CON CUATRO CUERDAS Y PIEZAS DE BICICLETA: ESTE CUBANO DESAFÍA LA FALTA DE RECURSOS PARA HACER MÚSICA EN CUBA
En la comunidad rural de La Perla, en Los Reinaldos, cerca de la frontera entre Santiago de Cuba y Guantánamo, vive Jonathan Fonseca, conocido como “El Águila”, un joven profesor cubano con discapacidad que ha convertido la falta de recursos en una forma permanente de inventar.
Jonathan trabaja desde hace aproximadamente dos años como profesor de Educación Musical en la escuela primaria Marino Muñoz Romero. Su historia llama la atención no solo por las discapacidades con las que vive, sino por la manera en que ha adaptado instrumentos, técnicas y materiales para continuar enseñando música aun cuando los recursos disponibles son mínimos.
JONATHAN FONSECA Y UNA VIDA MARCADA POR DOS GRANDES LIMITACIONES FÍSICAS
Jonathan nació con discapacidad visual. Según su propio relato, conserva una capacidad reducida de visión en uno de sus ojos que le permite distinguir claridad, algunos colores y determinadas formas, aunque no identificar con precisión a las personas. En el otro ojo perdió completamente la visión.
A los 11 años sufrió además un accidente que transformó nuevamente su vida. De acuerdo con su testimonio, una explosión causada por un artefacto que identifica como TNT le provocó lesiones graves, quemaduras en diferentes partes del cuerpo y la pérdida de su mano izquierda.
Jonathan asegura que permaneció alrededor de nueve horas en un salón de operaciones mientras los médicos trabajaban para retirar partículas y atender las heridas más graves. Las cicatrices permanecen, pero aquella experiencia no terminó alejándolo de la música.
INSTRUMENTOS CONSTRUIDOS CON LO QUE APAREZCA
Una de las características más llamativas de su historia es precisamente la precariedad de los instrumentos con los que trabaja. Familiares, amigos y vecinos han colaborado durante años en la búsqueda de piezas antiguas, latones, materiales reciclados y objetos que puedan transformarse en percusión u otros medios musicales.
No se trata de instrumentos profesionales. Muchos han sido reparados, modificados o construidos artesanalmente para responder tanto a la escasez de recursos como a las necesidades físicas del propio Jonathan.
Durante una visita reciente del creador de contenido Freddy King Flow a la comunidad, una guitarra permitió observar hasta dónde puede llegar esa adaptación. El instrumento tenía solo cuatro cuerdas y algunas habían sido improvisadas con guinches de bicicleta.
Jonathan ajustó las clavijas utilizando una pinza y, para comprobar la vibración y encontrar la nota adecuada, acercó la guitarra a su rostro y utilizó el labio superior. No era una improvisación del momento, sino parte de un método desarrollado durante años para compensar sus limitaciones físicas.
UN PROFESOR CUBANO CON DISCAPACIDAD QUE TAMBIÉN ENSEÑA
Reducir la historia de Jonathan Fonseca únicamente a sus discapacidades dejaría fuera probablemente su aspecto más importante: es músico y educador.
Ha aprendido a reorganizar los instrumentos para tocar diferentes elementos, cantar simultáneamente y aprovechar cada movimiento disponible. La adaptación constante forma parte de su técnica y también de la manera en que transmite conocimientos a sus alumnos.
La falta de instrumentos y materiales en la escuela tampoco lo ha llevado a abandonar la enseñanza. Por el contrario, según cuenta, muchas veces debe fabricar o adaptar sus propios recursos para poder desarrollar las clases.
Ese detalle resulta especialmente significativo porque convierte su historia en algo más que una experiencia personal de superación. También muestra cómo un profesor termina compensando con creatividad carencias materiales que deberían ser resueltas mediante recursos educativos adecuados.
EL CHANGÜÍ QUE TERMINÓ REUNIENDO A TODO EL BARRIO
Durante la visita a La Perla, la música terminó reuniendo espontáneamente a familiares y vecinos. Aparecieron ritmos tradicionales cubanos, percusión, cuerdas y changüí, en una pequeña celebración construida alrededor de los mismos instrumentos improvisados que Jonathan utiliza habitualmente.
Ese momento ayuda a explicar la relación que mantiene con su comunidad. Su madre, familiares, madrina, amigos y vecinos han participado de distintas maneras en la búsqueda de piezas, materiales e instrumentos que permitan mantener viva su actividad musical.
Jonathan espera contar algún día con mejores instrumentos y nuevas oportunidades para desarrollar todo lo que ha aprendido. Mientras tanto continúa trabajando con lo disponible.
Una guitarra deteriorada puede seguir sonando. Un latón puede convertirse en parte de una batería. Un cable pensado para una bicicleta puede terminar funcionando como cuerda.
En La Perla, Jonathan Fonseca lleva años demostrando que su método consiste precisamente en eso: encontrar una solución donde aparentemente no existe ninguna.
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