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Cuba Bajo Lupa

AMADO PADRÓN: EL HOMBRE CASI BORRADO DEL JUICIO CONTRA ARNALDO OCHOA Y QUE TERMINÓ FRENTE AL PELOTÓN DE FUSILAMIENTO

Cuando se habla de la Causa 1 de 1989, casi toda la atención cae sobre Arnaldo Ochoa y Antonio “Tony” de la Guardia. Sin embargo, entre los cuatro hombres fusilados al amanecer del 13 de julio estaba también el mayor del Ministerio del Interior Amado Padrón Trujillo, una figura mucho menos conocida y, paradójicamente, uno de los hombres a quienes la acusación atribuyó un papel operativo decisivo en las actividades ilegales del Departamento MC. Su nombre aparece una y otra vez en documentos, investigaciones y testimonios del caso, pero su vida continúa cubierta por enormes vacíos biográficos.

Lo que sí puede reconstruirse muestra a un oficial que estaba mucho más cerca del corazón de aquellas operaciones de lo que suele recordarse. Julia Preston, en su investigación contemporánea sobre el proceso, describió a Padrón como asistente de Tony de la Guardia y coordinador sobre el terreno de parte de las actividades del grupo. Según esa reconstrucción, su equipo llegó a atender aeronaves vinculadas a operaciones de narcotráfico que regresaban vacías para repostar combustible en Varadero.

Antes de las drogas, apareció en una misión política secreta

Uno de los datos más sorprendentes sobre Amado Padrón ocurrió doce años antes de su fusilamiento. En agosto de 1977, el banquero cubano exiliado Bernardo Benes se reunió en Panamá con tres enviados de La Habana: José Luis Padrón, Antonio de la Guardia y Amado Padrón Trujillo. Aquellos contactos terminarían formando parte del proceso que abrió el llamado “Diálogo” entre el Gobierno cubano y sectores del exilio, que posteriormente facilitó la liberación de miles de presos políticos y las visitas familiares a Cuba.

El episodio permite ver que Padrón no era simplemente un militar de segunda línea que apareció repentinamente en 1989. Ya en los años setenta era utilizado en operaciones sensibles fuera de Cuba junto a Tony de la Guardia. Esa relación continuaría durante años y terminaría situándolo dentro del Departamento MC del Ministerio del Interior, una estructura creada para obtener divisas y adquirir mercancías en el exterior burlando las restricciones comerciales estadounidenses.

El hombre que ejecutaba las operaciones de Tony de la Guardia

En 1986, Tony de la Guardia estableció estructuras del Departamento MC en Panamá, y distintas reconstrucciones sitúan a Amado Padrón al frente o en un papel central de coordinación. MC trabajaba con redes comerciales clandestinas, intermediarios, contrabandistas y operaciones destinadas a conseguir dólares, equipos y mercancías para Cuba. Con el tiempo, algunos de aquellos contactos terminaron conectados también con narcotraficantes colombianos.

Durante el juicio de 1989 la acusación presentó a Padrón como uno de los principales ejecutores de esas actividades. El País, que cubrió el proceso en tiempo real, informó que la fiscalía lo responsabilizaba de 19 operaciones relacionadas con narcotráfico entre 1987 y 1989, cuatro de ellas fallidas, y lo describía como el hombre encargado de llevar a la práctica negocios diseñados por niveles superiores.

La acusación fue especialmente agresiva contra él. El fiscal llegó a definirlo durante sus conclusiones como “un oportunista capaz de cualquier vileza”, mientras señalaba a Tony de la Guardia como el principal responsable de haber conectado estructuras cubanas con el narcotráfico.

Ese lenguaje ayuda a entender algo importante: Padrón no fue condenado simplemente por estar cerca de Ochoa o de Tony. La versión oficial lo colocó directamente en el engranaje operativo de las actividades investigadas.

¿Qué hizo realmente?

Según las reconstrucciones basadas en el propio expediente de la Causa 1, Padrón participó en reuniones, coordinaciones logísticas y proyectos para mover drogas o dinero utilizando redes relacionadas con el Departamento MC. Algunos documentos posteriores lo describen incluso como segundo dentro de aquella estructura y como responsable de diseñar mecanismos para operaciones clandestinas.

Aquí, sin embargo, aparece el mismo problema que atraviesa todo el caso Ochoa: gran parte de lo que conocemos procede del juicio organizado por el propio Estado cubano, testimonios posteriores y reconstrucciones de actores con posiciones políticas muy diferentes. Eso obliga a separar lo demostrado de lo alegado. Que Padrón estuvo profundamente implicado en MC y que confesó participación en actividades ilegales está ampliamente documentado; hasta dónde llegaban sus órdenes y quién conocía o autorizaba esas operaciones por encima de él continúa siendo materia de controversia.

El hombre que sabía demasiado

Precisamente ahí aparece el ángulo más inquietante de su historia. Padrón llevaba años trabajando con Tony de la Guardia en misiones sensibles, había participado en contactos secretos con el exilio desde 1977 y posteriormente estuvo dentro de la maquinaria que manejaba operaciones internacionales para obtener divisas. Para 1989 conocía de primera mano personas, rutas, intermediarios y procedimientos del Departamento MC.

Esto no demuestra que fuera fusilado para silenciarlo. Sería irresponsable afirmarlo como un hecho. Pero sí permite formular una pregunta legítima que rara vez aparece cuando se cuenta la Causa 1: ¿cuánto sabía Amado Padrón sobre las operaciones internacionales del Ministerio del Interior y sobre quién las autorizaba?

El juicio no logró eliminar esa duda. Americas Watch, hoy Human Rights Watch, denunció graves deficiencias de debido proceso y recordó que Raúl Castro había solicitado un “castigo ejemplar” antes de que comenzara formalmente el juicio. Amnistía Internacional lanzó acciones urgentes para intentar impedir las ejecuciones de Ochoa, Tony de la Guardia, Jorge Martínez y Amado Padrón.

De acusado a condenado a muerte en cuestión de semanas

El 7 de julio de 1989, el Tribunal Militar Especial condenó a muerte a Arnaldo Ochoa, Antonio de la Guardia, Amado Padrón y Jorge Martínez. El Tribunal Supremo rechazó la revisión de la sentencia y el Consejo de Estado terminó ratificándola. Seis días después, los cuatro habían muerto.

La rapidez del desenlace todavía impresiona. El proceso que conmocionó a Cuba durante semanas terminó el 13 de julio de 1989, cuando los cuatro oficiales fueron fusilados en un recinto militar. La ejecución fue anunciada posteriormente por las autoridades cubanas y recogida inmediatamente por medios internacionales.

Años después circularon relatos sobre las últimas horas y la reacción de los condenados frente al pelotón. La revista Semana, por ejemplo, publicó una reconstrucción según la cual Padrón habría mostrado una fuerte resistencia antes de la ejecución. Esa versión debe tratarse como un relato periodístico posterior y no como un hecho independientemente comprobado, porque no existe un registro público completo de aquellas últimas horas.

¿Dónde terminó Amado Padrón?

También en la muerte quedó mucho menos documentado que Ochoa. Una investigación publicada por CubaNet en 2025, basada en registros atribuidos al Cementerio de Colón, encontró que Amado Padrón Trujillo habría sido enterrado en Campo Común, zona S.E. 417, bóveda 4, con un número de expediente cuya transcripción presenta dudas. A diferencia de otros ejecutados de la Causa 1, la investigación señaló que no encontró datos de una posterior exhumación de Padrón.

Ese detalle resulta particularmente llamativo. Treinta y siete años después de su ejecución, el rastro documental disponible permite reconstruir parte de sus operaciones, su vínculo con Tony de la Guardia e incluso su participación en una misión política secreta en 1977, pero sigue siendo difícil encontrar información básica sobre su nacimiento, juventud o trayectoria personal completa.

Sí existen referencias públicas a un hijo, Alexis Padrón, posteriormente identificado por medios del exilio como hijo del militar, pero incluso la historia familiar del mayor permanece muchísimo menos documentada que la de Ochoa o los De la Guardia.

El cuarto hombre de la Causa 1 que casi desapareció de la historia

Quizás esa sea la verdadera singularidad de Amado Padrón. No era el general famoso, no era el carismático Tony de la Guardia y tampoco era el ayudante personal de Ochoa. Sin embargo, estaba situado exactamente donde muchas de las operaciones se convertían de planes en acciones concretas.

Participó en misiones delicadas desde al menos los años setenta, trabajó estrechamente con Tony, estuvo relacionado con el Departamento MC y fue presentado por la propia fiscalía como uno de los principales ejecutores de las operaciones investigadas. Después, en cuestión de semanas, pasó de oficial del Ministerio del Interior a condenado y ejecutado.

Su nombre quedó reducido durante décadas a una frase repetida al final de casi todos los artículos sobre Ochoa: “también fueron fusilados Antonio de la Guardia, Jorge Martínez y Amado Padrón”.

Pero su historia merece una pregunta propia: Si Amado Padrón era el hombre que ejecutaba las operaciones, conocía las rutas y llevaba años trabajando en algunas de las misiones más sensibles del Ministerio del Interior, ¿cuánto sabía realmente cuando fue llevado ante el pelotón de fusilamiento?

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