“10.000 PESOS POR UN POMO DE MANTECA”: CUBANA RECORRE UNA FERIA EN MATANZAS Y QUEDA EN SHOCK CON LOS PRECIOS
Una visita a una feria agropecuaria en el Viaducto de Matanzas terminó convertida en una radiografía, entre humor e indignación, de lo que cuesta hoy llenar una bolsa de alimentos en Cuba. La periodista y creadora de contenido Yuni Moliner relató en Facebook que encontró un pomo de manteca a 10.000 pesos, cebollas por hasta 2.000 pesos y carne de cerdo desde 1.200 pesos, mientras algunos vendedores cobraban más cuando el pago se realizaba mediante transferencia.
Moliner contó la experiencia con su habitual tono irónico, pero detrás de las bromas aparece un problema mucho menos gracioso: la distancia creciente entre los precios de los alimentos y la capacidad real de compra de quienes dependen de salarios y pensiones en pesos cubanos.
La propia autora ha publicado anteriormente contenidos sobre precios, mercados y ferias en el Viaducto de Matanzas, un espacio utilizado habitualmente para actividades comerciales y ferias locales.
MANTECA A 10.000 PESOS Y UNA OFERTA QUE SE ENCARECÍA
El primer impacto, según su relato, fue encontrar un recipiente de manteca de cerdo por 10.000 pesos. También observó una cantidad de aproximadamente dos libras de grasa en rama ofertada por 11.000.
La situación se volvió todavía más confusa cuando, según explicó, una vecina recibió posteriormente un precio de 18.000 pesos por un producto similar. CubaBajoLupa no ha podido comprobar de manera independiente si se trataba de exactamente la misma cantidad o del mismo vendedor, por lo que ese valor debe permanecer atribuido al testimonio.
La dificultad para conseguir manteca no es un fenómeno aislado. Durante las últimas semanas se han multiplicado reportes de cubanos que recurren a la grasa de cerdo ante la escasez y el elevado precio del aceite vegetal. Una publicación reciente incluso describió largas colas para obtenerla.
La paradoja es evidente: el producto que muchas familias utilizaban como alternativa económica al aceite también está convirtiéndose en un artículo costoso y difícil de conseguir.
“12 CEBOLLITAS”: HASTA 2.000 PESOS SEGÚN EL MÉTODO DE PAGO
Moliner intentó entonces comprar cebollas.
Según narró, una docena de unidades pequeñas costaba 1.500 pesos en efectivo o 2.000 mediante transferencia bancaria.
“Esas cebollas tenían que venir con título universitario, pasaporte y una propiedad en Varadero”, ironizó.
Más allá del chiste, el episodio introduce otro problema denunciado frecuentemente por consumidores: precios diferentes dependiendo del medio de pago. En la misma feria, la autora asegura haber observado diferencias todavía mayores para otros productos.
La carne de cerdo comenzaba alrededor de 1.200 pesos, según su relato, pero pagarla mediante transferencia podía incrementar considerablemente el precio.
CubaBajoLupa no ha podido verificar de forma independiente las tarifas individuales de cada vendedor, por lo que estas cifras describen la experiencia de Moliner durante su recorrido y no deben interpretarse como precios oficiales para toda Matanzas.
HABÍA PRODUCTOS, PERO EL PROBLEMA ERA PAGARLOS
La feria no estaba completamente vacía.
Moliner reportó disponibilidad de aguacate, boniato, yuca, mango, guayaba, frutabomba, zanahoria, plátano y calabaza, entre otros alimentos. Incluso observó un cerdo vivo ofertado durante la jornada.
Precisamente ahí radica uno de los elementos más importantes del relato: el problema ya no siempre es la inexistencia absoluta del producto.
Hay mercancía, pero una parte de los consumidores simplemente no puede asumir el precio.
La autora terminó marchándose con una calabaza, seis plátanos machos y yuca comprada a un productor de Cidra. Su recorrido, que comenzó con la intención de aprovechar la feria, terminó convertido en una sucesión de comparaciones entre lo disponible y lo que realmente podía comprar.
EL HUMOR COMO FORMA DE CONTAR UNA CRISIS
El estilo de Moliner evita convertir la publicación en una denuncia solemne. Habla de dormir en el suelo por los apagones, bromea con buscar un “guajiro próspero y sostenible” y termina deseando que “la tierra” la transporte hasta 2030 para comprobar si entonces la manteca aparece con descuento.
Pero el humor no borra el mensaje.
Las publicaciones de la periodista han reflejado repetidamente dificultades cotidianas relacionadas con precios, transporte y servicios en Matanzas. Incluso en otros mensajes recientes ha mencionado lo costoso que puede resultar desplazarse por el propio Viaducto.
Esta vez, el mercado dejó una fotografía particularmente clara de la inflación cotidiana: 10.000 pesos por manteca, hasta 2.000 por una docena de cebollas pequeñas y diferencias de precio según se pague en efectivo o mediante transferencia.
La pregunta con la que Moliner cierra su publicación probablemente sea también la de muchas familias cubanas frente al mostrador: “¿A dónde vamos a parar?”
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