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Cuba Bajo Lupa

EN MEDIO DE PROTESTAS DIARIAS EN LA HABANA POR LOS APAGONES, DÍAZ-CANEL RECORRE LOS CONSEJOS DE DEFENSA PARA ACTIVAR LA REPRESIÓN

Miguel Díaz-Canel recorrió los Consejos de Defensa municipales de La Habana Vieja, Arroyo Naranjo y La Lisa, en medio de las crecientes tensiones con la administración de Donald Trump y de una crisis interna cada vez más profunda.

La Presidencia de Cuba presentó estas visitas como parte de la respuesta a la “compleja situación” provocada, según el discurso oficial, por el endurecimiento del embargo y el llamado “cerco petrolero”.

Pero una vez más, el régimen intenta explicar el desastre mirando hacia afuera, mientras evita asumir la responsabilidad por décadas de mala gestión, improductividad y abandono de los servicios básicos.

⚠️ Los recorridos por los Consejos de Defensa comenzaron el 30 de junio y, hasta el cierre de esta jornada, solo habían cubierto nueve de los quince municipios de la capital.

En las reuniones se discutieron problemas que ya forman parte de la pesadilla diaria del cubano: falta de agua, apagones, basura sin recoger y abandono de jubilados y personas vulnerables.

No son problemas nuevos.

Son la radiografía de un país donde el sistema eléctrico se cae, las bombas de agua no funcionan, los contenedores desbordan desperdicios y miles de ancianos sobreviven con pensiones que no alcanzan ni para comer. 🌑💧

Al mismo tiempo, el Gobierno mantiene desde enero ejercicios militares semanales bajo la doctrina de la “Guerra de Todo el Pueblo”.

Las prácticas incluyen entrenamiento de civiles con fusiles AK-47, drones y minas antitanques, dentro del llamado “Año de Preparación para la Defensa”.

Díaz-Canel también inspeccionó recientemente planes defensivos en el municipio Cerro y advirtió que, ante una eventual agresión de Washington, habría un “combate decidido y firme”.

🪖 Mientras faltan alimentos, combustible y medicinas, sí aparecen recursos para movilizar estructuras militares y alimentar una narrativa de guerra.

El régimen intenta proyectar control y normalidad administrativa, pero sus propias acciones revelan nerviosismo ante la presión externa y el creciente malestar interno.

Al finalizar las visitas, Díaz-Canel llamó a enfrentar la crisis con “optimismo” y confianza en la victoria.

La frase contrasta brutalmente con la realidad.

¿Qué optimismo puede exigírsele a una madre que no tiene corriente para que duerma su hijo? ¿Qué victoria puede celebrar un jubilado sin alimentos? ¿Qué resistencia puede pedirse a quien lleva más de veinte horas a oscuras?