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Cuba Bajo Lupa

ARMANDO TOMEY DEFIENDE SU DERECHO A CRITICAR AL RÉGIMEN CUBANO: “LOS QUE NO CONOCEN LA LIBERTAD, LUCHEN POR ELLA”

El actor cubano Armando Tomey volvió a colocar la libertad de expresión en el centro de sus pronunciamientos públicos. En un mensaje difundido este domingo en Facebook, respondió a quienes lo atacan por sus críticas contra el Gobierno cubano y rechazó que reciba dinero a cambio de sus opiniones políticas.

“A mí no me pagan para hablar mal del comunismo”, aseguró el artista, antes de defender una idea que convirtió en el eje de su intervención: poder cuestionar públicamente a cualquier gobernante sin terminar perseguido por hacerlo. “Los que no la conocen, luchen por ella, y los que la tienen, no la denigren, defiéndanla”, afirmó al hablar sobre la libertad de expresión en Cuba.

TOMEY: PODER CRITICAR INCLUSO A QUIEN GOBIERNA

El actor utilizó un lenguaje deliberadamente crudo para explicar su posición. Señaló que desde Estados Unidos puede expresarse contra Fidel y Raúl Castro, pero también contra el actual presidente estadounidense, Donald Trump, sin que esa crítica implique automáticamente una detención.

Más que equiparar políticamente a esas figuras, Tomey presentó el contraste como una cuestión de derechos: la posibilidad de insultar o cuestionar a quienes ejercen el poder sin que el Estado convierta esa expresión en un problema policial.

Sus palabras enlazan con otros mensajes recientes en los que ha insistido en que los cubanos deben defender activamente sus libertades. A comienzos de agosto pidió formas de resistencia pacífica dentro de la isla y sostuvo que el cambio no podía depender exclusivamente de actores extranjeros.

“YO VOY A SEGUIR SIENDO EL MISMO”

Tomey también respondió a las personas que lo insultan en redes sociales o ponen en duda sus motivaciones.

Aseguró que se considera realizado profesional y personalmente, que continúa trabajando como actor en Florida y que no necesita recibir remuneración para expresar sus críticas. “Cuando me dé la gana de decir algo contra la dictadura cubana, lo voy a seguir diciendo”, afirmó.

Las descalificaciones también han alcanzado su trayectoria artística. Tomey recordó que pasó décadas trabajando para la televisión cubana y cuestionó que ahora algunos detractores intenten reducir su carrera a la falta de talento.

Su trayectoria televisiva es ampliamente conocida entre varias generaciones de cubanos. Participó en producciones como Sol de Batey, donde interpretó a Antonio Fresneda, y más tarde desarrolló una extensa carrera en novelas, series y otros espacios dramáticos. Fuentes biográficas sitúan su graduación del Instituto Superior de Arte en 1981 y su posterior desarrollo profesional en teatro y televisión.

DE GRITAR “ABAJO FIDEL” EN LA HABANA A HABLAR DESDE FLORIDA

El mensaje llega pocos días después de que Tomey relatara públicamente una experiencia que utiliza precisamente para explicar el contraste entre Cuba y Estados Unidos.

Durante la presentación de la segunda temporada de Maldita Raíz, en el Teatro Manuel Artime de Miami, contó que años atrás gritó “¡Abajo Fidel!” en el hotel Comodoro de La Habana y posteriormente fue detenido. Según su propio relato, varias patrullas lo esperaron cuando regresó al hotel y terminó en un calabozo.

Tomey sostuvo que el desenlace pudo haber sido considerablemente más grave para una persona sin reconocimiento público. Se trata de su testimonio personal sobre aquel episodio; CubaBajoLupa no dispone de documentación policial independiente sobre esa detención.

Durante esa misma intervención también elogió al actor Luis Alberto García por mantener críticas públicas mientras continúa viviendo en Cuba, destacando que hacerlo dentro de la isla implica circunstancias diferentes a pronunciarse desde el exilio.

UNA CRÍTICA QUE SE HA INTENSIFICADO EN LOS ÚLTIMOS MESES

Las declaraciones de este domingo forman parte de una sucesión de pronunciamientos políticos de Tomey.

A finales de julio acuñó la expresión “neurocastrismo irreversible” para describir el dolor persistente que, según él, experimentan numerosos emigrados al observar la situación cubana desde el exterior. En aquella reflexión calificó a Cuba como una “cárcel gigante” y responsabilizó al sistema político de la falta de libertades y del deterioro del país.

También respondió recientemente a declaraciones de Miguel Díaz-Canel sobre la “utopía” revolucionaria mediante un mensaje en el que contrastó el discurso oficial con problemas económicos y políticos de la isla.

Su nueva intervención, sin embargo, concentra el argumento en algo más elemental: el derecho a hablar sin pedir permiso y sin que una opinión política se convierta en motivo de persecución.

Para Tomey, esa diferencia explica por qué continúa pronunciándose pese a los ataques en redes: después de haber vivido en un sistema donde asegura que expresarse podía llevarlo a un calabozo, considera que guardar silencio ahora sería renunciar precisamente a la libertad que reivindica.

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