SIN ACEITE Y AHORA SIN MANTECA: CUBANOS HACEN COLAS DE MADRUGADA PARA CONSEGUIR GRASA DE CERDO
La falta de aceite comestible en Cuba está empujando a muchas familias hacia una alternativa tradicional: la manteca de cerdo. El problema es que ese sustituto también comienza a escasear, y conseguirlo puede exigir horas de espera desde la madrugada. Un testimonio publicado por Yaudel Rodríguez Vento volvió a poner el tema sobre la mesa al describir una fila formada mucho antes del amanecer para comprar grasa de cerdo.
La escena resume una cadena de carencias que se ha vuelto recurrente: cuando desaparece un producto básico, la demanda se desplaza hacia otro, hasta encarecerlo o hacerlo igualmente difícil de encontrar. En este caso, el salto ha sido del aceite vegetal hacia la manteca, una grasa históricamente utilizada en la cocina cubana para freír o preparar alimentos cuando faltan otras opciones.
COLAS DE MADRUGADA POR GRASA DE CERDO
Rodríguez Vento relató que acudió temprano a buscar grasa, pero al llegar encontró personas que llevaban horas esperando. Su publicación utilizó el humor para describir una situación que, detrás del chiste, refleja un problema económico real: conseguir algo tan básico como una grasa para cocinar puede convertirse en una jornada completa.
El fenómeno no parece limitarse a un punto de venta. Un reporte del 7 de agosto desde Placetas, Villa Clara, describió una búsqueda infructuosa de manteca en varios establecimientos. Allí, la alternativa disponible era aceite a unos 4.000 pesos, según la información difundida.
Otra crónica reciente de CubaNet describe precios todavía más altos en el mercado informal: pedazos de grasa de cerdo a unos 1.400 pesos la libra, manteca elaborada alrededor de 1.700 pesos y aceite ofrecido a 3.800 pesos por litro. En el caso relatado, adquirir una combinación mínima de esos productos significó gastar más de 14.000 pesos.
EL ACEITE ENTRE 4.000 Y 7.000 PESOS
El trasfondo inmediato es el desplome de la disponibilidad de aceite comestible. Reportes recopilados durante agosto sitúan el precio del litro entre 4.000 y 7.000 pesos en diferentes zonas del país, dependiendo del mercado y la disponibilidad.
La presión sobre el bolsillo aumentó después de meses sin una distribución regular del producto mediante la canasta familiar normada. Según reportes publicados en junio, el ministro de la Industria Alimentaria, Alberto López Díaz, reconoció que durante 2026 no se había podido garantizar esa entrega por la vía tradicional.
También en junio fue eliminada la referencia nacional de 990 pesos por litro para determinados aceites importados, de acuerdo con la Resolución 150 de 2026 citada por varios medios. Posteriormente, algunas provincias anunciaron precios máximos locales, pero esos controles no han impedido que en determinados puntos de venta el producto aparezca a valores mucho mayores.
CUANDO EL SUSTITUTO TAMBIÉN DESAPARECE
El problema no es únicamente que la manteca cueste más. Es que su demanda aumenta precisamente porque el aceite dejó de ser accesible para muchos hogares.
Cuando una familia no puede pagar 4.000, 5.000 o 7.000 pesos por un litro de aceite, busca grasa de cerdo. Si miles hacen lo mismo, ese mercado también entra bajo presión. El resultado es una cadena en la que cada solución temporal termina convertida en una nueva escasez.
La situación afecta directamente la preparación diaria de alimentos. Muchos platos cubanos dependen de alguna fuente de grasa, ya sea para freír, sofreír o cocinar ingredientes básicos. Reducir su consumo no significa simplemente sustituir un producto por otro: obliga a modificar recetas, porciones y hábitos de alimentación.
Ese es el dato más revelador de estas nuevas colas. La crisis ya no consiste solamente en que el aceite sea caro: hasta el sustituto tradicional del aceite comienza a requerir madrugar, hacer fila y pagar precios cada vez más difíciles de asumir.
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