionarios hacia la seguridad de los ciudadanos que coinciden accidentalmente con esos operativos.
LA PREGUNTA DE GARCÍA TRAS LA ENTREVISTA DE DÍAZ-CANEL
El actor relacionó lo ocurrido con las recientes declaraciones de Miguel Díaz-Canel a la periodista brasileña Mônica Bergamo, de Folha de S.Paulo. En esa entrevista, publicada esta semana, el gobernante cubano sostuvo que la Revolución mantiene un amplio respaldo popular, aunque también reconoció la existencia de descontento y graves dificultades económicas.
García utilizó esa afirmación para plantear una contradicción: si las autoridades consideran que cuentan con un respaldo ampliamente mayoritario, ¿por qué serían necesarios operativos de seguridad de semejante intensidad?
“¿Cuál es el terror?”, preguntó el actor.
La interrogante constituye una valoración política de García, no una prueba sobre las razones operativas de los cuerpos de seguridad. Sin embargo, coloca frente a frente dos imágenes difíciles de ignorar: el discurso oficial sobre respaldo popular y la percepción ciudadana de una protección fuertemente armada alrededor de las máximas autoridades.
UN RIESGO QUE GARCÍA CONSIDERA INNECESARIO
El actor también calificó de anacrónico el modelo de protección basado en grandes despliegues visibles de hombres armados y sostuvo que las amenazas contemporáneas han cambiado respecto a décadas anteriores.
“Paren de jugar a los soldaditos”, escribió al cuestionar el dispositivo.
Más allá del tono provocador utilizado por García, el punto principal de su denuncia es concreto: sostiene que una actuación policial excesivamente nerviosa, combinada con armas desenfundadas o claramente visibles, puede terminar poniendo en riesgo precisamente a los ciudadanos que no representan amenaza alguna.
Hasta el cierre de esta nota no existe información pública sobre incidentes, disparos o personas heridas durante el operativo denunciado.
LA CRÍTICA PÚBLICA DE UN ACTOR QUE SIGUE VIVIENDO EN CUBA
Luis Alberto García ha utilizado en diferentes ocasiones sus redes sociales para cuestionar decisiones de las autoridades cubanas y denunciar situaciones relacionadas con derechos ciudadanos, represión o actuación de los órganos de seguridad.
En esta ocasión, el episodio ocurrió además en un espacio muy cercano a su familia, lo que explica el tono particularmente personal de su publicación.
“El horno no está para pastelitos”, escribió hacia el final de su mensaje, antes de advertir que “el cuarto de Tula puede ponerse demasiado caliente”.
Detrás de las metáforas queda una advertencia mucho más directa: el actor considera que la protección de los dirigentes no puede convertirse en un peligro para las mismas personas a las que el Estado afirma proteger.
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