LA HABANA AMANECE CON APENAS UN 14 POR CIENTO ENCENDIDA MIENTRAS DEL RESTO DEL PAÍS NO SE TIENEN NOTICIAS TRAS CAÍDA DEL SEN
La Habana amaneció este lunes 3 de agosto con apenas el 14,27% de sus clientes nuevamente conectados, después de que el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) sufriera una desconexión total durante la noche del domingo.
La cifra muestra la lentitud del proceso de recuperación y significa que, al momento del reporte oficial, más del 85% de los usuarios de la capital continuaban sin electricidad. La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) no había informado cuándo podría completarse el restablecimiento.
La empresa estatal detalló que habían sido energizadas 12 subestaciones y 29 circuitos de distribución, con servicio para 87.480 clientes y una carga de 78,51 megavatios. También recuperaron electricidad 19 hospitales y dos instalaciones vinculadas al bombeo de agua.
La UNE advirtió que la reconexión continuaría gradualmente, siempre que las condiciones del sistema lo permitieran. Las cifras representan, por tanto, una fotografía del proceso durante la madrugada y no una recuperación estable o definitiva.
DOS FALLAS GRAVES EN MENOS DE 30 HORAS
La desconexión nacional fue anunciada oficialmente a las 10:43 p. m. del domingo 2 de agosto. En el primer comunicado, la UNE no explicó qué provocó la caída y se limitó a informar que continuaría ofreciendo actualizaciones.
El nuevo colapso ocurrió poco después de otra emergencia eléctrica en el occidente del país. A las 6:07 p. m. del sábado se produjo el disparo de las líneas de 220 kilovoltios Matanzas-Santa Clara y Matanzas-Cienfuegos, lo que dividió parcialmente el sistema y dejó sin servicio a una amplia zona desde Pinar del Río hasta Matanzas.
La red occidental fue declarada nuevamente interconectada a la 1:10 a. m. del domingo. Sin embargo, menos de 22 horas después, el SEN volvió a desconectarse, esta vez completamente. La falla parcial del sábado había afectado a unos 4,5 millones de personas, según informó la agencia EFE.
EL SISTEMA YA OPERABA EN CONDICIONES CRÍTICAS
Antes de la desconexión total, la UNE había pronosticado para la noche del domingo una disponibilidad de apenas 1.035 MW, frente a una demanda máxima de 3.200 MW. La afectación prevista era de 2.195 MW, equivalente a más de dos tercios de las necesidades estimadas del país.
El parte oficial también reconocía numerosas unidades termoeléctricas fuera de servicio por averías o mantenimiento, 106 centrales de generación distribuida paralizadas por falta de combustible y varias instalaciones de fuel oil sin operar.
Este panorama muestra que el apagón no ocurrió dentro de una red con capacidad suficiente para absorber nuevas fallas. La crisis combina el deterioro de las termoeléctricas, décadas de inversiones insuficientes y una severa escasez de combustibles importados. El Gobierno cubano atribuye buena parte de las limitaciones recientes a las sanciones y restricciones petroleras de Estados Unidos.
JULIO DEJÓ TRES COLAPSOS NACIONALES
La nueva desconexión llegó después de un julio especialmente crítico. El sistema sufrió apagones nacionales los días 6, 10 y 14, mientras la afectación eléctrica alcanzó 2.315 MW el 23 de julio, cerca del récord de 2.341 MW registrado el día 8.
La repetición de estos episodios demuestra que reconectar el SEN no equivale necesariamente a estabilizarlo. El desafío no consiste únicamente en devolver electricidad a determinados circuitos, sino en mantener suficiente generación para evitar otra caída en cascada.
APAGONES Y MALESTAR SOCIAL
La crisis eléctrica también coincide con un aumento de las protestas y expresiones públicas de inconformidad. El Observatorio Cubano de Conflictos documentó 107 protestas presenciales en junio, 82 de ellas en La Habana.
Por su parte, Cubalex registró 253 manifestaciones durante el mismo mes. Ambas cifras deben atribuirse por separado, pues las organizaciones emplean categorías y metodologías de seguimiento diferentes y sus resultados no son directamente equivalentes.
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