EL RÉGIMEN QUITA EL TOPE DE PRECIO AL ARROZ Y DEJA ABIERTA LA PUERTA A LA OFERTA Y DEMANDA
En una Cuba donde una libra de arroz ya puede costar una parte dolorosa del salario, el Gobierno eliminó el precio máximo minorista que estaba vigente desde marzo de 2025.
La decisión fue oficializada mediante el Decreto 156, publicado en la Gaceta Oficial el 16 de julio de 2026 y firmado por el primer ministro Manuel Marrero Cruz.
Hasta ahora, el arroz tenía fijado un tope oficial de 155 pesos cubanos por libra. Ese límite quedó derogado.
Pero cuidado: el control de precios no desapareció por completo. Lo que cambió fue quién podrá decidirlos.
A partir de ahora, será el ministro de Finanzas y Precios —o la persona en quien delegue— quien establezca las nuevas tarifas mediante resolución, sin necesidad de que el Consejo de Ministros se reúna para aprobar cada cambio. ⚠️
Eso significa que el precio oficial del arroz podrá modificarse con mayor rapidez y mediante un procedimiento más directo.
El problema es que todavía no se ha publicado la resolución con el nuevo precio.
Y la experiencia reciente no ayuda a calmar los temores.
🔥 En la misma Gaceta, el régimen aplicó un esquema similar al gas licuado: eliminó los acuerdos anteriores y aprobó nuevas tarifas ministeriales. La conocida balita subió de 225 a 350 pesos, un aumento del 55%.
Por eso, muchos cubanos se preguntan si el arroz seguirá el mismo camino.
En la práctica, el tope de 155 pesos ya era casi una ficción.
Según los datos incluidos en el texto base, un saco de arroz de 25 kilogramos llegó a costar 31.800 pesos en el mercado informal, equivalente a unos 1.272 pesos por libra: más de ocho veces el precio oficial ahora eliminado.
En ferias y mercados no regulados, la libra se vendía entre 250 y 400 pesos. 📈
Con un salario estatal promedio cercano a los 7.000 pesos mensuales, comprar unas pocas libras puede tragarse una parte importante del ingreso de cualquier trabajador.
Y todo ocurre en medio de una tormenta perfecta: devaluación acelerada del peso, apagones prolongados, escasez de combustible y familias obligadas a cocinar con leña o carbón.
El régimen lleva años tratando de frenar la inflación con topes que no se cumplen, precios que no existen en la calle y decretos que llegan detrás de la realidad.
Ahora cambia el mecanismo, pero la pregunta sigue siendo la misma:
📢 ¿A cuánto pondrán oficialmente el arroz y qué relación tendrá ese número con lo que realmente paga el cubano?

