El creador de contenido Cocina Con Ale, una página dedicada a preparar recetas cubanas con los pocos recursos que muchas familias tienen a mano, compartió una reflexión que ha tocado una fibra profunda entre los cubanos.
No habló de grandes cifras, discursos ni promesas oficiales.
Habló de su madre. ❤️
💬 “La situación en Cuba duele cada día un poco más. Y aun así, mi mamá se levanta, enciende el carbón y sigue cocinando como si el cansancio no existiera”.
La escena se repite en miles de hogares: apagones interminables, calor, alimentos difíciles de conseguir y madres obligadas a improvisar para que la comida llegue a la mesa.
Cuando no hay electricidad, aparece el carbón. Cuando falta gas, se busca leña. Cuando el refrigerador no puede conservar los alimentos, hay que cocinar rápido antes de perderlo todo. 🕯️🍲
Y en medio de esa lucha cotidiana, muchas mujeres siguen adelante aunque el cuerpo y la mente ya no puedan más.
💬 “No sé de dónde saca tanta fuerza; muchas veces yo no logro encontrarla”.
El mensaje también cuestiona una idea que se repite con demasiada frecuencia: que para denunciar una injusticia primero hay que compararla con una desgracia todavía mayor.
No hace falta demostrar que otra persona está peor para tener derecho a exigir una vida digna.
💬 “Estoy cansado de que nos hagan creer que para poder quejarnos, primero tenemos que compararnos con el sufrimiento de alguien más”.
Pedir electricidad no es un capricho. Pedir tranquilidad no es un lujo. Querer cocinar sin humo, dormir sin calor y vivir sin la angustia del próximo apagón no es exigir demasiado.
💬 “Pedir electricidad, tranquilidad o una vida digna no es un lujo; es lo mínimo que cualquier persona merece”. ⚡
Cocina Con Ale prefirió esta vez no concentrarse en los problemas que ya tienen agotado al país.
Quiso reconocer a quienes mantienen de pie las casas cuando todo alrededor se derrumba.
A las madres que cocinan a oscuras.
A las abuelas que reparten lo poco que existe.
A las mujeres que se levantan cansadas, respiran hondo y vuelven a encender el carbón porque saben que alguien depende de ellas.
No son invencibles. Están agotadas. Pero siguen porque muchas veces no tienen otra opción.
💬 “Quiero hablar de esas personas que, como mi mamá, siguen sosteniendo un hogar cuando parece que todo se está cayendo. Ellas son la verdadera fuerza de este país”.
Detrás de cada plato preparado con sacrificio hay una historia que el discurso oficial no muestra: la de un pueblo que sobrevive gracias al esfuerzo familiar, no gracias a las soluciones del sistema.
Las madres cubanas no deberían ser obligadas a convertirse todos los días en heroínas de la escasez.

